Valor económico: precisiones

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El valor de las cosas —la importancia que ellas tienen para el bienestar personal— ha sido bien expresado por Carl Menger, el célebre economista de finales del siglo 19 y principios del 20:

«Valor es, por tanto, la importancia que los bienes individuales o las cantidades de bienes tienen para nosotros por estar conscientes de ser dependientes del dominio sobre ellos para la satisfacción de nuestras necesidades». Carl Menger, Principles of Economics (p.115)

La clave del significado de valor económico está en esa idea de «la importancia que se asigna a las cosas porque de ellas depende el bienestar —la satisfacción de necesidades.

Lo que sorprende de ese significado de valor económico es que se trata de algo que es externo al bien —es algo que se le atribuye desde su exterior por parte de la persona.

Menger, de nuevo, lo ha expresado así:

«El valor es por tanto nada inherente al bien, ninguna propiedad suya, sino solamente la importancia que primero le atribuimos a la satisfacción de nuestras necesidades, es decir, a nuestras vidas y bienestar y en consecuencia se lleva a los bienes económicos como causas exclusivas de la satisfacción de nuestras necesidades», Ibídem (p.116)

La precisión puede escaparse con facilidad: el primer y obvio paso es la asignación de importancia a las necesidades propias y, después, asignar esa importancia al bien que es capaz de satisfacerlas.

Una necesidad de gran importancia para el bienestar propio servirá para asignar un gran valor al bien que satisfaga esa necesidad —y una necesidad de escasa importancia asignará un valor bajo al bien que la satisfaga.

La asignación de valor económico a los bienes es, necesariamente, una decisión personal —por la que cada persona en cada circunstancia específica considera sus necesidades, les asigna importancia y, con esa asignación otorga valor a los bienes que las satisfarán.

Esa es la utilidad que le asigna a los bienes: su capacidad para satisfacer sus necesidades, según la decisión personal basada en el conocimiento propio y bajo circunstancias concretas —lo que significa que el valor que cada persona otorga a cada bien es personal e irrepetible.

Esto es lo que explica que los valores de las cosas varíen dependiendo de cada persona en cada momento. Una misma persona puede valorar un bien de distinta manera bajo circunstancias diferentes —como el agua en un desierto y el agua junto a un río.

Y esas diferentes asignaciones tienen una manifestación en precios —eso que una persona está dispuesta a dar a cambio del bien que valora de acuerdo a la importancia que ha dado a su necesidad.

Más otra precisión necesaria: los bienes primarios, esos que sirven para producir bienes que satisfacen directamente necesidades, se valoran en cuanto a su contribución para crear esos bienes de primer orden, es decir, para su consumo o uso directo —como el acero para producir lavadoras, o la máquina para producir el aluminio que a su vez permite producir latas para empacar sardinas.

Siendo lo anterior el valor de los bienes podrá comprenderse lo inútil que es el que alguien crea ser capaz de fijar precios para terceros de quienes ignora sus valoraciones de necesidades y circunstancias.

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