La definición de colonialismo, qué es, puede ser bien lograda mediante el examen de los elementos que contiene el significado del término ‘colonialismo’.

Elementos que forman al colonialismo

Primero, él se aplica a aspectos políticos, culturales y económicos que califican una relación entre dos territorios o naciones. Una relación en la que existe el dominio de uno sobre otro.

Bajo el colonialismo, el poder gubernamental de un Estado toma posesión de un territorio o nación, al que gobierna como si fuera una extensión del territorio nacional original y al que dota de gobierno, leyes e instituciones.

La relación que establece entre esas dos entidades territoriales es jerárquica y de dominio. Es lograda y mantenida por medios militares que hacen posible instalar el poder político, cultural y económico del Estado dominante, la metrópoli.

Motivaciones del colonialismo

Tiene una motivación clara en la búsqueda de gloria y honor nacional. Se trata de un prestigio internacional sustentado en la posesión cuantiosa de territorios que convierten a nación dominante en un centro de poder considerable. Un asunto de renombre y admiración mundial.

El colonialismo también tiene una motivación económica clara en la acumulación de territorios y de los recursos que ellos contienen. Es una mentalidad mercantilista que define como riqueza nacional a los recursos que se poseen.

Otras posibles motivaciones del colonialismo son el dominio sobre territorios de importancia militar estratégica que podrían ser tomados por enemigos reales o potenciales. También, la reivindicación histórica, por la que se reclaman territorios que antes eran parte de la metrópoli.

Incluso, tiene una faceta doctrinal, por la que la nación dominante acepta tener la obligación de civilizar a los dominados. A ellos lleva cultura, instituciones y en general una civilización superior, incluyendo labores misioneras de religión.

Esencia del colonialismo

Está asociado a conceptos de dominio, invasión, conquista, imposición de una nación sobre otra, dentro de una relación de sometimiento y sujeción clara. En esa relación predominan los intereses del dominador, incluso a costa del mal del dominado.

Bajo el colonialismo, los territorios dominados y sus habitantes se convierten en dependientes de la metrópoli dominadora, como habitantes de una sola nación sola y sin gobierno propio. El dominado tiene usualmente derechos menores y escasa o nula representación en el gobierno de la metrópoli dominante.

Los ejemplos más claros de colonialismo son el del continente americano, dominado en algún tiempo enteramente por potencias europeas. También, África, más recientemente en la misma situación, pero ahora en clara situación de independencia política.

El colonialismo es un concepto que admite un examen racional y objetivo, pero que acarrea el riesgo de convertirse en un asunto emocional imposible de ser estudiado objetivamente — y que con ese riesgo se usa para lanzar acusaciones que pretenden tener explicaciones universales.

Neocolonialismo

La palabra ‘colonialismo’ se ha empleado también para acuñar un nuevo término, ‘neocolonialismo’, que suele usarse con descuido para acusar a algunas naciones de ejercer influencia sobre otras —sin que exista dominio territorial, pero suponiendo gran influencia económica, cultural o política.

Es un uso descuidado del término original. El neocolonialismo ha sido definido así:

«[…] utiliza el control y la fuerza indirecta para influir, controlar o someter a un territorio como son el mercantilismo, el clientelismo político, la globalización empresarial, el imperialismo cultural y otros instrumentos para influir en un país, normalmente estableciendo una élite política y económica para controlar la población y apropiarse, como en el colonialismo tradicional, de los recursos del país». es.wikipedia.org