Los reales millonarios desconocidos y mayores gastadores. La lista acostumbrada de los súper millonarios no incluye a los que son aún más ricos que esos pobres diablos. Esos millonarios reales y desconocidos son, no es sorpresa, los gobernantes.

LOS REALES MILLONARIOS

La idea es de Arnold King en una columna suya del 7 de abril de 2008, titulada Inequality And Excess [ya no disponible]. No solo representa un ejemplo de pensamiento creativo, sino que también es un examen pocas veces visto de la realidad.

Lo que sigue es un examen de esa idea —a lo que he agregado comentarios personales míos.

Pista 1: los Clinton y un economista exitoso

Se sabe que los Clinton, de 2000 a 2007, reportaron ingresos combinados de 109 millones de dólares.

Kling, el economista, dice que se considera exitoso, pero que Bill Clinton en un año ganó el doble de lo que él en toda su vida. En 2007, B. Clinton reportó ingresos de 10 millones por conferencias.

Pista 2: la equivocada

Las cifras de las personas más ricas pueden marear —son unos pocos. En los EEUU, dice Kling, menos de 40 estadounidenses tienen fortunas mayores a 8,000 millones en activos.

Los nombres son conocidos y circulan anualmente por todo el mundo, como Warren Buffet con más de 60,000 millones de dólares. Los nombres son piezas de información muy difundida y publicitada: Gates, Slim, Walton y los demás.

Pista 3: los súper millonarios reales desconocidos

Unos de los muchos miles de millonarios más que existen están en el condado de Montgomery, en Maryland, EEUU. Son los miembros del concejo del condado: manejan un presupuesto de 3,800 millones de dólares, unos 400 por cada uno de los nueve.

Tener a disposición propia esos 400 millones por cabeza significaría tener unos 8,000 millones al 5%. Y eso es en un condado nada más, cuyos nombres no aparecen en Fortune.

El descubrimiento de millonarios reales y desconocidos

Lo que Kling ha descubierto es una muy larga lista de súper millonarios reales pero desconocidos. No es que sean propietarios de grandes fortunas propiamente, sino que tienen control sobre grandes fortunas.

La lista real, por ejemplo, debería incluir a 535 personas más, cada una con poder en promedio sobre 5,000 millones al año. Los legisladores federales de EEUU.

Debemos olvidarnos de Gates y los demás. Ellos son unos pobres comparados con los nuevos millonarios.

Gates, Slim comparados con los legisladores

¿Son comparables Slim y Gates con los legisladores? No en apariencia.

Unos son propietarios personales de fortunas considerables, los otros no. Pero, ambos tienen control sobre esa fortuna independientemente de quién es el propietario. Es decir, deciden en qué gastarlo y eso les da poder, que es la clave del asunto, el poder.

Kling argumenta que podía decirse que no es lo mismo el gasto de Gates que el de un legislador. Los legisladores y los gobernantes, podría decirse, gastan dinero en el resto de los ciudadanos, lo que no hacen Buffet y los demás.

Pero, contesta Kling que es imposible gastar tanto en sí mismo y esos súper millonarios gastaran en otras cosas que decidirán ellos.

La clave es poder —es el control sobre esas cantidades asombrosas de dinero: decidir qué hacer con ellas. En este sentido, la comparación es adecuada.

No se trata de ser propietario legal de una fortuna cuantiosa, sino de tener control sobre ella. Eso es lo que hace que ese concejal en un condado pueda ser visto como parte del selecto grupo de los reales millonarios: tiene el mismo poder que los otros en términos de gasto.

Tome usted a Bill Gates —56,000 millones de dólares en activos. ¿Tiene poder? Nadie lo duda. Millones han decidido usar sus sistemas de cómputo.

Pero esa no es toda la historia, un legislador estadounidense es comparable en el control sobre fortunas como la de Gates. Son similares ambos.

Los reales millonarios con fortuna y poder

Es entonces cuando Kling deja ver lo original de su idea —el legislador es mucho más poderoso que Gates, Slim, Buffet y todos los demás juntos.

