El papel de la religión en la educación. Una educación sin religión es mejor a una educación con religión. ¿Es cierto? La idea de una educación a medias ayuda a entender este asunto.

«Solamente puedo creer lo que observo», me dijo una persona no hace mucho. Continuó, «No creo en nada que no pueda verse, escucharse, tocarse, medirse y comprobarse científicamente».

Su posición era severa y fuerte, la que lo llevó a rechazar totalmente todo lo que no fuera «científico, para así conocer las causas de las cosas». ¿Educación mejor con o sin religión?

Acudiendo a un experto

Tiene su punto la persona, pero si lleva su posición al extremo va a enfrentar problemas. Conforme uno profundiza buscando explicaciones, uno también se aleja de lo observable por la ciencia. 

Un filósofo ha explicado bien este tema (la larga cita es merecida; negritas mías):

«Primero, que la búsqueda de causas involucra una búsqueda de leyes; en segundo lugar, que las leyes son declaraciones de probabilidad; en tercer lugar, que las leyes se explican a través de leyes más amplias y más generales; En cuarto lugar, que por mucho que investiguemos las causas de algo, siempre podemos ir más lejos; y, finalmente, que cuanto más nos alejamos, más alejados nos encontramos del mundo de la observación». Scruton, Roger. An Intelligent Person’s Guide to Philosophy (p. 17). Penguin Publishing Group. Kindle Edition.  Mi traducción.

La clave es eso de que «por mucho que investiguemos las causas de algo, siempre podemos ir más lejos; y, finalmente, que cuanto más nos alejamos, más alejados nos encontramos del mundo de la observación». 

Podemos conocer las causas de la lluvia, pero conocer las causas de la vida misma ya son cosas muy alejadas del terreno de lo observable.

¿Por qué existimos? La pregunta busca conocer causas, pero ellas ya no son las que provee el conocimiento de funcionamiento del aparato circulatorio de nuestro cuerpo.

Se parece algo a las preguntas que hace uno niño. «¿Por qué esto y lo otro?» en una cadena que no tiene fin aparente.

Con facilidad puede saberse lo que causa que un avión vuele porque es una explicación cercana, observable, pero responder a «¿por qué existo?» ya tiene dificultades porque es una explicación lejana, no observable por los sentidos.

Un rasgo de nuestros tiempos 

Es el poner toda la atención en las explicaciones cercanas e ignorar las lejanas. El dedicar todo el entendimiento a lo material y descuidar lo intangible. Expertos en lo científico y tecnológico, somos ingenuos e ignorantes en lo espiritual.

Este es el real asunto, educación con o sin religión. Y es mejor, la educación con religión.

Un descuido importante de nuestra educación y que produce una educación a medias, incompleta. Y que ha tomado como principio la duda que desprecia a lo espiritual. Esto es lo que produce la cómoda salida del relativismo y que consiste en renunciar a la razón en los terrenos donde ella más importa.

«Solamente puedo creer lo que observo». La persona resumió admirablemente la educación sin religión que se recibe, la que, creyéndose completa y absoluta, tiene la arrogancia de creerse también el límite del mundo. «Si no puede observarse, entonces no existe», parecen razonar.

En fin, solamente quise anotar uno de los rasgos de nuestros tiempos, la educación a medias, sin religión. La que produce la idea equivocada de que solo somos materia.

Y una cosa más…

Esta educación sin religión, a medias, es tener los más altos niveles educativos y suponer que solo existe eso que puede ser observado y medido.