Las ideas de una república se han olvidado. Las libertades. La imposición de límites al poder. La inconveniencia de impuestos elevados. El olvido de qué es una república, ese es un problema grave.

Ideas que no son tan novedosas

¿Es nueva la idea de qué es una república? En apariencia lo es. Aunque no tanto en realidad. Hubo un caso curioso, el de una república adelantada a los tiempos de la Ilustración, para la que esos conceptos no eran novedosos. Muy adelantada.

«La Ilustración marcó el comienzo del mundo moderno. Esos Estados que no pudieron adaptarse eventualmente perecieron. Sin embargo, para Venecia, la adaptación era innecesaria; había abrazado estos conceptos esenciales mil años antes de que se pusieran de moda». Madden, Thomas F.. Venice: A New History (pp. 354-355). Penguin Publishing Group. Kindle Edition. Mi traducción.

Una evidencia que demuestra las bondades del sistema inglés, tan admirado por Montesquieu (1869-1755) y una fuente de inspiración para los autores que influyeron en los Padres Fundadores de los EEUU.

Progreso, prosperidad longeva, gracias a las limitaciones impuestas al poder político. Gracias a la idea de república.

«Durante más de mil años, Venecia había sido la única república en el mundo, una que floreció en una era de reyes, emperadores y tiranos». Ibídem, (p. 358)

La buena idea olvidada

La idea central es la que conocemos con una palabra, ‘república’.

Pero lo que cuenta es su significado, su esencia: limitar al poder, tenerlo bajo control, evitar sus excesos, cuidar que no invada lo que no es su terreno.

Y hacerlo mediante el imperio de la ley, siempre enfocada a respetar amplias libertades impidiendo que los gobiernos las anulen.

Si esos conceptos han funcionado, si sabemos que son exitosos, si son causa de progreso, ¿no deberían acaso mantenerse hasta nuestros días?

Resulta curioso en extremo que, sabiendo todo eso, surjan esos regímenes tan del siglo 20, como los de la URSS, de China, Cuba, Venezuela… Es el olvido de qué es una república

Si las libertades propias de una república son tan congruentes con la naturaleza humana y produjeron una prosperidad jamás vista en la historia, llama mucho la atención que hayan cobrado popularidad significativa las ideas opuestas (muy similares a las anteriores, de gobiernos autoritarios y sus variaciones).

¿Qué sucedió?

Algo debe haber pasado. Algo que explique esa voltereta mental por la que las ideas republicanas de libertades personales y gobiernos limitados fueron abandonados y sustituidos por ese retorno a suponer que los gobiernos excedidos y las libertades perdidas lograrán prosperidad. No lo harán. Nunca lo han hecho.

Y, sin embargo, han vuelto. Han regresado vengativas y agresivas. ¿Por qué? Hay muchas explicaciones.

Una de ellas, la de Schumpeter, es curiosa: el éxito de las libertades económicas, el bienestar que han creado, morirán por ese enorme éxito que han tenido.

Parecido a lo explicado por Ortega y Gasset: queremos gozar de la prosperidad presente sin darnos cuenta de lo que las anteriores generaciones hicieron para lograrlo.

O bien, la obsesión con  la igualdad, un peligro bien señalado por Tocqueville y que, supongo, ha producido la moral de la envidia apuntada por R. Sheaffer. Demasiada democracia y poca república.

Podría influir y mucho, la simple ignorancia histórica, como también la dictadura del relativismo, como la entendió Benedicto XVI

Y otra dictadura, la de la corrección política y la censura que ella crea. También, la avalancha que ha convertido a la educación en adoctrinamiento ideológico que rechaza a la verdad. O el optimismo sin escrúpulos que explica R. Scruton.

Tenemos, pues, algo que llama la atención. Teniendo todas esas evidencias, demostraciones y razonamientos que sirven para defender regímenes políticos de amplias libertades y gobiernos reducidos, se ha llegado a concluir equivocadamente que habrá prosperidad con eso que la destruye. 

Curiosa mentalidad de nuestros tiempos. El olvido de qué es una república

Y una cosa más…

Véase Lecciones políticas venecianas, para una más completa descripción de las ideas republicanas que han sido olvidadas.