Defender a la libertad implica defender a la moral. Promover a la libertad sin promover un código moral es irracional. Por fuerza la libertad necesita ética

Hay defensas de la libertad que proponen que ella es la liberación de todo código moral. Que sostienen que la libertad real es la renuncia a todo principio ético. Eso es imposible e incongruente.

Defender a la libertad es también defender a la moral

La libertad bien cimentada y defendida comienza con un código moral que afirma que la libertad es buena y la no-libertad es mala. Lo que promueve a la libertad es deseable y lo que la ataca es indeseable.

Esta premisa es inevitable. Si no se supusiera que la libertad es buena no habría razón para defenderla. Esto es un juicio de valor que significa un principio moral.

Libertad simple

En su interpretación simple la libertad se ha entendido como un «puedes hacer lo que te venga en gana mientras no alteres mi libertad y yo puedo hacer lo que quiera siempre que no altere la tuya». 

No está mal como principio simple pues muestra una aplicación práctica de relaciones entre humanos. Usted puede abrir el negocio más alocado que quiera y yo no voy a frenarlo; al igual que usted no va a alterar mi libertad para drogarme si así lo deseo.

Esto tiene una faceta muy clara en los mercados libres reprobando al intervencionismo, por ejemplo. O bien, aprobando la libertad de expresión, incluso para decir idioteces.

Hasta aquí el respeto a la libertad, considerada moralmente buena, es relativamente simple. La no existencia de frenos externos a la persona, conocida con el desafortunado nombre de:

«Libertad negativa (o derecho negativo) es aquella que se define por la ausencia de coacción externa al individuo que desee realizar un curso de acción determinado. El individuo A que pretende realizar un curso de acción X, es libre si y solamente si, no existe un Y tal que impida que A realice X. Se siente libre de hacer lo que quiera sin que nadie le diga qué hacer; es, en pocas palabras, independiente.» es.wikipedia.org

No creo poder agregar mucho más que eso para definir la mentalidad esencial de quienes defienden a la libertad entre personas, pero sí creo que las relaciones entre las personas son solo una parte a examinar.

La otra es la persona misma, su interior. La libertad de la persona misma, considerando que el ser libre es bueno.

Defender a la propia libertad

Si la libertad es éticamente buena eso debe tener algún efecto en la persona misma, y no solamente en sus relaciones con otras. Si no debo anular la libertad de los demás, es obvio que tampoco debo anular la mía propia.

Si la persona es libre, eso tiene que tener algún significado, comenzando por el obvio: ella debe ejercer su libertad de manera que la conserve. Perderla sería indeseable, malo.

Eso al menos me manda a creer que debe creerse que la vida es buena porque en ella se realiza la libertad. Por tanto, matar a alguien es malo, igual que robarle. Y será malo lo que la persona se haga a sí misma que se rebaje su libertad. 

Si se reprueba lo que otros puedan hacer para obstaculizar mi libertad, sería lógico que también fuera reprobable lo que yo haga para perder mi propia libertad. En la relación que yo tengo conmigo mismo tengo la obligación de no perder por mi mismo esa libertad que poseo. 

Dos preguntas adicionales

Sé que los demás no pondrían obstáculos al consumo de drogas de otros, al menos bajo un régimen liberal ortodoxo. Pero esto plantea dos asuntos que deben responderse.

1. ¿Pierdo libertad usando drogas o haciendo otras cosas similares? Si la respuesta es positiva, se deduciría una regla moral liberal: hacer esas cosas es reprobable y la persona debe evitarlo porque pierde su libertad (lo que no significa la prohibición estatal).

2. ¿Si pierdo libertad haciendo ciertas cosas, no habrá acaso personas a las que eso preocupe? Quizá la familia o los amigos reaccionen así e intenten persuadirme de dejar de hacerlo. Es difícil suponer un total desinterés de todos con respecto a lo que uno haga.

Por tanto…

La idea de que el defensor de la libertad debe concentrase en defender la libertad de otros es solo una parte de su argumento. La otra parte es defender su propia libertad personal.

Sería absurdo defender la libertad de otros mientras no se defiende también la propia. La libertad es buena y merece defenderse, y eso es un principio moral inevitable.

Esto lleva a una respuesta de hace varios siglos, el énfasis en la virtud de la propia conducta. Esto es la capacidad de autogobierno propio reconociendo principios que tienen como deseable a eso que mantiene libres a las personas.

Y una cosa más…

Creo que lo que he dicho es un olvido sustancial de la defensa tradicional de la libertad y que supone que todo lo que debe hacerse es no impedir que otros hagan lo que les venga en gana.

También ellos mismos deben entender que no deben hacer eso que les haga perder su libertad.

Sí, la libertad necesita moral y ética. La libertad no significa liberación total.