Características, tipos y argumentos a favor de la democracia. Más allá de simplemente obedecer sin cuestionar a la decisión de la mayoría. Este es el tema de F. Hayek en una de sus obras.

Todo comienza con un punto de acuerdo. Tanto la tradición liberal como la demócrata quieren que la decisión sea mayoritaria cuando se requiera un acto de gobierno, muy especialmente cuando se crean reglas de poder.

Democracia extrema y democracia liberal

Quien es un «demócrata dogmático», dice Hayek, se inclina favorecer la decisión mayoritaria en todos los casos, o casi. El liberal, en cambio, cree que la regla de la mayoría tiene límites y que no aplica a todos los casos.

La mentalidad del demócrata extremo considera que las decisiones de la mayoría no tienen límite ni pueden ponérseles freno. Es como una idolatría democrática.

Una idea llamativa porque si la democracia tuvo su origen en la prevención de la voluntad arbitraria del poder, el demócrata irrestricto está creando así un nuevo tipo de poder arbitrario, el de la mayoría.

Para el liberal, la voluntad mayoritaria está limitada por una serie de principios y normas comunes a todos y que no están sujetos a decisiones democráticas de mayoría.

Es decir, la democracia no es un tipo de gobierno ilimitado y aunque se diga que el poder está en manos de la gente, ello no justifica que desaparezcan los límites del poder.

Argumentos a favor de la democracia

Sigue Hayek con las características de la democracia, apuntando que siendo la ella un medio y no un fin, tiene límites que surgen del objetivo que pretende.

Primer argumento a favor de la democracia

La democracia es una aplicación práctica del apoyo mayor que tenga una opinión. Supóngase una situación en la que existen diversas opiniones en conflicto y que se necesite que una de ellas prevalezca.

Cuando esto sucede es una consideración pragmática que se imponga una de ellas, la que tenga el apoyo de la mayoría. Es mejor poner a voto la decisión que iniciar una pelea o una guerra.

Concluye Hayek que la democracia es el único sistema que se ha descubierto para hacer cambios de manera pacífica.

Segundo argumento a favor de la democracia

Se ha dicho que la democracia es una protección de la libertad personal. Pero no se puede tener una certeza sobre este argumento de protección de la libertad.

No es que la democracia sea libertad, sino que de entre el resto de las formas y tipos de gobierno, la democracia es la que más y mejor protege a la libertad. Si el poder de unos pocos en el gobierno puede ser revocado por el resto, entonces es menos probable que se pierda la libertad personal.

No significa que deba confiarse en la democracia para proteger a la libertad, porque para lograrlo se necesita que la mayoría haga de la libertad su «proyecto deliberado», como lo llama Hayek.

Tercer argumento a favor de la democracia

Es uno de aprendizaje. Se espera que la democracia tenga un efecto positivo en el entendimiento que las personas tienen de los asuntos públicos. El que parece más poderoso de los tres, de acuerdo con el autor.

Podría ser y es razonable pensar que el gobierno de una élite de personas preparadas sea una opción mejor que la alternativa democrática. No es algo que pueda darse como dado el que los asuntos de gobierno sean comprendidos por la mayoría, pero la democracia es «el único método efectivo de educar a la mayoría».

Es comprender a la democracia como un proceso de formación de opinión acerca de los asuntos públicos. Si una gran parte de la población toma parte activa en esa formación de opinión, un numero mayor de personas podrán ser opciones de elección futura.

El valor de la democracia está en su faceta dinámica, con resultados como los de la libertad, esperados en el plazo largo. Las opiniones minoritarias de un momento pueden convertirse en mayoritarias tiempo después.

Independencia personal, característica democrática

Por su misma esencia, la democracia para funcionar necesita que la opinión de las personas se forme con independencia del gobierno.

Las opiniones de las personas requieren estar formadas y modificadas en un ambiente soberano que sea independiente de la autoridad. Si acaso la opinión de las personas dependiera del gobierno, la democracia perdería su naturaleza didáctica.

El voto mayoritario indica lo que las personas desean en un momento dado, no lo que sería mejor para ellas si contaran con más información. Si no pudiesen ser modificadas por convencimiento y persuasión, carecerían de valor.

Es parte esencial de la democracia la posibilidad de persuadir. Puede respetarse la opinión de la mayoría sin que eso quiera decir que se le conceda razón ni se le considere sabia.

La democracia necesita que algunos pocos sepan más y conozcan más que la mayoría para que se tenga progreso en la dinámica democrática. 

Concluyendo

Las ideas de Hayek, aquí consideradas y resumidas, indican que la democracia es muy mal comprendida cuando ella se entiende reduciendo su significado a la simple voluntad incondicional de la mayoría. 

No es característica de la democracia ser tan simple. Ella no es en sí misma un tipo de gobierno que salvaguarde a la libertad personal mejor que otras formas de gobierno.

Es una distorsión de la idea democrática el aprovechamiento del demagogo que fomenta la idea de que estando el poder en manos de la gente, ya no es necesario ponerle límites al poder (lo que aprovecha el demagogo para concentrar más poder en él).

Nota del Editor

Este columna usó la obra de Friedrich A. Hayek, The Constitution of Liberty, University of Chicago Press, 1978. Chapter 7, «Mayority Rule», p.106-108.

El lector queda invitado a leer esta obra, un verdadero agasajo para quien ama a la libertad. Existe al menos una edición en español, bajo el título Los fundamentos de la libertad.