Las clases de ética en escuelas de negocios. Una columna de Samuel Gregg cuyo propósito es reconsiderar el contenido de los cursos de valores, moral y ética en las escuelas de negocios.

El medio ambiente

En medio de continuas recriminaciones respecto a la responsabilidad de la crisis financiera de 2008, los líderes de empresas siguen estando en las listas de los culpables.

Por supuesto, cualquier análisis objetivo de la crisis de inmediato indica que los políticos y los banqueros centrales son tan, si no más, culpables de la creación de la tormenta financiera perfecta.

Aún así, la crisis financiera ha provocado preguntas acerca de la cultura moral actual dentro de la comunidad de negocios y la formación ética que ellos reciben. Como astutamente observó Muchael Jacobs en el WSJ:

«Mientras tratamos de entender por qué nuestra economía tiene tantos problemas, los dedos apuntan cada vez más hacia las instituciones académicas que educaron a esos que nos metieron en este lío. ¿Qué es lo que las instituciones académicas dejaron de enseñar a los líderes de negocios y a los políticos? ¿Habría Bernie Madoff hecho otra cosa de haber pasado su examen de ética de negocios?»

Por décadas, no ha existido escasez de clases de ética para los aspirantes líderes de empresas en innumerables escuelas de negocios.

Las clases de ética de negocios en las escuelas

Es natural que mientras las personas tengan libertad, ninguna formación académica puede garantizar que los ejecutivos de negocios actúen nunca tomando decisiones imprudentes o simplemente malas.

Pero el mero número de malas decisiones y, en algunos casos, acciones moralmente malas de algunos líderes antes y durante la crisis financiera, de seguro debe hacernos reconsiderar el contenido de las clases de ética de negocios.

Una breve revisión de cualquier número de programas de estudio de escuelas de negocios pronto indica que algunas están haciendo un trabajo excelente en este campo.

Generalmente, sin embargo, el panorama es desilusionante. Las escuelas de negocios no han probado estar exentas de la marea de relativismo ético que ha invadido a Occidente desde los años 60 —junto con la corrección política que a menudo sustituye a la reflexión moral seria.

Reducción a responsabilidad corporativa

Demasiadas escuelas de negocios se rehusan a enfrentar con seriedad cuestiones de bien y mal, de virtud y vicio.

La ética es reducida a la “responsabilidad social corporativa”, la que siempre se traduce en agendas políticamente correctas (y a menudo en opiniones negativas implícitas de los negocios). O reducida a la actitud de «si es legal, está permitido».

Más allá de la administración

Ninguna de estas instancias es adecuada si se permite a la empresa privada asumir sus características como una vocación genuina.

Ellas también promueven el desarrollo de mentes tecnocráticas dentro de las escuelas de negocios, lo que lleva a los estudiantes a convertirse en personas que en teoría pueden estar a cargo de la administración de cualquier tipo de negocio.

Los negocios, sin embargo, son más que administración. También implican poder delegado (en lo que los administradores tienen responsabilidades morales y fiduciarias con sus clientes e inversionistas), y ser emprendedores —creación real de riqueza.

Muchos líderes de negocios se sorprenderían al descubrir que estudiar entrepeneurship es ahora mismo una materia opcional en muchas escuelas de negocios.

La moral del mercado

Esto subraya el problema de algunas escuelas de negocios. No es claro que todos los profesores de negocios estén convencidos de la moral de las economías basadas en la libre empresa, el gobierno limitado y el estado de derecho.

Esta ambivalencia no puede evitar ser comunicada a los estudiantes, la que llevan con ellos a su trabajo posterior.

Es muy difícil para las escuelas de negocios enseñar los hábitos morales asociados con negocios exitosos cuando muchos profesores de negocios consideran a la empresa privada y a los mercados como, cuando mejor, un fenómeno útil, pero moralmente insignificante.

Entra Benedicto XVI

Entrando, sin ser esperado, en esta discusión, Benedicto XVI afirmó en su encíclica Caritas in Veritate que las responsabilidades de los ejecutivos de negocios van más allá de la obtención de utilidades—aunque siempre la incluyen.

El Papa hace notar la plétora contemporánea de cursos, seminarios e investigación sobre ética de negocios.

Observa él que, sin embargo, «el adjetivo “ético” puede ser abusado», «cuando la palabra se usa genéricamente» y puede «prestarse a cualquier número de interpretaciones», muchas de las cuales socavan el florecimiento humano.

Entonces, aunque Benedicto habla positivamente de la creciente conciencia de la ética en el mundo de los negocios y las finanzas, previene contra el simple añadido de la palabra «ética» a una empresa dada no dice nada de la moralidad real de sus acciones.

Lo que importa al final, dice el Papa, es la visión moral precisa —y por tanto el entendimiento de la persona humana—, informando no sólo a una empresa en particular, sino a toda la economía.

