Tontas consultas 

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Esa consulta popular, si puede llamársele así, empezó con una  pregunta, la siguiente:

«¿Te gustaría que los parques a cargo del Estado tuvieran casetas de primeros auxilios para atender situaciones de emergencia o accidentes?»

La consulta popular fue realizada en Nuevo León, México. Se refirió a la decisión de colocar «casetas de primeros auxilios para atender situaciones de emergencia o accidentes» en diez parques a cargo del gobierno estatal.

Imagine usted el resultado. ¿Qué porcentaje de los votantes dijo que sí? Para cualquiera que examinara la pregunta ese porcentaje debía ser casi el 100%. Sorprendentemente fue menos alto que eso, solamente 92% dijeron que sí.

Imagino que para la mente brillante que realizó esa consulta, los resultados son claros y justificarán el establecimiento de esas casetas de auxilio. Pero eso es irreal por una razón, la pregunta está mal hecha, muy mal hecha. Tanto que quien la realizó podría ser acusado de ignorancia extrema o intención viciosa.

Imagine otra pregunta, «¿Le gustaría tener un aumento de ingresos para atender emergencias familiares?» Por supuesto contestarían todos, pero eso no es justificante para que el gobernante corra a decretar un aumento generalizado de salarios. 

La pregunta que debería haberse hecho en esa consulta debía haber incluido otros dos elementos: (1) el costo de hacer eso y (2) la forma de financiamiento.

Sobre el costo, se sabe que cada caseta costaría 450,000 pesos mexicanos, para un total de 4.5 millones por las diez casetas; más 9 millones anuales de costo de operación.

Como la experiencia indica que los gobiernos calculan sus costos por debajo de lo real, las personas podrían haber calculado que en realidad costaría eso algo más. Según yo, un 50% más como mínimo y sin garantía de calidad de servicio.

Sobre el financiamiento, la pregunta debería haber añadido la elección de qué partidas del presupuesto actual serían canceladas para hacer ese gasto. Por ejemplo, si se colocan esas casetas se cancelará una cifra equivalente en pavimentación de calles.

Y si no se financia de esa forma, entonces la pregunta debería haber incluido la aceptación o no de la gente para elevar sus impuestos estatales y así pagar esas casetas. O cobrar la entrada a los parques para cubrir su costo.

En fin, otro caso de memez gubernamental que tiene dos explicaciones, ninguna satisfactoria: (1) ingenuidad supina y (2) malicia extrema.

Apuntar esto tiene importancia por el probable uso futuro de consultas populares por parte del nuevo gobierno mexicano. Si esas consultas son realizadas con la misma inteligencia que con esa que he tratado, mucho me temo que servirán para justificar lo que de antemano haya sido decidido por el gobernante. Como sucedería con este caso cantado de antemano:

«Javier Jiménez Espriú, propuesto como titular de la Secretaria de Comunicaciones y Transportes (SCT), informó que en octubre próximo se llevará a cabo una consulta nacional que permita al nuevo gobierno asumir una responsabilidad de qué hacer con la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México». excelsior.com.mx

Y una cosa más…

El costo de realizar esa consulta acerca de parques y casetas de primeros auxilios tuvo un costo mayor al del proyecto del que pedía opinión a los ciudadanos. Quizá debiera haber habido una consulta anterior preguntado «¿Estaría usted dispuesto a gastar más en una consulta acerca de un proyecto que en el proyecto mismo?»

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