Las ideas nacionalistas tienen la particularidad de crear propuestas proteccionistas —las que usan conceptos de ‘seguridad nacional’ como en el caso de D. Trump, o de ‘soberanía alimentaria’ como en el caso de López Obrador en México.

El efecto inevitable de la implantación de propuestas proteccionistas es la limitación, incluso la prohibición, del libre comercio —y que los tratados de libre comercio intentan solucionar como una concesión gubernamental.

Si los gobiernos no interfirieran en el comercio internacional y dejaran sus fronteras libres a la importación y exportación de bienes y servicios con el transcurso del tiempo, los países encontrarían sus especialidades —una especie de división del trabajo, o especialización beneficiosa a todos.

Incluso cuando a eso se objeta argumentando que los países son distintos y están en diferentes condiciones por lo que no sería un comercio entre iguales, podrá señalarse que esas diferencias son de ayuda complementaria y positivas para encontrar sus lugares en ese comercio entre personas de diferente país.

Las diferencias de recursos naturales, que suelen ser mencionadas como cruciales para limitar el libre comercio, tienen escasa influencia como lo demuestran casos de países con pocos recursos naturales pero económicamente exitosos —siendo Hong Kong y Japón casos obvios.

Si la disponibilidad nacional de recursos naturales es marcada, no debe tomarse como una fatalidad que puede producir pobreza —como tampoco la amplia disponibilidad de, por ejemplo, petróleo, es garantía de bienestar nacional —pues la real riqueza nacional está en la libertad del talento de las personas para tener iniciativas por sí mismas.

Un gobierno, por ejemplo, por causas proteccionistas, podrá proponer que su petróleo se refine nacionalmente para lo que construye una planta —una idea que se recibe bien mientras no se considere si es o no más barato usar refinerías en el extranjero que las locales. Si es más barato afuera, las refinerías propuestas tendrían un costo de oportunidad cuantioso.

El cálculo «egoísta» de inversionistas particulares decidiendo si construyen o no la refinería permitiría un uso más eficiente de recursos que siempre sn escasos —una aplicación del principio de dejar libre el talento de las personas para comerciar, incluyendo en el extranjero.

Si la libertad económica produce beneficios generales de prosperidad y ella incluye al libre comercio, es inexplicable que se proponga lo opuesto —es decir, suponer que las decisiones económicas están mejor tomadas por los gobiernos que por los particulares.