La propiedad es lo mejor para los no propietarios. Otra defensa de la propiedad, el beneficio que les representa a esos que aún no son propietarios. Un asunto de incentivos.

Hacer a todos iguales, no propietarios

Es usual encontrar opiniones que afirman que la propiedad privada debe limitarse, incluso prohibirse, Y que eso es una necesidad para poder progresar y lograr un mundo mejor.

El supuesto de esas opiniones suele ser el de la desigualdad humana originada por las diferencias en propiedad. Incluso afirmando que la propiedad es un robo.

Concluyen así que si esas propiedades se distribuyeran entre las personas la desigualdad desaparecería y que eso es una meta deseable en sí misma.

Las opiniones opuestas sostienen que la propiedad es un derecho humano igual para todos y que sería contrario a la igualdad humana el quitar a la persona el producto de su trabajo y esfuerzo —lo que inevitablemente crea diferencias materiales de propiedad.

No es esta una defensa defectuosa de la propiedad personal, al contrario. Es una justificación basada en la justicia que dicta dar a cada quien lo merecido. Pero sí es una defensa incompleta.

La otra defensa de la propiedad

Existe otro argumento para la defensa de la propiedad privada: el beneficio que reciben los no propietarios y los propietarios de menores recursos.

Sin la propiedad privada, como institución protegida, estos últimos vivirían en peores circunstancias aún.

Más allá de la justicia que está cumplida en el respeto a los frutos del trabajo personal, la propiedad debe ser entendida como una institución de beneficio general. Sin ella la sociedad entera no podría progresar.

La propiedad personal es un incentivo, el mayor de todos, para usar eficientemente recursos limitados y producir bienes para la satisfacción de necesidades.

Si ese incentivo se retirara, los recursos limitados serían usados con ineficiencia y la prosperidad sería dañada, de lo que se tienen amplias evidencias.

Propiedad y no propiedad

El contraste entre las dos posiciones acerca de la propiedad privada puede ser vista de la manera siguiente;

A. La igualdad de propiedad de recursos de todas las personas hará una sociedad en la que se vive mejor.

Cuando todos sean propietarios de las mismas cantidades de recursos se habrá logrado la igualdad material y así se habrá alcanzado una sociedad superior, si no perfecta.

B. La desigualdad de propiedad de recursos entre las personas hará que esos recursos se usen con eficiencia y exista prosperidad para todos —aunque en proporciones variables ligadas al éxito de su trabajo y esfuerzo.

Lo anterior explica la disyuntiva real que existe entre un régimen sin propiedad personal con igualdad material que desperdicia recursos y no prospera, y otra sociedad con propiedad personal y desigualdad material que sí prospera —seleccione cada quien la que desea.