¿Quién es un intelectual? Esa especie de celebridad conocida y admirada que es estrella de la cultura. ¿Quiénes son los intelectuales realmente? Una élite de gran influencia.

Alguien al que le respeta y admira, se le sigue e imita. Su manera de pensar y sus opiniones tienen algo de incuestionable. Y sin embargo, hay algo más que solo eso.

El formador de opiniones ajenas

Penetrando más en la definición de ‘intelectual’, hay un significado notable, el que cito aquí.

«Utilizo el término “intelectual” en el amplio sentido que F. A. Hayek describe de manera penetrante, es decir, no solo teóricos y académicos, sino también toda clase de formadores de opinión en la sociedad —escritores, periodistas, predicadores, científicos, activistas de todo tipo— lo que Hayek llama “traficantes de segunda mano en ideas”». Rothbard, Murray. The Progressive Era (pp. 413-414). Kindle Edition. Mi traducción.

Entonces, ‘intelectual’ es igual a formador de opiniones ajenas: ese cuyas ideas ganan la aceptación del resto de la sociedad.

Sus ideas no son propiamente suyas, sino típicamente de otros, y él las apoya, difunde y populariza.

El patrocinio del gran poder

Lo interesante, sin embargo, es otra faceta de los intelectuales, la de ser «pietistas mesiánicos» (las palabras son de Rothbard).

Es decir, hay en ellos una gran pasión por salvar a otros; una intensa vocación de ayudarlos haciéndolos vivir en la sociedad ideal que ellos han construido en su mente.

Y, lo más importante, esa sociedad solamente puede ser alcanzada por el método de un gobierno grande y poderoso.

Esa sociedad ideal solamente posible por la vía del poder que la impone en todos, incluso por la fuerza, es tratada por el intelectual de manera «científica», es decir, sin consideraciones morales ni éticas. Solamente cuenta la evidencia tangible (seleccionada intencionalmente para apoyarlo).

Por supuesto, no es sorpresa que los intelectuales amen a la Macroeconomía y la entiendan como un panel de control que puede manipular las conductas de millones.

Desde el poder del gobierno, pueden moverse las palancas de gasto público, tasas de interés, oferta monetaria, precios de garantía, importaciones, educación pública, exportaciones, inversiones públicas…

El resultado neto del intelectual

Lo que de lo anterior resulta es una difusión consistente y fuerte de que la sociedad ideal es posible y solo puede lograrse si se tiene un gobierno grande y poderoso.

A más poder gubernamental, más felicidad se promete. Es decir, el bienestar solo es alcanzable en una dictadura.

Este es el efecto neto del intelectual que piensa que (1) es posible construir una sociedad ideal de felicidad generalizada y que (2) para llegar a ella debe renunciarse a la libertad para que los gobiernos implanten su voluntad.

Una mentalidad muy distinta a la del otro intelectual, que también existe, y que cree que (1) no es posible tener una sociedad ideal y (2) la mejor situación posible siempre será imperfecta y se alcanza con libertades individuales y poco gobierno.

Y una cosa más…

La popularidad del socialismo y la aprobación popular de regímenes como las dictaduras socialistas es, en buena parte, efecto de esa difusión estatista del intelectual.

El intelectual reprueba a las dictaduras, a todas ellas, menos a las socialistas que han prometido sociedades ideales y perfectamente justas.

El régimen político mexicano sigue contagiado de esa mentalidad que asume que un presidente puede salvar a un país haciéndolo una utopía.

Más precisiones acerca de la definición de intelectual

¿Qué son los intelectuales? Una definición

Por Leonardo Girondella Mora –   11 febrero, 2016

¿Qué son los intelectuales? La definición de una élite. Una minoría de influencia en la sociedad. Los elementos que forman el concepto de intelectual

Intelectuales, definición y elementos

El término es usado con frecuencia y en casi todos los terrenos sociales. En política, arte, educación, literatura y otros muchos más. 

