Recibí una vez por correo y otra en un mensaje, un texto que iniciaba con tres afirmaciones acerca de temas de actualidad.

Decía esto —el inicio de un razonamiento supuestamente lógico que lleva a una conclusión con la que están de acuerdo las personas que me enviaron el texto.

«La ley del aborto no obliga a nadie a abortar. La ley del divorcio no obliga a nadie a divorciarse. La ley del matrimonio homosexual no obliga a nadie a ser gay».

Eso es cierto —y puede ilustrarse con el ejemplo extremo de que una ley que permita matar a cierto tipo de personas no implica que todos cometan ese acto, aunque sin duda será un incentivo para que se cometan más acciones de ese tipo.

Sin embargo, esto es más complicado puesto que la ley expresa más prohibiciones que permisos —como en el caso de bebidas fuertes, cuando si la ley permanece muda al respecto, eso se toma como libertad para beber que es lo opuesto que se hizo con las prohibiciones de bebidas y de drogas.

Entonces, si existiera una ley que permitiera robar teléfonos móviles, o una que permitiera sustraer tecnologías ajenas, podrá concluirse que no todas las personas lo harían —un descubrimiento ingenuo que en realidad nada dice, pero que sería un incentivo para tales acciones.

El mensaje que recibí termina con una afirmación que toma la forma de una conclusión:

«Las leyes que otorgan derechos no hacen daño. Lo que hacen daño son las prohibiciones».

Afirmación más dañina sería difícil de encontrar —por no mencionar el razonamiento incorrecto.

Si una ley otorgara el derecho a expropiar sin compensación los bienes de las personas de cierto color de piel, eso sería extraordinariamente difícil de justificar con «no hace daño» —lo que prueba que todo depende de lo que la ley permita suponiendo que es un derecho.

Lo del aborto muestra un caso similar, el convertir en derecho el asesinato de un cierto tipo de persona —algo que no puede decirse que no cause daño alguno.

Dice el texto que lo que hacen daño son las prohibiciones —una aseveración alocada como pocas. La prohibición del robo, por ejemplo, no podría decirse que causa un daño, como tampoco podría decirse eso de la prohibición del fraude, o del abuso de menores.

He querido apuntar, con el caso del texto que cité, la pobreza a la que se llega en el uso de la razón —y por la que personas que en sus campos de experiencia son competentes y conocedoras, cuando se mueven a otras áreas abandonan ingenuamente su capacidad dando su aprobación a ideas que son al menos descuidadas, cuando no desacertadas en límites que llegan a lo increíble.

Addendum

Las ideas expresadas en mensajes de Internet son, casi por necesidad inevitable, muy breves —lo que las hace imposibles de comunicar las sutilezas y gradaciones de razonamientos, lo que provoca la más fácil difusión y aceptación de ideas falsas.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.