Moral fiscal nacional. La actitud del ciudadano ante los impuestos. Eso que determina la preferencia por la legalidad o por la economía subterránea y la informalidad.

La moral fiscal nacional

Es otro caso sorprendente. El de encontrar una expresión que resume una gran idea. La expresión razonable de algo que uno trae en el cerebro y que no ha podido verbalizar. Para eso sirven los libros, algunos de ellos al menos.

Si toma usted el de Sneider, F., y Williams, C. C., Shadow Economy, publicado hace poco, encontrará una idea que vale oro.

La llaman “tax morale” y tiene su tiempo. No fueron ellos sus creadores, pero resulta que en esa obra apuntan que es la principal causa de la evasión de impuestos y de la economía subterránea.

En español puede ser llamada “moral fiscal nacional”. Algo como el ánimo fiscal. El sentido del deber de cumplir con la ley y pagar impuestos como una acción voluntaria.

La definición de esta actitud positiva ante los impuestos que lleva al ciudadano a pagar querer sus impuestos tiene sus elementos.

Elementos que producen las percepciones de las personas y la manera en la que ellas reaccionan ante las obligaciones fiscales. Desarrollan la moral fiscal nacional, positiva o negativa.

Quizá la mejor forma de expresarla es la de actitud de las personas frente a los impuestos. Y esa manera de reaccionar en el momento de decidir pagar o no impuestos está formada por una serie de percepciones que las personas se han formado.

Percepción general de justicia

Es una idea de juego limpio y justicia en el sistema fiscal nacional. La moral fiscal nacional depende de esa percepción general de que las reglas impositivas son justas, o no.

De eso dependerá mucho de la decisión de ir por el camino de la legalidad o por la ruta de la informalidad y la economía subterránea.

Un juego parejo para todos

Es la percepción, por un lado, de que todos o casi todos pagan impuestos y pagan lo que les corresponde. Esta creencia moverá a las personas a una moral fiscal positiva y estarán más dispuestas a pagar impuestos.

Pero, por otro, si las personas tienden a pensar que el no pagar impuestos es una costumbre generalizada y que no pagan quienes deberían pagar, ellas tenderán a evadirlos en lo que puedan.

La percepción del gobierno mismo

Otra percepción particular es la de la imagen general del gobierno y los gobernantes.

Si las personas ven a su gobierno negativamente, será mayor la probabilidad de que decidan evadir impuestos. Y lo opuesto, la moral fiscal nacional será positiva cuando vean a su gobierno positivamente.

Percepciones de ineficiencia, de corrupción y similares, alimentarán la intención de evadir impuestos. En México, por ejemplo, una noticia común de la que esta es solo una muestra, producirá una actitud negativa ante los impuestos:

«Diputados locales se adjudicaron un “doble regalo”: se aprobaron un incremento salarial de 3 mil pesos y un “bono de gestoría” de hasta 35 mil pesos por mes, con el que presuntamente efectuarán trabajo asistencial en sus respectivos distritos» Proceso, 20 febrero 2013.

O bien esta otra, entre muchas, y que influyen notablemente cuando son frecuentes.

«Representantes de Organismos no Gubernamentales (ONG) asistieron a la Contraloría del Estado para dar seguimiento a la investigación sobre el aumento del sueldo de Teresa Martínez Galván, suegra del gobernador Jaime Rodríguez, “El Bronco”, cuando fue funcionaria en la entidad». msun.com

Calidad de los servicios gubernamentales

Conectada a la anterior es otra percepción, la de la calidad de los servicios públicos y del funcionamiento de las instituciones.

Si el ciudadano percibe que sus impuestos pueden verse en buenas calles, policía y demás, tenderá a aceptar pagar sus impuestos. Y lo opuesto, la moral fiscal nacional preferirá no pagar impuestos cuando no percibe que sus impuestos se ven en buenos servicios e instituciones.

Una nota como la siguiente, que abundan, eleva la percepción de malos servicios. Una noticia pequeña repetida muchas veces afecta la percepción de la calidad de los servicios que presta el gobierno.

«Pese a que hace algunos meses la calle Guanaceví fue pavimentada y tenía los carriles delimitados con pintura, recientemente fue objeto de algunas labores de recarpeteo, las que resultaron ser de mala calidad, por lo que generó molestias entre los empresarios de la zona». elsiglodetorreon.com.mx

La justicia fiscal misma

Igualmente, también influirá en el mismo sentido la percepción de la justicia específica del sistema fiscal.

La persona valorará la justicia del sistema en si se pagan los impuestos que en justicia deben pagarse, si esos recursos se usan con eficiencia y en bien de la sociedad y si el trato de la autoridad fiscal es amable y objetivo.

Concluyendo

Esas y otras percepciones que el ciudadano tiene del gobierno crean eso que se llama moral fiscal nacional o actitud ante los impuestos.

Es decir, la predisposición de las personas a pagar impuestos o a evadirlos. Y son una causa central de la evasión de impuestos, la mayor de todas.

La moral nacional general

Hay otra percepción que es más general, según esos autores, la del nivel moral general de la sociedad.

Donde la moral sea laxa y se perciba que pocos respetan la ley, tenderá a haber más evasión que donde suceda lo contrario.

En México, por ejemplo, existe el dicho «el que no transa no avanza», entendiendo «transa» como embuste, engaño, como justificación de una moral que no se respeta.

La idea de la moral fiscal nacional resume muy bien una noción razonable: las personas tenderán a evadir impuestos cuando perciben que su gobierno no merece ese pago. Que el ciudadano no recibe lo que da.

Y una cosa más

El libro consultado es el de Sneider, F., y Williams, C. C. (2013). Shadow Economy. Institute of Economic Affairs. Puede ser descargado gratis en Institute of Economic Affairs.