En resumen

Obviamente las clases de ética en escuelas de negocios que simplemente delinean las «visiones» diferentes de la ética, que entonces dejan al azar el resto en aras de tolerar todas las opiniones (no importa qué tan incoherentes), tienen muy poco que ofrecer en este campo.

Al fallar enfrentar a la moralidad en términos de la determinación de la verdad del bien o del mal en las decisiones particulares de negocios sobre la base de la razón correcta (y por eso abiertas a creyentes y no creyentes por igual), las escuelas de negocios meramente guían a sus estudiantes hacia el camino intelectual y moral sin salida del «mi opinión, tu opinión y la opinión de todos».

Parte del genio de los negocios exitosos es la innovación constante y prudente, y el adaptarse a nuevas circunstancias.

En lo que se refiere a reformar la enseñanza de la instrucción ética, esas instituciones educativas por las que pasan tantos ejecutivos de negocios deben ser capaces de hacer no menos.

Y unas cosas más…

La columna «The problem with ‘business ethics’» de Samuel Gregg fue publicada originalmente por el Acton Institute. La traducción es de ContraPeso.info. Ella ha sido modificada en su formato para adaptarse a una más fácil lectura en línea.

El lector puede acudir también a ¿Qué es ética de negocios?

Información adicional sobre los cursos de ética en las escuelas de negocios.

Cursos de ética de negocios. ¿En serio?

Por Eduardo García Gaspar –   27 enero, 2003

Lo más importante sucedido en el 2002 en el ámbito de los negocios fue quizá el surgimiento de la preocupación acerca de la Ética de los Negocios.

Los escándalos financieros de Enron, WorldCom y otros escandalizaron al mundo en ese momento y después. Sirvieron para dos cosas.

Atacar mercados libres y promover clases de ética en escuelas de negocios

Una de ellas fue el servir de argumento para apoyar las causas contrarias a los mercados libres y la otra fue poner de moda el tema de la moral en el terreno de las empresas.

Vayamos a esta consecuencia de los escándalos financieros, la de colocar en la mesa de las discusiones como la más alta prioridad al tema de la Ética de los Negocios.

Supongo que para estas fechas no hay universidad en el mundo que no haya incluido el tema, incluso abriendo algún curso que lo trate.

Lo que me temo es que el enfoque dado a esta cuestión sea el equivocado. Me explico.

Ética aplicada a empresas, no a personas

Me puedo imaginar con facilidad que el tema sea visto desde el punto de vista exclusivo de los problemas éticos de los negocios y que eso lleve a un tratamiento muy flaco del problema real.

Se verán cosas como la transparencia de los estados financieros, las compensaciones ejecutivas y los problemas políticamente correctos del momento, como la discriminación femenina y otros similares.

Muchos de los temas se verán analizando cada uno de los casos y, repito, enfatizando los asuntos que estén de moda, como la contaminación.

Mi punto aquí es que ese enfoque es positivo, pero que no se dirige al fondo del problema. Las personas en esas escuelas entenderán algo sobre la Ética de los Negocios en esos cursos. Pero alcanzarán a entender dónde radica el origen del problema.

Terminarán poniéndose de acuerdo en la conveniencia de que las empresas apoyen causas promocionadas por las ONGs más exitosas. Verán que deben hacer relaciones públicas por sus actividades en pro de alguna causa como sus programas a favor de la ecología. Y, desde luego, aplaudirán las reglas de una mayor transparencia de los reportes financieros.

Pero hasta allí. No irán más allá en la inmensa mayoría de los casos y eso, mucho me temo, dejará incompleta la tarea.

Lo que digo es que el tema es importante y que merece un tratamiento que hable expresamente de la conducta personal y de la moralidad individual.

Las decisiones de negocios, al igual que las decisiones de familia, son tomadas por las personas y en ellas radica la moralidad o inmoralidad de las acciones.

No hay de otra. Usted podrá tener todas las leyes y reglamentos que quiera para obligar a declarar información financiera transparente, que no por eso tendrá el resultado que persigue, pues lo moral de una acción sale de la persona y no de las leyes, ni de los reglamentos.

Y lo que esto significa es, en serio, volver a enseñar moral y religión en las escuelas y universidades.

Sin esa base, usted podrá tener todos los cursos de ética en escuelas de negocios que de poco servirá, pues los actos se deciden en el fuero personal de cada uno de nosotros.

En resumen

Visto de otra manera quizá puede decirse que no hay moral en los negocios.

Lo que existe es la moral personal construida sobre reglas estables, que no cambian, que son las mismas independientemente de si actuamos como ejecutivos de empresas, como inversionistas, o como padres de familia.

La libertad de los mercados libres es la libertad personal y ella necesita principios morales.