La realidad de las utilidades y las empresas. Lo que saben quienes dicen que los empresarios son demasiado ricos. O que cumulan demasiada riqueza y que las utilidades son inmorales. Afirmaciones demasiado simples.

«La riqueza de unos es causa de la pobreza del resto». Eso se dice con frecuencia. Imprecisiones comunes que indican la conveniencia de examinar a las empresas y las utilidades en la realidad.

En resumen, una buena cantidad de frases hechas que son inexactas acerca de empresas y utilidades. Y lo peor, ellas sirven para justificar políticas económicas que penalizan a las utilidades y a las empresas.

La verdad es otra

Lo opuesto es cierto. La realidad de las empresas grandes y de las grandes utilidades es otra. Son mediciones de éxito, de bienestar y progreso. Indicaciones de que los recursos son bien usados.

Si se examinan los países en los que se tiene mejor nivel de vida se verá que es allí también donde existen las empresas mayores y más exitosas.

Un economista lo ha afirmado de una manera cruda:

«La penuria de millones en los países atrasados no es causada por la opulencia de nadie; es el correlativo del hecho de que su país carece de empresarios que hayan adquirido riquezas. El nivel de vida del hombre común es más alto en aquellos países que tienen el mayor número de empresarios ricos. El mayor interés material de todos es que el control de los factores de producción se debe concentrar en las manos de aquellos que saben cómo utilizarlos de la manera más eficiente». Ludwig von Mises.

Lo que hace exitosa a una empresa, en un mercado libre, es la mejor satisfacción de necesidades de sus consumidores. Su tamaño y el monto de sus utilidades son una medición del beneficio que los consumidores evalúan recibir de ella. 

El significado es obvio: las utilidades son una medición del beneficio que los consumidores reciben de la empresa, más un síntoma de una buena administración de recursos.

Y lo opuesto, las pérdidas son una medición de no dar beneficios suficientes a consumidores y de una administración pobre de recursos.

Por tanto…

La conclusión de lo antes afirmado es lo que permite decir que «El mayor interés material de todos es que el control de los factores de producción se debe concentrar en las manos de aquellos que saben cómo utilizarlos de la manera más eficiente».

Es decir, en lo general y dentro de un mercado libre, el estándar de vida será mayor donde existan grandes empresas con utilidades que donde ellas no existan.

Y eso contradice la afirmación de que las grandes empresas son malas y las utilidades indebidas. Es lo contrario

Con una calificación notable que debe hacerse: para que eso sea cierto, debe existir un régimen de libertad económica que haga al éxito empresarial depender de los beneficios que los consumidores perciban recibir de los productos fabricados por cada empresa. Donde esa conexión se rompa, el beneficio al consumidor desaparece.

Si se castigan a las empresas que crecen y a sus utilidades, desaparecen los incentivos para crear nuevos productos y mejores maneras de beneficiar a las personas satisfaciendo sus necesidades.

Es de beneficio general que las empresas estén en manos de quienes saben usar a los medios de producción de mejor manera para satisfacer necesidades y administran con calidad esos recursos. Algo que obviamente no saben hacer los gobiernos.