Confundir a ‘guerra’ con ‘competencia’ es un yerro común. Muy cometido en el lenguaje que critica al capitalismo con la usual expresión «competencia salvaje». Guerra y competencia no son lo mismo.

Competencia salvaje, ¿en serio?

En lo que sigue hago algunas precisiones al respeto usando material de Mises (1881-1973):

• Es común hacer equivalentes esos dos términos, ‘combate’ y ‘competencia económica’ . Lo que asocia a ambos con un «choque hostil de intereses incompatibles». 

La consecuencia es la inmediata asociación de la competencia económica con calificativos como ‘feroz’ y ‘salvaje’ y con metáforas relacionadas con la guerra y la violencia.

• En su esencia, sin embargo, ‘combate’ y ‘competencia económica’ son diferentes.

La competencia económica está sustentada en la búsqueda de éxito por medio del merecimiento, no muy distinto a lo que se tiene en una competencia deportiva (pero no en una guerra).

Se empieza a comprender que guerra y competencia no son lo mismo.

Competencia es resultado de la libertad

• «Los competidores buscan la excelencia y la preeminencia dentro de un sistema de cooperación mutua». Es el buscar la preferencia del consumidor en un mercado libre por medio de mejores productos y servicios.

Aunque es cierto que en ocaciones frecuentes quienes compiten en un mercado abierto lo hacen con rencor y odio, llegando a realizar acciones condenables.

Esas acciones pueden castigarse sin anular el sistema total que está dirigido a satisfacer mejor las necesidades de las personas.

• La confusión entre combate y competencia ha causado proponer que la competencia económica desaparezca y se establezca un sistema económico sin competencia, el de la planeación económica centralizada (sin competencia).

Esta propuesta fue examinada por F. Bastiat (1801-1850) hace ya tiempo concluyendo que es solamente posible si se anula la libertad de iniciativa, lo que significaría violar libertades. Además sin que con eso se garantizara la ausencia de competencia en otras partes, como en política.

• La competencia económica tiene un beneficio creador, el de poder encontrar especialidades personales que beneficien a los demás: talento individual que se difunde en beneficio de quienes no poseen ese talento y que se realiza en medio de cooperación mutua.

• Es un error «aplicar la terminología de la exterminación mutua a los problemas de la cooperación mutua» —las metáforas bélicas aplicadas a los mercados libres son solamente eso y seguramente muy desafortunadas cuando llevan a confundir a combate con competencia.

Aún así…

Tengo gran seguridad de que por mucho que se hagan esfuerzos para corregir esta confusión, poco se logrará. Se seguirá el uso de expresiones como «capitalismo manchesteriano», «competencia salvaje» y otros más.

Debe concluirse que guerra y competencia no son lo mismo y más aún, que si se pretende anular a la competencia se acabará con la libertad para usar los talentos propios y lograr prosperidad.

Addendum

El libro que usé es Human Action: A Treatise on Economics de Ludwig von Mises, al que pertenecen los entrecomillados.