Soluciones ambientales creativas

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Los problemas ambientales serán mejor solucionados por otras vías, no por los burócratas y tecnócratas es la idea de Anne Rathbone Bradley en esta columna, publicada originalmente en junio de 2017.

El presidente Donald Trump retiró a Estados Unidos del acuerdo climático de París hace apenas unos días, lo que provocó un alboroto en la política medioambiental.

Para aquellos que están genuinamente preocupados por el manejo ambiental, podemos hacerlo realmente mejor sin el marco proveído por la ONU. Podemos generar soluciones usando de incentivos económicos que aprovechen el ingenio humano.

En 2015, Estados Unidos estuvo, entre casi 200 otros, que aceptaron lo que comúnmente se conoce como el Acuerdo de París. Los países participantes adoptan normas para combatir las emisiones de gases de efecto invernadero e informan acerca de su progreso a los demás participantes. No existe una medida de rendición de cuentas o fuerza más allá del propio compromiso de un país para reducir sus emisiones.

El cambio climático es un fenómeno real; podemos rastrearlo a lo largo del tiempo La verdadera pregunta es cuánto ha cambiado el clima debido a la vida industrializada moderna y cuánto de ese cambio es dañino. La otra pregunta relevante es cómo se ve la línea de tendencia en el futuro, en otras palabras, ¿qué tan preocupados deberíamos estar?

Una vez que tratamos de manejar estas preguntas, solo entonces podemos entender qué hacer. Sabemos que, si bien las emisiones de carbono de EEUU se encuentran en los niveles más bajos en 25 años, las concentraciones atmosféricas mundiales de dióxido de carbono están aumentando constantemente y no muestran signos de desaceleración.

El pensamiento creativo que fomenta la prudencia y desarrolla alternativas es clave.

Los economistas no pueden predecir perfectamente el futuro y hay mucho que los científicos, economistas y legisladores no saben sobre el cambio climático. No comprendemos completamente la causa y el efecto, lo que hace que el futuro sea difícil de saber con certeza.

Lo que la economía puede hacer es proporcionar un marco de medios y fines para encontrar las mejores soluciones que economicen nuestros escasos recursos. Como tal, el pensamiento económico es una hoja de ruta para la prudencia y, en términos de política ambiental, eso es precisamente lo que necesitamos.

La creatividad humana es la solución

En lo que todos podemos estar de acuerdo es en que Dios nos llama a hacernos cargo de su creación. La tierra le pertenece a Dios como todo lo que hay en ella. Somos administradores de su buena creación y se nos pide que hagamos dos cosas.

• Trabajarla.

• Cuidarla.

Estos mandamientos provienen de Génesis 2:15: «Dios el Señor tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara».

Dios creó la Tierra para nosotros y su propia gloria. Es misteriosa, ordenada y bella porque refleja la creatividad de Dios y su amor por la humanidad. Fue creada para apoyar la vida y la creatividad. No podemos trabajar y cuidar a la Tierra si estamos expoliando y saqueando.

Pero no se nos pide que la mantengamos intacta, tampoco preservarla tal como está. Debemos cultivar, crear, manipular e innovar.

Somos hechos imago dei (a la imagen de Dios). Esto tiene implicaciones críticas para nuestros roles y responsabilidades aquí en la Tierra. Dios es un creador y nosotros somos creadores. No podemos crear algo de la nada de la manera en que Dios puede hacerlo, pero podemos y se nos ordena crear algo a partir de algo.

Estamos aquí para hacer justamente eso: crear y cultivar el trabajo de Dios. ¿Qué tiene que ver todo esto con las emisiones de gases de efecto invernadero y el Acuerdo de París? Todo.

El papel de la creatividad humana como se describe en Génesis es nuestra narrativa de la vida. Lo que nos dice es que el cambio, incluso el cambio climático, podría no ser siempre algo malo.

En la medida en que los gases de efecto invernadero están destruyendo el clima, requerimos soluciones productivas y formas de economizar esos gases, tal vez incluso eliminarlos por completo. La pregunta es: ¿cuál es el mejor medio para lograr esto y si ayuda el Acuerdo de París?

Señales virtuosas versus descubrimiento

El crecimiento económico, que se extiende en las formas de mayores ingresos y mayor riqueza, ha aumentado en los últimos cien años. Este crecimiento es causado por el ingenio humano al que alimenta.

El mayor problema material que enfrentamos como humanos es la escasez. No tenemos suficientes horas en el día y no tenemos suficientes recursos en un momento dado para satisfacer nuestras necesidades y deseos.

De hecho, es solo recientemente en la historia humana que podemos preocuparnos por nuestros deseos. La mayoría de los humanos durante la mayor parte de la historia humana han sido categóricamente pobres y, como resultado, vivieron vidas cortas y difíciles.

A medida que nos hacemos más ricos, nuestros intercambios se facilitan y algunos de ellos incluso desaparecen. Esto es bueno y beneficia no solo a los ricos, sino especialmente a los pobres. El progreso humano impulsado por una mayor industrialización trae consigo externalidades, como las emisiones de gases de efecto invernadero. Podemos y debemos dedicar nuestra creatividad humana a resolver o aminorar este problema.

La forma de hacerlo no es suplantando el proceso de descubrimiento del espíritu empresarial con una planificación tecnocrática, que es lo que hace el Acuerdo de París, en el mejor de los casos. El marco de las Naciones Unidas utiliza la «experiencia» de los planificadores y depende de las burocracias para realizar la planificación.

Lo que realmente necesitamos es una solución creativa de problemas incentivada por el mecanismo de ganancias y pérdidas. Los mercados hacen esto y lo hacen bien.

Si quiere resolver un problema, obtenga una ganancia en la solución: este es el camino más seguro hacia una solución. Puede que no sea perfecto, pero sin duda sería mejor que un acuerdo que centralice la planificación sobre las emisiones de efecto invernadero y que no tenga un mecanismo de rendición de cuentas.

Las ganancias y pérdidas mantienen a los empresarios responsables de los resultados. La energía emprendedora es lo que nos ha enriquecido tanto y es la mejor apuesta que tenemos para resolver los problemas que el Acuerdo de París nunca podrá.

Nota

El artículo «A cleaner environment requires human creativity, not technocrats» fue publicado antes por el Acton Institute el 7 junio 2017. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación.

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