El intelectual puede ser entendido por medio de los elementos de su definición:

Un individuo

Es una persona individual, bien identificada. Una que puede ser ubicada con claridad: nombre, tiempo, obra, mentalidad.

Prestigio y fama

El concepto de intelectual contiene un claro elemento de prestigio y fama, asociado con sabiduría y conocimiento.

Alguien que piensa y reflexiona

Su función central es el pensar, razonar, reflexionar. A eso dedica su vida, a examinar la realidad que percibe.

Productor de ideas

De la reflexión, genera ideas, crea conceptos, propone teorías. Y las difunde por medio de sus obras, la inmensa mayoría de las veces, libros que las contienen.

Difunde e influye

Comparte con otros esas ideas, seguramente con la intención de influir en la realidad, persuadiendo sobre la calidad de sus propuestas.

Parte de una élite

Al intelectual se le coloca en la esfera de la cultura, como parte de una elite de personas diferentes al hombre común. Las más elevadas, conocedoras, cultas, preparadas y sabias, a las que se les suele asignar un aura de credibilidad y respeto.

Inteligencia y talento

El intelectual está asociado con atribuciones de inteligencia por encima de la común. Esto le hace merecedor de ser escuchado y lo convierte en alguien con influencia en los asuntos públicos.

Intelectuales, una amplia variedad

Los elementos anteriores dan una idea razonable del intelectual en general. El concepto en el que caben desde los más altos pensadores de la historia hasta las celebridades locales de estos tiempos.

La realidad es que la noción de intelectual es muy amplia y admite gradaciones de intensidad —las que pueden entenderse mejor con esta tipología:

Intelectual incuestionable y conocido

Son los grandes de todos los tiempos, como Platón, Aristóteles, Aquino, Descartes y el resto que no son muy ajenos al conocimiento promedio. 

Sus nombres son reconocibles por muchos, incluso aunque no hayan leído nada sobre ellos.

Intelectual incuestionable pero ignorado

Los claramente grandes e influyentes de todos los tiempos, pero que no son parte del conocimiento común, como quizá Locke, Hume, Mises y el otros más.

En estas dos categorías están esos que suelen llamarse «pensadores» y que claramente forman la lista de los realmente importantes. Después de ellos, el concepto se vuelve un tanto confuso y flexible.

Intelectuales nacionales

Las celebridades de la cultura local, con influencia en los asuntos nacionales, con limitada exposición en el extranjero.

Intelectuales doctrinales

Los pensadores partidarios de algunas de las grandes corrientes sociales: liberales, conservadores, socialistas y similares. Pueden ser reconocidos o no. Claramente identificados con alguna escuela de pensamiento.

Intelectuales activistas

Las personas pertenecientes a alguna de las profesiones del arte y que han adoptado alguna cruzada personal a la que dan un apoyo sistemático

Como la pintura mural en México y su sesgo socialista.

Intelectuales visibles

Son los muy conocidos y populares. Su nombre es parte de la información general de la sociedad y resulta una especie de celebridad.

Es tal vez el opuesto al intelectual desconocido, seguramente con mayores cualidades intelectuales, pero no socialmente célebre.

Intelectuales Difusores

No propiamente un creador de ideas y conceptos, pero sí alguien que repite y amplia el conocimiento de las ideas de otros.

Su aportación central la simplificación de las ideas complejas del original —siendo su opuesto el intelectual realmente original y creador.

Intelectuales cooptados

Es el intelectual reclutado, que se coloca por decisión propia al servicio de una causa para lo que crea teorías y conceptos que la apoyan.

El ejemplo más tradicional es la cooptación de intelectuales por parte de los gobiernos.

Concluyendo

Entendido como un generador de ideas, teorías y conceptos que añaden valor al conocimiento general, el intelectual tiene una función vital para la cultura de la sociedad.

A la que afecta de maneras sutiles y complejas, no siempre para su bien.