Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Políticos, promesas, utopías
Eduardo García Gaspar
25 enero 2018
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: , ,


Quizá sea una consecuencia de la democracia. De seguro lo es cuando quien vota deja de pensar y busca soluciones fáciles, respuestas simples.

Una de las consecuencias de la democracia es la obligación de pensar que acepta el ciudadano, si es que quiere ese sistema. Es cuando deja de razonar que comienzan los problemas. Y uno de ellos es esa consecuencia de la democracia.

El efecto colateral que se sufre cuando se rechaza la obligación de pensar para votar de manera razonablemente adecuada. Es la consecuencia de la búsqueda de a solución mágica. El remedio del mago hechicero.

Esto no es diferente a lo que sucede en otras zonas, como cuando se busca esa dieta seductora que promete hacer bajar de peso comiendo todo lo que se quiera. O la pomada que quita todo dolor y cura huesos, reanima al hígado y purifica la sangre.

Esa idea de «productos milagro» es lo que se ha trasladado a la democracia del ciudadano ingenuo que anda en busca de soluciones engañosas. Estas toman la forma de políticos mágicos, esos que todo prometen. Desde arreglar a la economía haciendo ricos a todos hasta sociedades fraternas y amorosas.

Es un fenómeno democrático, propio de nuestros tiempos, la construcción de personajes de ficción que todo lo pueden, una especie de super héroes de la política. Los que tienen una característica muy especial: son aceptados y creídos y, más que eso, son admirados, queridos y venerados.

Hay ejemplos concretos y famosos de esos «políticos milagro»: Stalin, Hitler, Mussolini, Mao Zedong, Pol Pot, F. Castro. Más recientemente, Hugo Chávez. Más claramente, esos políticos que en cada país ofrecen la sociedad imposible e ideal que ellos afirman que pueden construir.

Seres que en una sociedad democrática de seres pensantes serían una posibilidad remota, se convierten en alternativas reales consideradas con absoluta seriedad por las personas cuando ellas han dejado a la razón de lado.

Es, de cierto modo, la sustitución de las neuronas por la formación de una especie de culto alrededor de esos «políticos milagro». Un culto que los vuelve inmunes a la duda razonable y al argumento sólido. Se convierten en invulnerables al menos ante sus partidarios que en ellos ven a la solución absoluta de su nación.

Este fenómeno es claro en las situaciones extremas del totalitarismo que está bien ejemplificado en los regímenes socialistas o fascistas de quienes antes nombré. Hay, sin embargo, versiones menos obvias que vienen en dosis poco menores y que se presentan en la competencia electoral de la democracia, como en Venezuela o Nicaragua.

O en México, desde hace poco. Las elecciones presentan una buena oportunidad de entrada a esos «políticos milagro» en la proporción en la que los votantes dejan de pensar y dan rienda suelta a lo que me parece es el origen del asunto: un idealismo ilimitado que cree que es posible la utopía propuesta por ese tipo de político.

Sucede entonces que admirando esas buenas intenciones y nada más que eso, el votante da su apoyo a los «políticos milagro» sin siquiera poner en duda que sus promesas sean posibles. Esto lo he visto una y otra vez, gente razonable que piensa y discurre, pero que al entrar en la zona política aprueba y admira a quienes no daría empleo en sus negocios, ni siquiera de barrendero.

Por mi parte, debo confesarlo, no lo alcanzo a comprender del todo. Sé que es una realidad innegable, con evidencias abundantes, pero aún así no lo entiendo. Quizá sea parte misma de nuestra imperfección el suponer que la perfección de una utopía es posible si alguno de esos «políticos milagro» llega al poder.

El más mínimo sentido común me indicaría desconfiar de quien me promete ganar 20% de interés al año en dólares y sin riesgo, tanto como para no darle un centavo. Pero eso es precisamente lo que hacen los «políticos milagro» promesas mágicas con soluciones imposibles. Que uno solo crea eso ya es causa de asombro, que lo crean miles es… no sé cómo calificarlo. ¿Mágico?

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Facebook
Extras


css.php