¿Un plan o varios?

La creación de un plan nacional económico es la idea que está detrás de propuestas políticas electorales —como ahora en México, pero también en otras latitudes.

La premisa central que el ciudadano parece estar esperando es la elaboración de un plan gubernamental que coordine y dicte el manejo de la economía —y a partir de allí lograr objetivos como creación de empleos, sustitución de importaciones, aumento de salarios y demás.

La sustancia del meollo de esa expectativa es el aceptar que el gobierno tiene como responsabilidad central el manejo de la economía —algo que en el caso de México se entiende de esta forma:

«El instrumento que la Ley Suprema le proporciona al Estado mexicano para que cumpla con la función de fomentar el desarrollo nacional es la planeación del desarrollo nacional, para que le imprima solidez, dinamismo, permanencia y equidad al crecimiento económico». diputados.gob.mx

¿Cómo se realiza esa planeación para el desarrollo? Mediante consultas democráticas —lo que se interpreta así:

«Una de las características centrales de la planeación del desarrollo nacional es que debe ser democrática, lo que significa que concurren todos los sectores sociales del país, para que a través de foros y consultas, expongan sus inquietudes económicas, políticos, sociales y culturales. Una vez que se obtienen las conclusiones de los foros y consultas, realizadas en el marco del Sistema Nacional de Planeación Democrática, éstas se remiten al Ejecutivo Federal para que elabore el Plan Nacional de Desarrollo». ibídem.

Es decir, las personas van y hacen sus planteamientos, sus exigencias, sus reclamos y ese material es tomado por el gobierno para crear esa especie de plan maestro nacional —el que obviamente no podrá dar gusto a todos y dará cabida a la implantación de las ideas gubernamentales fuera del material original; más el cabildeo y la posibilidad del socialismo de amigos.

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Hay, a pesar de la fama de la planeación centralizada de la economía, otra manera de hacerla —incluso más democrática y con la ventaja de no dar cabida a cabildeos ni búsqueda de rentas.

Esta otra manera de planear a la actividad económica nacional está bien explicada así:

«En lugar de un simple plan no modificable dentro de una comunidad aislada. tenemos millones de planes complicados, todos luchando con y adaptándose unos a otros, en un flujo sin fin de relaciones productivas cambiantes». Don Lavoie, National Economic Planning: What Is Left? (p.37).

En lugar de tener un plan nacional dictado centralmente por la autoridad política se tiene la otra posibilidad —la de un plan económico personal de cada habitante decidido de acuerdo con sus propias preferencias e intenciones. Más democrático que esto es difícil ser.

Con una ventaja considerable, el aprovechamiento del talento individual, lo que no sucede con la alternativa del plan único nacional centralizado —bajo el que las personas limitan su actividad a seguir las instrucciones del plan central.

Mientras que bajo la alternativa de los planes individuales, las personas, cada una, aportará sus ideas, invenciones e imaginación para realizarlo —motivados, además, por los incentivos de tener éxito o, al menos, evitar el fracaso.

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El manejo de la economía nacional tiene dos alternativas claras —entre las cuales hay la posibilidad de una escala intermedia.

• Un plan nacional centralizado dictado por el gobierno.

• Un plan individual por persona, descentralizado.

La razón indica que la mejor opción es la segunda —porque aprovecha el talento de las iniciativas personales y los incentivos de su éxito, por lo que es posible definir que el mejor plan económico nacional que puede tenerse es el plan que haga posible que cada persona elabore su propio plan y tenga la responsabilidad de realizarlo. 

Addendum

Un caso concreto de la opción de la planeación centralizada es la propuesta económica López Obrador, el que propone:

«Un programa integral de fomento agropecuario aplicado con [sic] productos rurales […] un fortalecimiento de la economía del autoconsumo […] no al maíz transgénico […] créditos a la palabra para la compra de animales, granos y semillas […] un sistema de precios de garantía […] autosuficiencia de alimentos básicos […]».

Bajo esta forma de planeación centralizada y monopólica, el gobierno decide y sustituye a las decisiones que las personas hubieran tomado por sí mismas. En este caso concreto en México el plan centralizado podrá tomar la forma de la ocurrencia presidencial del día, o de la semana —sin que necesariamente exista organización formal de acciones, sino simples iniciativas desordenadas.

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