Desacuerdos, el origen 

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El origen de las grandes discusiones entre humanos.

Eso que realmente provoca grandes desacuerdos, incluso furores y agresiones, eso que nos lleva a la vehemencia y a arrebatos violentos. El origen de los desacuerdos.

Un escritor lo ha expresado así:

«[…] cuando luchamos es, por regla general, en nombre de algún ideal elevado: justicia, liberación, soberanía nacional, incluso Dios mismo. Una vez más, parece que tenemos el hábito de contarnos historias que no hacen referencia a las realidades biológicas en las que están enraizadas». Scruton, Roger. On Human Nature (p. 2). Princeton University Press. Mi traducción. 

Ese origen puede estar en nuestra capacidad, que va mucho más allá de nuestra simple biología, para crear ideales a los que damos tanto valor como para motivarnos a luchar por ellos. 

Somos creadores de ideales, tenemos ilusiones, pensamos en metas. Creamos ideas por las que estamos dispuestos al sacrificio. Esto es realmente llamativo porque nos lleva muy por encima de la biología que tenemos. Somos más que la materia que nos forma.

Somos seres que forman conceptos, creencias, ideas, nociones, que nada de material poseen. Incluso un materialista absoluto como C. Marx produjo juicios abstractos que nada de material tienen. Paradójica situación que anima a uno a aceptar sin gran problema que tenemos un gran componente inmaterial, al que algunos llaman espiritual.

Es en ese terreno de conceptos, creencias, ideas, nociones, que surgen las grandes discusiones y los mayores desacuerdos, según el autor citado. Y me siento muy inclinado a aceptar su idea.

Vea usted, por ejemplo, el conflicto entre un abortista y su oponente, y verá que su procedencia viene de esas ideas últimas, de las que hay alguna probabilidad de que ninguno tenga una idea muy clara.

Lo que me lleva a otra idea de ese tipo, el de la calidad de conceptos, creencias, ideas, nociones que tenemos y que deriva de otras de ellas: la de lo bueno y malo, y la de lo verdadero y lo falso. Con esto en mente quizá no sea muy atrevido llegar a una conclusión.

Conforme nuestros conceptos, creencias, ideas, nociones se acerquen a lo bueno, conforme se acerquen a lo verdadero, los desacuerdos comenzarán a revocarse y solucionarse en una tendencia que en este mundo quizá nunca llegará a su final lógico. 

Puesto de otra manera, las soluciones reales de las grandes discusiones y conflictos entre humanos se encuentra en la aceptación de la idea de la verdad y lo bueno entre nosotros. 

Lo que me lleva a otra posibilidad: conforme desaparezcan las ideas de lo bueno y de la verdad, esos conflictos y furores aumentarán en tono y volumen pudiendo llegar a su extremo opuesto, un gran último conflicto final.

Dos escenarios posibles que dependen de la aceptación de que existe la verdad y de que existe lo bueno.

Y una cosa más…

Quien afirma que solamente la ciencia puede usar a la razón para explicar al mundo y que es ese el límite de la razón haciendo que todo lo demás este sujeto al subjetivismo, se autolimita en demasía. No solo buscamos las explicaciones que da la ciencia también buscamos interpretar lo que somos y nos rodea, y el sentido que eso tiene.

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