Se llama micro-management. Un estilo de administrar. Se sufre en las empresas y organizaciones. Pero también hay micro-management en política como en México.

¿Qué es micro-management?

Comencemos por la definición de micro-management.

«[…] consiste en que el jefe suele entrar al detalle del cometido del subordinado, revisando con frecuencia temas puntuales que normalmente se delegan, pero que, en este caso, son objeto de control minucioso y repetido. Incluye temas de importancia secundaria y hasta triviales. Esto constituye una fuerza de rozamiento permanente que desgasta racional y emocionalmente al subordinado». expansion.com

¿Qué hacen los que tienen ese estilo de administrar?

«Nunca están satisfechos con los resultados finales. Si la tarea no se ha realizado exactamente como ellos habían pedido, nunca mostrarán su satisfacción. Quieren saber en todo momento dónde están los miembros de su equipo y en lo que están trabajando a cada instante. Piden informes continuamente sobre el estado de los proyectos. Solicitan ir en copia de todos los correos electrónicos, síntoma inequívoco de su obsesión por el control […] No son conscientes de lo mucho que obstaculizan la productividad de su equipo y la suya propia».game-learn.com

Total, un estilo de administrar y que consiste en la supervisión extremadamente cercana de los subordinados a quienes se controla excesivamente y se les exige un apego casi literal a las instrucciones recibidas. Incluso en los menores detalles y en los asuntos más triviales.

Micro-management en política

Mi propósito es examinar el micro-management en política, la administración super-centralizada de gobiernos. Específicamente los regímenes de poder concentrado en la cabeza de gobierno.

Situaciones en las que ministros, secretarios, incluso legisladores y en general todo funcionario público está siempre pendiente de las instrucciones del presidente y nada pueden hacer por sí mismos.

Es un reconocimiento no explícito de que solo el presidente conoce realmente lo que debe hacerse y que él obliga a hacer sin aportación alguna de sus subalternos directos e indirectos.

Él está en todo a toda hora y en todas partes y, en caso contrario, nada sustancial puede hacerse. Él lo sabe todo y los subalternos son medios de realización mecánica, no colaboradores que asesoran y contribuyen a mejores decisiones.

El micro-manager de la política puede darse en cualquier nivel jerárquico, pero su expresión máxima está en el nivel superior, el del presidente.

El micro-management en política a la mexicana

Algo de este tipo sucede en México, con la idea de la Cuarta Transformación del país y que solo puede ser lograda con la supervisión cercana y órdenes detalladas de la estrella del proceso, el gran emisor nacional de órdenes en todo ámbito, momento y lugar. 

Y que realiza en parte colocando seguidores fieles a él aún sin la experiencia que necesitan (en realidad no la necesitan porque solo serán repetidores de las instrucciones que reciban del gran emisor y las cumplirán a cualquier costo).

Este estilo de administrar y gobernar tiene problemas y quizá el peor de ellos es el desperdicio de experiencias y talentos de terceros.

La única cabeza en uso bajo ese sistema es la del presidente, quien presupone que sabe todo sobre todo y no necesita aportaciones de nadie, solo quiere que se sigan sus órdenes.

El sistema premia la obediencia ciega y castiga las aportaciones de talento externo, lo que hace que el sistema tenga grandes probabilidades de fracasar y, peor aún, de no corregir los errores cometidos.

Y una cosa más…

En Sistema político mexicano se analiza con mucha más profundidad la esencia de modo de gobernar al que se está retornando y que tiene al presidencialismo como rasgo central.