La dictadura de la «mayoría», cuando se desboca, puede elegir a un rey y no a un presidente. Elección democrática de un rey absoluto.

El presidente mexicano, ¿o monarca?

Obtuvo el 53.19% de los votos para presidente, más de 30 millones de votos, con un abstencionismo de casi 37%.

Poco después de su inauguración, las encuestas de popularidad le dieron resultados altos, muy altos. Incluso más que los de presidentes populares previos.

Así estaba la posición de López Obrador, cuando un amigo me hizo un comentario interesante. «Los mexicanos, por mayoría, han querido elegir a un monarca. Quieren una dictadura de la mayoría que resuelva todos sus problemas».

Tiene su punto la frase. Buena parte de la cultura política mexicana es la concepción de un gobierno al que se presiona para obtener beneficios personales.

Un gobierno que es algo como un reparador de entuertos, un remediador de problemas, de todos los problemas, y que actúa por presión popular real o fingida. Eso, mucho me temo, tiene sus costos y no son pequeños.

Querer tener a un rey

Una historia en la Biblia da una buena perspectiva sobre ese deseo de la mayoría de querer más a un monarca que a un gobierno.

La historia comienza con Samuel, juez de Israel, ya viejo y con hijos que siendo jueces «se dejaron llevar por el afán de lucro, aceptaron regalos y pervirtieron el derecho».

Para remediar el problema de un mal gobierno, se reúnen los ancianos, van con Samuel y le dicen que quieren un rey. «Tú ya eres viejo, le dijeron, y tus hijos no siguen tus pasos. Ahora danos un rey para que nos gobierne, como lo tienen todas las naciones».

La petición disgustó a Samuel, como también a Dios, quien pide a Samuel advertir al pueblo lo que significará el tener un rey. Reúne al pueblo y les previene acerca de los riesgos de lo que piden:

«Este será el derecho del rey que reinará sobre ustedes, los destinará a sus carros de guerra y a su caballería, y ellos correrán delante de su carro. Los empleará como jefes de mil y de cincuenta hombres, y les hará cultivar sus campos, recoger sus cosechas, y fabricar sus armas de guerra y los arneses de sus carros.Tomará a las hijas de ustedes como perfumistas, cocineras y panaderas. Les quitará a ustedes los mejores campos, viñedos y olivares, para dárselos a sus servidores. Exigirá el diezmo de los sembrados y las viñas, para entregarlo a sus eunucos y a sus servidores. Les quitará sus mejores esclavos, sus bueyes y sus asnos, para emplearlos en sus propios trabajos. Exigirá el diezmo de los rebaños, y ustedes mismos serán sus esclavos. Entonces, ustedes clamarán a causa del rey que se han elegido, pero aquel día el Señor no les responderá».

La advertencia de Samuel sirvió de nada. El pueblo dijo ««¡No! Habrá un rey sobre nosotros, y así seremos como todas las naciones». 

Las ranas acuerdan buscar un rey

Lo llamativo de la historia bíblica es la terquedad popular: a pesar de ser advertidos eso poco importa, quieren tener un rey que los gobierne a su antojo. 

No diferente a la fábula de Esopo y las ranas en búsqueda de un rey, una petición que hacen a Zeus repetidamente. La fábula de las ranas en busca de un rey puede verse en Buscando a un ángel.

La que tiene una moraleja clara: cuidado con el poder del gobernante y la ingenuidad del ciudadano.

En conclusión

Lo sucedido en México, la historia de la Biblia en el primer libro de Samuel, la fábula de Esopo y otros muchos casos en diversos lugares y tiempos, parecen mostrar esa tendencia popular.

La de buscar al Gran Gobierno suponiendo que la acumulación de poder es una solución a la mejor vida de todos. Elección democrática de un rey absoluto.

¿Lo es? La experiencia indica lo opuesto, pero también indica otra cosa, la de que a pesar de experiencias y advertencias, las lecciones no han sido asimiladas. Hay pruebas de ello incluso en países de historia liberal. 

Este es el riesgo que la democracia presenta, el de la voluntad de la mayoría y la búsqueda desquiciada de un tirano. La paradoja de la elección democrática de un rey absoluto.

Y una cosa más…

Más que elecciones para elegir presidentes y legisladores, los mexicanos y muchos otros creen que las elecciones son para buscar un monarca todopoderoso.

Las citas de la Biblia fueron tomadas de la página de El Vaticano.