El significado de moralismo y moralista, su definición y esa cualidad que suele molestar dándole un significado negativo. ¿Hay un moralismo razonable? Un término que hay que usar con precaución.

Definición de moralismo

El moralismo intenta identificar a las opiniones de personas que tienen una alta valoración de la moral —una serie de preceptos y normas que deben tomarse en serio.

Es una postura general que exalta el respeto a principios y reglas morales objetivas y universales a las que asigna una gran importancia como guías muy deseables de conducta humana.

Esos principios y normas permiten emitir juicios de acciones personales a las que puede calificar como buenas, mañas, o indiferentes. Esta posibilidad de emitir juicios acerca de la conducta propia y de otros es lo que suele irritar y molestar a muchos.

Moralismo: significado negativo

Debido a que el moralismo es una postura que permite emitir evaluaciones acerca de las acciones personales, es usual que la persona evaluada se moleste cuando el juicio moral reprueba su conducta.

Esa molestia personal ante el juicio moral emitido puede (1) orientar a la persona a modificar su conducta y tratar de no cometer más actos moralmente reprobables. Pero también puede (2) irritar a la persona haciendo que ella reaccione en contra del juicio de sus actos y de las normas morales.

De esta última manera se crea el significado negativo de ‘moralismo’, identificando al moralismo con connotaciones peyorativas y desdeñosas, que desprecian tal opinión acerca de la importancia de la moral. Una forma de reaccionar ante la existencia de reglas que pueden decir «no lo hagas».

Moralismo y radicalismo

La definición de la palabra ‘moralismo’ debe considerar que ella tiene demasiadas veces un empleo despectivo, de crítica e incluso de insulto. Moralismo se ha asociado con otros términos —mojigato, santurrón y demás— que acarrean la connotación de una posición radical, extrema e indeseable.

El moralismo, por tanto, puede convertirse en una falacia ad hominem —que usa términos cargados con connotaciones de insulto que ahorran el esfuerzo de examinar la opinión contraria —de lo que derivo la conveniencia de identificar dos posiciones morales.

Moralismo radical

La posición moral fundamentalista y radical que nada toma en cuenta excepto mandatos morales, típicamente religiosos, que afirma deben ser obedecidos literalmente —una posición que sí merece que sea descrita como moralista en su sentido negativo.

Esta posición de moralismo radical carece de análisis, reflexión y argumentación —implicando terquedad y obcecación extremas.

Moralismo razonado

La otra posición moral es la que admite análisis, reflexión y argumentación y manifiesta la importancia de principios morales justificados con argumentaciones razonables —por lo  que no merece ser acusada de moralismo en su sentido negativo.

En conclusión

Por tanto, hay necesidad de usar el término ‘moralismo’ con precaución —de forma que se aplique correctamente como crítica a la posición fundamentalista y no a la razonable. Esto es cuando se tiene la intención de usar el término como crítica.

Sin embargo, existen ocasiones en los que el término ‘moralista’ tiene un significado neutro y descriptivo de quienes estudian el campo de la Moral —como moralistas franceses.

Un moralista, bajo este techo, es entonces quien estudia a la Moral y la considera lo suficientemente importante como para pensar que sus preceptos merecen ser obedecidos por las personas —una posición que exalta a la moral razonablemente y no una posición fanática y desmesurada.

‘Moralismo’ y ‘moralista’ son palabras que con frecuencia tienen un uso descuidado, de significados variables y escasos —pero que merecen un mejor uso, más exacto y cuidadoso.

Por ejemplo, en una definición general que define al moralismo brevemente como:

«actitud que concede gran importancia a la moral» buscapalabra.com

Una definición que tiene escaso valor de uso.