Déficit de atención histórica amplia. Un desorden de atención deficitaria de la realidad. Un padecimiento mental que impide entender de manera razonablemente adecuada a la realidad.

Realidad hecha de lado

Una idea de un amigo, profundo creyente en explicaciones sustentadas en complots y organizaciones secretas. Él explicaba casi toda la historia de Latinoamérica y su subdesarrollo culpando a los estadunidenses.

Así de simple era su mente y, lo peor, no es el único que eso piensa. Un caso del déficit de atención histórica amplia.

Un historiador ha señalado ese curioso fenómeno.

«Ninguna explicación de la política estadounidense sobre la Guerra Fría en el Tercer Mundo omite el papel de la CIA. En contraste, la acción encubierta de la KGB pasa casi sin mencionar en la mayoría de las historias tanto de la política exterior soviética como de los países en desarrollo». Andrew, Christopher. The Secret World: A History of Intelligence (pp. 688-689). Penguin Books Ltd. Mi traducción. 

Graciosa situación por la que (1) se ve un lado de la realidad y (2) se hace de lado todo lo demás, llegando a la conclusión de que ese lado parcial de la realidad es el todo.

¿Hubo intervención estadounidense en el continente? Por supuesto, mucha y abundante. Nadie lo duda.

¿Eso lo explica todo? No, por mucho. Falta, por ejemplo, la intervención soviética, también amplia y abundante, y tan real como la estadounidense. Por no mencionar otras causas de la falta de progreso en Latinoamérica, como la mala calidad de los gobiernos y su estatismo.

La explicación unilateral

Mi punto central es apuntar a ese déficit de atención histórica amplia.

Es el desorden mental de la explicación unilateral juzgada de antemano y convertida en realidad incuestionable. Un caso reciente de esto fue la cancelación del nuevo aeropuerto en Ciudad de México y cómo fue comprendida por el partido del presidente:

«Advierte Morena que AMLO no se dejará chantajear por los mercados. José Narro Céspedes afirmó que el presidente electo no permitirá que lo presionen quienes pretenden continuar obteniendo privilegios y contratos con moches». e-consulta.com

Si la realidad es comprendida con los mercados como enemigo porque eso es privilegio y corrupción, se descarta la otra parte de la realidad y se podrá decir que el gobierno que así actúa estará alejado de la realidad. Quien eso hace, sufre del déficit de atención histórica amplia.

Puede esto comprenderse como miopía y sordera soberbias. Ese orgullo tan grande que impide ver y escuchar a la realidad.

Obsesionados con una parte del todo, llegan a creer que el fragmento que han seleccionado atender es el universo íntegro y se vuelven insensibles a todo lo que está fuera de su comprensión parcial. 

Lo sufre el nuevo presidente en México, pero no es el único y se convierte en problema cuando los afectados llegan a puestos de poder con pocas limitaciones. La historia tiene notables casos de esa situación.

El déficit de atención histórica amplia, en resumen

El historiador citado ha propuesto la existencia de ese síndrome, el del HASDD: historical attention-span deficit disorder; el trastorno de déficit de atención histórica amplia. Un desorden mental que impide entender de manera razonablemente adecuada a la realidad.

El trastorno es profundo y provoca en el afectado la total convicción de que sus ideas y percepciones son absolutamente correctas. La realidad virtual que han fabricado entre ellos es creída con total certeza. Como en el caso de Irak:

«La incapacidad de Sadam [Husein] para hacer frente a la inevitabilidad de la derrota se debió tanto a su extraordinaria capacidad de autoengaño como al temor que evitó que los subordinados delirantes “dijeran la verdad al poder”, ambos comunes a muchos autócratas anteriores que, como Sadam, se rodearon de aduladores». Andrew, Christopher. Ibídem (pp. 744). Mi traducción.

Este trastorno que reduce a una fracción cómoda a la realidad percibida es parte de otro síndrome del poder. El apuntado por la historiadora B. Tuchman y que consiste en el embrutecimiento que el poder causa en quien lo tiene y que es producto en parte de su aislamiento de la realidad.

Esta situación de atención limitada de la realidad produce shocks severos cuando el gobernante no tiene más remedio que enfrentarse a su totalidad.

Hablando sobre el tema de gobernantes con trastornos de percepción, resulta de interés ver una de las probables causas del fin del mundo.

La tormenta perfecta de estupideces

Fin del mundo, la destrucción usual

Puede que sea un asteroide que se estrelle contra la Tierra. Tal vez un cometa. O bien una tormenta solar gigantesca. Incluso el cambio de polaridad magnética.

Podría ser la invasión de extraterrestres, un desplazamiento tectónico, o alguna pandemia fulminante.

También, el uso de armas atómicas, o el cambio climático, sin excluir un error en viajes en el tiempo, o la rebelión de máquinas nano. O las modificaciones genéticas, o lo que usted quiera que termine con nuestras vidas.

Son cosas que tienen su origen en alguna fuente como los escritos de Nostradamus, o la idea de que el calendario de los mayas. La lista de posibilidades es larga.

El fin del mundo, la destrucción obvia

La extinción de la vida o de la civilización no tendrá en realidad esas causas normales anteriores. No será un inmenso hoyo negro que nos absorberá. Tampoco será la radiación cósmica, ni el cambio de polaridad.

Lo que en verdad nos puede exterminar es la estupidez humana llevada al poder. La causa del fin de la vida humana a nuestros propios errores, llevados a tal magnitud que nos extermine.

Errores consistentes, continuos, persistentes e implantados con terquedad, especialmente por gente que al mismo tiempo tiene poder y escasa habilidad para razonar. Una especie de tormenta perfecta de estupideces conjuntadas que se alimentan unas a otras, en un todo imparable y creciente.

Los ejemplos son conocidos Stalin, Pol Pot, Hitler, Idi Amin, Fidel Castro, Chávez.

Un ejemplo, el de Chávez. Todas las estupideces que cometió fueron posibles en una muy pequeña parte del mundo, su país. Si dominara a todo el mundo, la civilización desaparecería bajo Chávez o cualquiera del resto.

Ellos subsisten porque en el resto del mundo existe algo de racionalidad, siquiera una poca.

Y unas cosas más…

El déficit de atención histórica amplia es uno de los padecimientos de esos gobernantes. Suponen saberlo todo conociendo solo una parte. Dicen tener la explicación universal, partiendo de hipótesis teóricas.

Las leyes de la idiotez humana contienen principios y normas que explican mucho de la mentalidad que está en los actos de gobierno.

En ContraPeso.info: Poder Atonta existen columnas con ideas que tratan específicamente la relación directa y proporcional entre la acumulación del poder y la disminución de la capacidad de razonar.