La  concentración de poder es una contingencia peligrosa de todo arreglo político —el riesgo más considerable al que están expuestas las personas de toda sociedad.

Este riesgo es conocido. Por siglos ha sido expuesto como una realidad posible y un riesgo severo —como se expresa en lo siguiente.

«Habiendo derrocado a sus reyes, los romanos desconfiaban profundamente del poder concentrado, formando una república diseñada para frustrar a aquellos que buscaban el dominio despótico. Para los griegos, la palabra tirano era meramente descriptiva. Para los romanos, fue un insulto». Madden, Thomas F.. Istanbul: City of Majesty at the Crossroads of the World (p. 33). Penguin Publishing Group. Kindle Edition.

Sobre el tema —de la tiranía— hago los siguientes comentarios:

• La connotación de tirano suele incluir un elemento de ilegitimidad en el poder —es decir, el tirano tomando el poder y manteniéndolo por la fuerza.

Esto ya no es necesariamente cierto y puede crearse una tiranía a partir de una elevación al poder por la vía legítima de una democracia —para más tarde, por medio de la violencia, conservarse en el poder, al estilo de lo que sucedió en Venezuela.

• Otra connotación de una tiranía es el autoritarismo —la imposición de la voluntad del líder en el poder por encima de toda ley y norma respaldada por el uso de la fuerza.

Esto puede tener en la actualidad una particularidad: la imposición de una visión ideológica creída por el líder, que es un sustituto al capricho del tirano ortodoxo. En esta modalidad existe un modelo de sociedad que el tirano tiene el deber moral de implantar por encima de cualquier otra consideración.

Se llama totalitarismo y está ilustrado en regímenes de la URSS y los nazis —mostrando una forma esencial de ese régimen, la represión de todo lo que no está a su favor.

• Y, además, en la tiranía, incluyendo su modalidad extrema de totalitarismo, se sufre una redefinición de justicia. Para el tirano tradicional, la justicia es su voluntad dirigida a la conservación de su poder.

Para el tirano totalitario, la justicia es todo lo que lleva a implantar su modelo ideológico de sociedad y eliminar a lo que se oponga a esa imposición.

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Con lo anterior llego a mi punto central: el riesgo siempre existente de una concentración excesiva de poder en una persona o grupo de ellas —la que es perfectamente posible aun por la vía de elecciones democráticas que abran la puerta al gobernante con (1) un modelo de sociedad ideal que quiera imponer (2) una personalidad autoritaria que ambiciona el poder y (3) una justicia redefinida en sus propios términos.

La clave de lo anterior es el itinerario disimulado que abre la puerta a la tiranía totalitaria —el que de no tener el camuflaje de intenciones admirables y promesas que ilusionan, sería reprobado de inmediato.

Este totalitarismo en disfraz tiene una característica muy propia —la de una oferta que invita a la formación de una sociedad idealizada y perfecta solamente posible cuando el líder iluminado tenga un poder ante el que cualquier oposición es injusta e inmoral.

Al final, pienso el riesgo de esta nueva modalidad de tiranía y totalitarismo que llega en disfraz es un riesgo que nunca debe ignorarse.

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