Políticamente deslumbrados

Rasgos odiosos de una mentalidad política primitiva. Esa mentalidad que se deslumbra ante un líder a quien erige un altar en el que ofrece como sacrificio su libertad.

Una mentalidad dispuesta a creer en obradores de milagros, apoyar visiones románticas y abrir la puerta a personajes carismáticos que rijan sus vidas sin límites.

¿Qué es lo que hay en es mente que con facilidad se deslumbra ante la presencia de alguien que presume de tener una visión total, una teoría del todo político y una promesa del paraíso en la tierra?

Responder a esa pregunta es lo que creo que bien vale una segunda opinión. Una curiosidad irresistible de encontrar eso que hace posible que personas razonables sean seducidas hasta la locura por alguien que al final de cuentas exige que sean sacrificadas en su beneficio.

El «decálogo del poder personal iberoamericano» presentado en un libro nos da una pista acerca de los rasgos de que esa mentalidad que en sus asuntos privados usa su razón pero que en los públicos es fácil presa de personalidades que la deslumbran.

1. El predominio del líder sobre leyes e instituciones. Es la creencia en un orden que primero coloca a la voluntad del líder y a la ley en un lugar muy secundario, casi oculto. Es convertir en ley a la palabra del líder.

2. El predominio del líder sobre la razón y la realidad. Es la creencia en el poder del líder para superar a la realidad por voluntad y construir una sociedad en la que todo es posible. Es convertir en realidad posible toda orden del líder.

3. La entrega absoluta del poder y la libertad personal al líder. Es la creencia en el mérito del sacrificio personal total, la entrega de las libertades individuales enteras al líder. Es convertir al líder en merecedor legítimo de la sumisión ciudadana total.

Es un fenómeno de deslumbramiento ante el líder que ha seducido al ciudadano. Eso que produce desdén hacia procesos electorales, desprecio de ideas democráticas y republicanas. 

Lo que aprueba a la ilegalidad siempre que permita que el líder imponga su voluntad. Lo que convierte al gobierno en alma y sustento de la sociedad, fuera del que no es posible vivir. Y lo que sustituye a la razón y a la inteligencia con la voluntad del poder del líder.

La mente políticamente deslumbrada se entrega al líder sin condiciones ni limitaciones y lo coloca en un plano en el que no aplican ni la razón ni la realidad, en el que la voluntad del líder hace todo posible. Y si acaso hay errores, ellos serán culpa de enemigos o de subalternos traidores.

Pero no solamente la mente se deslumbra frente a un líder al que se supone la encarnación de la nación. La mente también puede deslumbrarse con eso que se llaman ideologías, las explicaciones del todo histórico que no admiten ser cuestionadas y que producen también todo lo anterior.

En fin, lo que he tratado de hacer es resaltar la existencia del síndrome de la mente políticamente deslumbrada en buena parte de la ciudadanía y apuntar que esa mente facilita la entrada a regímenes tiránicos e incluso totalitarios.

Y una cosa más…

El libro que usé en esto es el de Krauze, Enrique. El pueblo soy yo (Spanish Edition). Penguin Random House Grupo Editorial México. Kindle Edition. Y esa lista la he usado con extrema flexibilidad.

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