Cuatro condiciones para la producción de bienes. Realidades inevitables que apuntan a la posibilidad de producir satisfactores suficientes para el bienestar general. Algo que no suele ser conocido por los gobernantes.

Puede parecer extraño, pero en muchas ocasiones los discursos políticos dan la impresión de ignorar a la realidad —la realidad de cuatro condiciones para la producción de bienes.

Los gobernantes sufren de esta ignorancia con frecuencia preocupante. Ocupados con sus responsabilidades de distribuir y redistribuir para lograr la igualdad económica, olvidan el pequeño gran detalle de producir bienes.

Cuatro condiciones para la producción de bienes

Mises (1881-1973), el célebre economista, trata el tema apuntando a la verdad inicial de la necesidad de trabajar y así producir bienes para satisfacer necesidades.

«Ahora nadie sostuvo que uno podría producir sin trabajar. Pero tampoco es posible producir sin bienes de capital, los factores previamente producidos de la producción adicional». mises.org Mi traducción.

Primera condición de producción

Ignorada en ocasiones, ella establece que los bienes no son gratuitos, requieren trabajo. Pero no solo el trabajo que suelen imaginar los gobernantes quienes conciben al trabajo en la labor de un obrero. También se necesita bienes de capital.

Un obrero solo, sin capital junto a él, nada puede producir —absolutamente nada. Se necesita contar con bienes de capital y todo eso que allí se incluye.

Pero eso no es todo, el mismo autor menciona otra realidad.

«Estos bienes de capital son escasos, es decir, no son suficientes para la producción de todas las cosas que uno desearía haber producido». Ibídem

[Debo confesar que es un tanto penoso el tener que recordar estas ideas tan básicas sobre las cuatro condiciones para la producción de bienes]

Segunda condición de producción

También es usualmente ignorada por gobernantes que hacen propuestas como si no existiesen limitaciones. Ella establece que los recursos para producir no son ilimitados —ellos escasean, sean bienes de capital, capital en sí mismo y también trabajo.

La escasez es una insuficiencia que pone límites a la producción —otra realidad que, insisto quizá en demasía, pasa desapercibida en tantos planes de gobierno.

La limitación de todos los recursos de producción tiene efectos, de los que se ocupa el autos citado a continuación:

«De ahí surge el problema económico: emplearlos de tal manera que solo se produzcan aquellos bienes que sean adecuados para satisfacer las demandas más urgentes de los consumidores». Ibídem

Tercera condición de producción

El reconocimiento de la escasez de recursos de producción apunta a una obligación que aunque obvia también parece no ser reconocida por tantos gobernantes —las demandas de los consumidores, que no son limitadas, se satisfarán con recursos limitados.

Es un problema de asignación de recursos —qué medios de producción serán asignados a qué demandas de uso y consumo. Es un asunto de decisiones, de selección entre posibilidades de uso de esos bienes escasos de producción.

Lo que presenta otra realidad, que comenta el autor citado ya.

«Ningún bien debe permanecer sin producir debido al hecho de que los factores requeridos para su producción fueron utilizados, desperdiciados, para la producción de otro bien para el cual la demanda del público es menos intensa». Ibídem.

Una norma de decisión simplemente expuesta —los bienes de producción, el capital, no debe ser utilizado para producir lo que es menos necesario. 

Cuarta condición de producción

La de costos de oportunidad —y que expresa la pérdida que se tiene cuando se asignan recursos a producir lo que no es tan necesario como sí lo sería otro bien.

Esto puede ser comprendido con un caso real. Ha sido afirmado que una nueva refinería, que se ha decidido construir, tendrá un costo de 160,000 millones de pesos —una cifra a evaluar no en sí misma viendo si existen o no esos fondos, sino en relación a lo que se deja de producir y si eso tiene una prioridad mayor.

En resumen

Lo que he querido hacer es apuntar cuatro condiciones para la producción de bienes necesarios y que suelen ser ignoradas en los planes de gobernantes.

Sus mentes parecen habitar en un mundo en el que no hay escasez de recursos y la mano de obra todo lo puede hacer sola.

Puedo añadir otro ejemplo, el de la propuesta de un tren en la península de Yucatán, con costos aún estimados de entre 7 y 8 mil millones de dólares.

Otro proyecto que ante las condiciones anteriores debe ser evaluado no en sí mismo, sino en relación a los recursos que usará, incluyendo mano de obra, en comparación a lo que dejará de hacerse y que es más necesitado.