Subir el salario mínimo por mandato para subir el poder adquisitivo. Su elevación, por orden gubernamental, es «el inicio de recuperación del poder adquisitivo».

Eso dijo a finales de 2018 el presidente mexicano.

Lo que se ha traducido en «La nueva política salarial del gobierno incluye una subida del 16% respecto del actual salario mínimo, a 102 pesos, y la creación de uno especial para la frontera norte, de 176 pesos», según reporta Forbes.

No es México el único caso de esta forma de hacer las cosas —existe en España y en otras partes. La pregunta que surge de inmediato es la obvia. ¿Elevar salarios por mandato es la mejor manera de hacerlo?

La pregunta obvia. ¿Es cierto?

¿Es subir el salario mínimo lo que en verdad ayuda a mejorar el poder adquisitivo de las personas? 

Me refiero a ser una ayuda sostenible y sólida de prosperidad. Algo que podría dictarse desde el gobierno y con cada aumento lograr un bienestar creciente sustentable.

¿O hay acaso una forma mejor para lograr elevar sostenidamente salarios que sean capaces de elevar el nivel de vida de las personas? 

Existe una respuesta alternativa a la elevación del salario mínimo por orden gubernamental —y ella no es precisamente desconocida. Un economista la ha expresado de esta manera:

«Lo que hace elevar a los salarios y permite prosperar a las condiciones materiales de los asalariados es la mejora del equipamiento tecnológico». Ludwig von Mises.

En otras palabras, es posible elevar por otra vía el salario de las personas —y esa vía es la del adelanto tecnológico: más y mejores equipos de producción elevan la productividad y eso hace aumentar los salarios.

Dos vías para elevar salarios

Es una vía indirecta que consiste en facilitar la formación de capital, que es lo que hace posible el adelanto tecnológico que aumenta la productividad y los salarios —como el ingreso del agricultor que tiene un tractor y el de otro agricultor que ara con un buey.

Comparando las dos vías que quieren elevar los salarios, puede tenerse una visión global del tema —y eso servir de guía para seleccionar una de las dos.

La vía directa

En la que por mandato gubernamental se eleva el salario mínimo —lo que no es otra cosa que una disposición estatal que dicta la obligación de pagar una cantidad mínima a los asalariados. 

Es una intervención directa en la fijación de precios y que puede tener efectos colaterales como el desempleo por la reducción de demanda de trabajo. Es elevar salarios por mandato central de autoridad.

No puede ser una manipulación incontrolada que ordene un aumento ilimitado —que haga que, por ejemplo, todo limpiador de pisos gane mil euros al día, pues ello ocasionaría su despido. 

La vía indirecta

En la que la política gubernamental brinda facilidades y fomenta el ahorro y la formación de capital. Eso logrará mejoras tecnológicas y ellas, a su vez, elevarán la productividad, lo que a continuación elevará los salarios generales no solo el mínimo.

No es como la anterior, una vía de resultados inmediatos, pero a la larga no tiene límites en su tendencia a la alza, siendo además sostenible en el tiempo.

En otras palabras…

Entre la vía directa y la indirecta para elevar salarios hay diferencias.

Las suficientes como para preferir la indirecta como una guía primera general de acción gubernamental, mucho antes que la vía directa que es mucho más limitada, cortoplacista y con efectos indeseables.