La nueva política económica de Brasil es liberal y austriaca. Esta es la idea de Silvio Simonetti en su columna.

Jair Bolsonaro está trayendo a las personas adecuadas, directamente de la Escuela Austriaca.

Los presidentes y primeros ministros a menudo recurren a la designación de «zares» para manejar una crisis o coordinar políticas complejas cuando una muestra de compromiso político urgente parece estar en orden. Pero estos zares de hoy en día, a diferencia de sus homólogos autocráticos, son a menudo de corto plazo con poderes muy limitados y, debido a la naturaleza del problema complejo (autos, salud, drogas, etc.), son difíciles de precisar de los logros.

Un zar liberal brasileño

Pero entonces está Paulo Guedes.

El nuevo zar de asuntos económicos del gobierno brasileño ideó la plataforma pro mercado adoptada por Jair Bolsonaro, inaugurada el 1 de enero como presidente del país.

Durante su campaña, Bolsonaro hizo tantos comentarios lisonjeros sobre Guedes y el papel que desempeñaría en una futura administración, que el economista que alguna vez fue ignorado se hizo más conocido que algunos candidatos presidenciales.

El título de zar de Guedes se sostiene en el poder sin precedentes que le otorgó el presidente para reestructurar a la economía brasileña, la que ahora muestra signos de salir de la peor recesión en la historia de Brasil.

El recién creado Ministerio de Economía, dirigido por Guedes, se formó a través de la fusión de otros cuatro ministerios (Finanzas, Planificación, Trabajo, Comercio e Industria). Ahora tiene el control absoluto sobre la política macroeconómica que implementará la administración de Bolsonaro.

Si eso no fuera suficiente, Guedes podría ser la personificación más llamativa del crecimiento del pensamiento libertario [libertarianism] económico en Brasil, popularizado por los escritos del austriaco Ludwig von Mises.

Política liberal en Brasil

Hace unos años, Guedes reveló cómo el empresario brasileño Henry Maksuld lo inició en el pensamiento de von Mises. A pesar de que él tiene un doctorado en economía de la Universidad de Chicago, Guedes admitió que se sorprendió de lo poco que sabía antes de leer el magnum opus de von Mises, Human Action.

El libertarianism tiene, sorprendentemente, una larga historia en Brasil, que ahora surge del fuerte control de la izquierda política. El fundador de la primera escuela de economía en el país, Eugenio Gudin, se consideraba un discípulo de von Mises.

Durante un famoso debate con el empresario Roberto Simonsen al final de la Segunda Guerra Mundial sobre los caminos que Brasil debía tomar para lograr el desarrollo económico, Gudin refutó los argumentos principales de quienes avanzaron en una visión del estado que lo abarca todo.

Según Gudin, la interferencia del gobierno corrompería el mecanismo de precios y causaría ineficiencia sistemática en la asignación de capital. Además, la asociación de la burocracia estatal con la comunidad empresarial daría lugar a un capitalismo de amigos. Ninguna predicción sobre el curso futuro de Brasil podría haber sido más precisa.

Gudin ganó el debate teórico, pero fue Simonsen quien ganó el político. En las décadas que siguieron, Brasil adoptó las políticas que lo llevaron al capitalismo de estado, a la miseria generalizada y la hiperinflación. El pensamiento libertario fue relegado a la burla intelectual de las élites.

Inicia la revolución liberal

Todo comenzó a cambiar cuando se rompió la hegemonía intelectual keynesiana debido a la turbulencia económica causada por la estanflación en los años setenta.

En 1983, Donald Stuart Jr. fundó el Instituto Liberal en la ciudad de Río de Janeiro con el propósito de dar a conocer las ideas de la Escuela Austriaca. El Instituto Liberal fue el primero de una serie de think tanks que surgieron a principios del siglo XXI dedicados a defender la economía de mercado. Guedes, por ejemplo, es uno de los fundadores del Millennium Institute en favor del mercado libre.

Como todo lo demás en Brasil, las revoluciones intelectuales son lentas. Fue el caos económico engendrado por las políticas erráticas del gobierno izquierdista de Dilma Rousseff (2011-16) lo que brindó a los innumerables defensores del libre mercado la oportunidad de trasladar nuevas ideas al centro del debate político. Sorprendentemente, fue Bolsonaro, un ex paladín del gran gobierno, quien decidió adoptar al liberalismo económico como su plataforma.

Sin embargo, la influencia de los think tanks libertarios va más allá de la discusión política. Hoy, le están proporcionando al gobierno nuevos nombres y nuevas ideas para ayudar a reestructurar Brasil.

Por ejemplo, el nuevo ministro de educación, el filósofo Ricardo Velez Rodrigues, es miembro del Instituto Liberal. Salim Mattar, quien dirige el programa de privatización del nuevo gobierno, estaba en el consejo ejecutivo del instituto. El Banco de Brasil, el banco público más grande del país, ahora está dirigido por Rubem Novaes, otro miembro del instituto. Adolfo Sachsida, secretario de Política Económica, y Roberto Ellery, quien formó parte del equipo de transición de Bolsonaro, son otros dos miembros prominentes del Instituto Liberal.

La popularidad que las ideas libertarias han ganado en Brasil y el papel central que muchos adeptos a esta doctrina tienen en el nuevo gobierno no significa que el libertarianism haya ganado. Por el contrario, significa que a los libertarios se les ha dado la oportunidad de demostrar que las virtudes del libre mercado van más allá de la teoría y se pueden demostrar en la práctica.

En resumen

Jair Bolsonaro no es un libertario, sino un populista conservador que se ha convertido en un apostolado de libre mercado por las necesidades inmediatas de un país que ha vivido, durante los últimos cuatro años, una pesadilla económica animada por malas ideas.

El éxito de los libertarios se asociará directamente con su capacidad para reformular las políticas públicas y para ofrecer resultados financieros positivos a las personas que están cansadas del desempleo y la pérdida del poder adquisitivo.

En el lado positivo, Brasil es un país tan atado por los impuestos y la regulación excesiva que cualquier reforma, por mínima que sea, tendrá un impacto significativo en la competitividad nacional y, en consecuencia, se lograrán considerables beneficios económicos.

El optimismo del mercado hacia el nuevo presidente ya fue suficiente para que la bolsa de valores de Brasil alcanzara un nuevo nivel.

Nota del editor

La política liberal de Brasil permite una llamativa comparación con políticas económicas opuestas, por ejemplo, en México que ha adoptado una política intervencionista.

El artículo «Brazil takes an Austrian turn» fue publicado antes por el Acton Institute el 23 enero 2019 y aquí ha sido adaptada a un formato para lectura en pantalla. La traducción es de ContraPeso.info: un proveedor de ideas que sostienen el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas, fundado en 1995. Apareció primero en i ha sidoThe American Spectator.

Silvio Simonetti, el autor, es un abogado brasileño, graduado en asuntos internacionales de la Escuela Bush en la Universidad Texas A&M. Actualmente es investigador asociado en el Instituto Acton. Silvio ama la historia y la iglesia católica.