Injustos precios de garantía

Precios de garantía han sido decretados en México. Una tonelada de maíz valdrá 5,610 pesos y 14,500 la de frijol. La leche, 8.20. El concepto detrás de eso es el de un precio justo —como quiera que él sea entendido por el gobierno.

Y es entendido como justicia para el productor —lo mínimo que debe recibir para que la venta sea justa, como 8.20 por litro de leche y no menos de eso. El consumidor no es tomado en cuenta en esa interpretación de justicia dirigida solo al productor.

Si el productor vende su leche por encima de ese precio, todo va bien y lo hará —pero si el precio se reduce en el mercado a menos de esa cantidad, el gobierno entra al quite y la compra a 8.20, no importa que el precio natural sea menor.

El resultado de eso será, dependiendo de las circunstancias, una muy probable mayor producción de leche en caso de que el precio natural baje —porque el productor sabe que no se reducirá más y, peor aún, se abre la posibilidad de cabildear para que ese precio suba.

Habrá muy posiblemente más leche de la que se necesita y manejos oscuros de recursos entre productores y gobierno —en realidad nada que no se conozca con anticipación. Otro caso de intervención innecesaria y costosa.

La idea de la justicia en los precios no es nueva. En el siglo 13, por ejemplo, San Alberto Magno dijo que «los bienes tienen valor de acuerdo con la estimación del mercado en el momento de la venta».  La misma idea de siglos después: el valor de los bienes es subjetivo.

Lo mismo dijo Santo Tomás de Aquino, que «el precio justo de las cosas no es absolutamente definido» —esto es afirmar que los precios son el resultado del valor que el comprador y el vendedor dan a los bienes expresados en un acuerdo mutuo.. Un resultado de estimaciones personales variables y que no puede culminar en 8.20 por litro de leche, por ejemplo.

Los precios de garantía están sesgados a favorecer al productor —en perjuicio del comprador— y esta es precisamente la razón por la que no es posible aplicarles el calificativo de justos.

Los precios de garantía son una de las manifestaciones del capitalismo de amigos —mediante el que los productores se asocian al gobierno para extraer ganancias que de otra manera no tendrían y todo pagado por el resto de las personas, sea en bienes más caros o en impuestos mayores.

Addendum

Las citas fueron tomadas de la obra de Stark. R. Bearing False Witness: Debunking Centuries of Anti-Catholic History, p. 226.

Un comentario, de alguien que está a favor de los precios de garantía, ofreció una defensa de ellos que cito a continuación:

«Generalmente los precios de garantia son un subsidio a los productores , caso especifico estados unidos subsidia su industria agroalimenticia , podrian importar sus alimentos como lo hace mexico a costa de matar su campo y de crear braceros , prefieren producir y exportar , lo que me parece una medida inteligente en donde todo lo traemos del exterior estamos cavando nuestra propia tumba caso especifico Venezuela tenian dinero para comprar , no tenia caso producir , ahora no tienen dinero para comprar y tampoco para pruducir».

Esta defensa de los precios de garantía es, en realidad, un profundo ataque a eso que desea proteger. La falsa disyuntiva entre tener precios de garantía y matar al campo es un argumento frecuente.


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