No sólo controla fortunas similares, también tiene un poder que nadie más posee. Puede ordenar cuánto pagar a trabajadores, dónde puede fumarse, cuánto quitarle al ciudadano por impuestos, qué deben estudiar los niños en las escuelas.

Si yo no quiero usar los sistemas de Microsoft, nadie me obligará a hacerlo —no encontraré a un policía forzando mi compra de Windows para mi PC.

Pero sí me encontraré a un policía si decido fumar en un restaurante o cruzar la frontera con tres botellas de ron cubano.

Por eso, si es que alguien está preocupado por las desigualdades, conviene que vea el asunto de otra manera.

No debe ver solamente las fortunas personales, debe considerar un concepto más global, el de poder integral: control sobre el dinero y poder para ordenar a otros. Esta visión cambia las cosas totalmente.

¿Hay diferencias de ingresos y fortunas personales? Desde luego, las hay, y algunas de ellas son extremas e incluso escandalosas.

Buscar remediarlas es una intención admirable, pero para hacerlo sería contradictorio hacer mayores esas diferencias. Eso precisamente es lo que sucedería si los gobernantes se hicieran cargo de mayores presupuestos, más instituciones gubernamentales y más leyes.

El gran tema de fondo

La idea de Kling es un ángulo que nunca había yo visto del más serio problema político, el abuso del poder del gobierno.

Es el mismo punto de arranque de la idea de la separación de poderes de Montesquieu y de las esferas de poder de Novak. Para evitar abusos de poder, este debe ser dividido.

Los enormes presupuestos manejados por los gobiernos son una forma de acumulación de poder —adicional al que tiene todo gobierno.

En 2007, en Monterrey, México, el presupuesto de la ciudad fue de 2,700 millones de pesos —si 10 personas controlaran ese gasto, cada una de ellas manejaría 270 millones anuales.

Al 5% de interés, eso significaría tener un principal de casi 5.5 miles de millones, a lo que debe añadirse el poder de ordenar a los ciudadanos qué deben hacer.

En resumen, los millonarios reales y desconocidos grandes acumulan más poder del conveniente. Tienen el normal que tendría un gobierno grande, más el que le da su alto presupuesto, lo que los hacen más propensos a cometer abusos de poder.

Y esto es lo que es más interesante. Quienes lamentan la existencia de desigualdad en la sociedad y proponen que sea resuelta con programas gubernamentales, están creando sin verlo aún mayores desigualdades.

En palabras más simples de entender: las listas de los súper millonarios están incompletas, deben incluir a los gobernantes que son los millonarios reales y desconocidos que controlan recursos en muchos casos superiores a los de Buffet, Gates y el resto, juntos. Son los más grandes gastadores.

[La columna fue publicada en 2008-07 y revisada en 2019-07]

Bonus scriptum

Más sobre el tema por Eduardo García Gaspar

LOS MAYORES GASTADORES

Si todos estamos acostumbrados a encontrar que los grandes multimillonarios forman una lista en la que aparecen recientemente hombres de negocios como Gates, Slim o Buffet

Quiero ir algo más allá y tener otra lista de reales millonarios. Una lista más apegada a la verdad. La lista de los más grandes gastadores.

La idea de la que parto no es mía, sino de Arnold Kling y que L. Girondella expuso arriba.

Los mayores gastadores reales: México

En México, el gasto federal público [2008] es de unos 250 mil millones de dólares (nueve ceros en esa cantidad).

Si una persona G tuviera anualmente ingresos iguales a los de ese presupuesto, necesitaría tener invertidos, digamos al 6% más de 4 billones de dólares (12 ceros).

[Para 2019, el proyecto de presupuesto de egresos de la federación es de 5,814,291.7 millones de pesos, unos 297.5 mil millones de dólares]

La lista de los millonarios de Forbes, por ejemplo, ha citado a Gates o Buffet o Slim como el más rico, con fortunas estimadas en alrededor de 60 mil millones de dólares. Cantidades muy inferiores a la de G.

¿Quién determina la realización de ese gasto de gobierno? En los términos formales, es el congreso con sus dos cámaras, pero en la práctica antes lo decidían tres partidos, los tres mayores. Ahora, prácticamente uno solo.

Es decir, para el gasto federal de 2008, cada partido actúa decidiendo el gasto público federal que equivale a los rendimientos de tener 1.333 billones de dólares en el banco.

En comparación, Gates es un pobre diablo contra el PAN, el PRI y el PRD.

Todos los multimillonarios citados por Forbes reúnen algo más de 350,000 millones de dólares como patrimonio, una cantidad menor a la que se tendría todo el congreso mexicano para disponer de 250 mil millones de gasto.

El gasto, un indicativo de poder adicional

La comparación no es perfecta, pero señala un punto que bien vale una segunda opinión: los gobiernos son realmente ricos, como nadie lo ha sido en la historia.

Si uno se admira ante las fortunas de Buffet, Slim, Kamprad (el de Ikea), Mittal y otros, debe entenderse que es solo una parte mínima del panorama general.

La lista de multimillonarios empresariales palidece ante las fortunas que manejan, por ejemplo, el mayor gastador en México.

Podrá alegarse que la fortuna que asigné a gobierno federal no existe como tal y es cierto. Esos partidos no tienen invertidos en total los 4 billones.

Pero actúan y gastan como si los tuvieran, lo que los coloca en una lista muy especial, la de los mayores gastadores, mucho más que esos multimillonarios de Forbes.

Esto complementa la visión de la realidad y que es oscurecida por la atracción que suelen acarrear los nombres de los más ricos y famosos. Son ellos unos miserables en relación a los gobernantes.

El poder económico de los mayores gastadores

Estoy yendo en contra de una costumbre, la de estar preocupado por el enorme poder de las empresas.

Es un lugar común el quejarse del poder de transnacionales, con las petroleras siendo un ejemplo muy usado.

Hay cierta dosis de verdad en esa preocupación, pero ella no se dirige al verdadero problema que es de un nivel cuantitativo cientos de veces superior.

El poder económico de los gobiernos es más grande aún. Y si nos preocupa que Microsoft tenga mucho poder, habrá mucha más preocupación ante el poder que tienen, como en el caso citado, el gobierno mexicano con de 5,814,291.7 millones de pesos en 2019.

Es como preocuparse por tener en casa una plaga de ratas, cuando dentro de la sala hay tres tigres hambrientos.

El valor de mercado de Exxon Mobil, en 2000, era de menos de 500 mil millones de dólares, unas ocho veces menos que la fortuna supuesta del gobierno mexicano para poder gasta 250 mil millones de dólares en 2008.

La cosa se complica por otra razón. No son los gobiernos los más poderosos en términos económicos solamente, son la mayor de todas las fuerzas políticas.

Tienen el poder para ordenar a la gente cómo construir, conducir, hacer publicidad, fumar, beber, comprar y, sobre todo, pagar impuestos.

Entiendo a las personas que consistentemente reclaman el poder económico de las empresas grandes. Las protestas contra MacDonalds, Wal-Mart, Exxon Mobil, Royal Dutch Shell, son parte del panorama político aceptado.

Pero quienes ladran a ese árbol, mucho me temo están ladrando al árbol equivocado. Deberían poner atención en los mayores gastadores que hay en el mundo, los gobiernos

Y una cosa más…

Los millonarios reales y los mayores gastadores, concluyo, son los gobiernos. Lo son por un margen decenas de veces mayores que los millonarios que aparecen en las listas.

Resulta muy curioso que quienes soliciten igualdad pidiendo que disminuya la distancia de fortuna con los millonarios particulares, terminen aumentando el mal que pretenden eliminar.

Los millonarios reales y los mayores gastadores con los gobiernos. Eso ya les da poder al que aúnan el poder político. Una violación del espíritu de la división del poder.

[La columna fue escrita en 2008-10 y revisada en 2019-07]