incentivos

La definición de meritocracia, su significado preciso, puede ser logrado examinando los elementos de la meritocracia.

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Definición y significado

A continuación presento varias definiciones.

«Sistema de gobierno en que los puestos de responsabilidad se adjudican en función de los méritos personales».dle.rae.es

Esta otra sigue los mismos lineamientos.

«La meritocracia establece una modalidad de gobierno o de control de la vida pública e institucional por parte de individuos o grupos sociales, cuya posición dominante se basa en el mérito. Es decir, es una modalidad de gobierno en la que sus representantes están ahí por sus méritos». economipedia.com

La idea esencial se repite en esto:

«La meritocracia (proveniente del latín merĭtum ‘debida recompensa’, a su vez de mereri ‘ganar, merecer’; y el sufijo -cracia del griego krátos, o κράτος en griego, ‘poder, fuerza’)​ es una forma de gobierno basada en el mérito (los mejores), y en términos más generales, se refiere a la discriminación por méritos. Las posiciones jerárquicas son conquistadas con base en el mérito, y hay un predominio de valores asociados a la capacidad individual o al espíritu competitivo, tales como, por ejemplo, la excelencia en educación o deportes». es.wikipedia.org

Lo anterior da una buena idea del significado —y facilita la comprensión de sus componentes.

Elementos de la meritocracia

1. Un tipo de relación

Es un sistema de regulación de tratos entre personas que tiene como valor central el recompensar al mérito: a mayor mérito mayor recompensa —elevación en la posición personal.

2. Asociada con desempeño

Ella está asociada con talentos, capacidades, conocimientos y aptitudes individuales.

Cuantos más de ellos tenga la persona más oportunidad tendrá de ser merecedora de recompensas y premios, pero la causa central es la voluntad personal de usar esos rasgos.

3. Ligada a decisiones personales

Entiende al merecimiento como lo resultante de una decisión personal de esfuerzo y determinación que produzca resultados mejores a los de otros —exactamente lo opuesto a nepotismo.

Y a la decisión personal de reconocer el mérito ajeno por encima de otros criterios.

4. Asociada con justicia

La meritocracia puede argumentar que produce un régimen justo por el que el esfuerzo y el trabajo son reconocidos y premiados —lo que crea un régimen de incentivos positivos que mueven al resto en esa dirección. Cada uno recibe lo que merece.

5. Conectada a buena administración

Ella produce un sistema de mejora en la administración de recursos ya que tiende a dejar las decisiones en los más preparados.

6. Ambiente de libertad

Para que la ella funcione correctamente, necesita un ambiente de libertad personal dentro de un sólido estado de derecho que permita a la persona decidir libremente. Más una cultura que tienda a reconocer a quienes esfuerzan.

7. Aplicada usualmente a gobiernos

Como se vio en las definiciones anteriores, el término se aplica particularmente a un modo de funcionamiento de la burocracia —aunque es posible aplicarla a otros campos, como la educación.

8. Sus opuestos

La meritocracia puede comprenderse mejor si se ve otro de sus opuestos —como los regímenes de redistribución de riqueza que confiscan recursos generados por el esfuerzo personal y los otorgan a quienes no han sido esforzados, lo que crea incentivos en contra del esfuerzo personal.

O bien, lo ya mencionado, el nepotismo, un sistema que usa como criterio la lealtad al superior ignorando la capacidad personal.

En conclusión…

Lo anterior resume el significado de meritocracia: un sistema de justicia que premia al trabajo esforzado y la creatividad dentro de un sistema de libertad, pero no puede constituir un elemento único de un régimen social.

Para tener un éxito sostenido, ella debe ser acompañada de un código moral sólido que exalte valores adicionales —los creados por el amor a los demás: compasión, caridad, altruismo, orientados a ayudar a desarrollar sus capacidades y decisiones de esfuerzo.

Criticar a la meritocracia creyendo que ella es una idea única, sola e independiente de prosperidad, es un error común. Ella necesita libertad y, sobre todo, un estado de derecho y un sólido código moral.


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Y unas cosas más solamente…

Debe verse:

El error de ignorar a los incentivos

Otras ideas relacionadas:

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Una historia de meritocracia y lealtad

Cuentan las crónicas de un país muy antiguo que uno de sus reinos fue invadido por enemigos. Sin previo aviso, sin jamás sospechar lo que sucedería, los pacíficos habitantes del reino sufrieron el ataque del invasor.

Una horda de salvajes saqueó el castillo real, llevándose la mitad del tesoro. Grave situación fue esa, la que el monarca atendió con urgencia.

Llamó a sus consejeros más leales, pero no consultó con los expertos más sabios. Después de unos días anunció su decisión a sus súbditos: crearía un nuevo impuesto y pondría más pendones en su castillo.

Los súbditos aceptaron la decisión, pues comprendían plenamente la necesidad de volver al tesoro real a su antigua posición.

Tiempo después

Pasaron tres años. La vida en el reino era pacífica. Los amargos recuerdos de la invasión habían sido casi olvidados, cuando un cierto día, sin que mediara aviso alguno, los invasores aparecieron de nuevo.

Con lujo de violencia atacaron al reino y dirigieron sus esfuerzos principales a forzar su entrada al castillo real. Con escasa lucha lograron su objetivo.

Las puertas fueron abiertas. Los soldados fueron vencidos. La turbamulta invasora entró el castillo y tomó la mitad del tesoro real.

Se retiraron los invasores del reino con la misma presteza con la que habían entrado.

Apesadumbrado, el rey volvió a llamar a los más leales pero no a los más sabios y de mayores méritos. Las reuniones tomaron un poco más de tiempo que hacía tres años. El rey fue al balcón e hizo un anuncio a todo el reino.

Decretaría un impuesto especial, destinado a reemplazar la parte perdida del tesoro del palacio, incluyendo la colocación de más pendones en las murallas como le recomendaron sus incondicionales. Los súbditos ya no fueron tan comprensivos como antes.

Hubo algunas protestas razonables, pero en general la situación se aceptó. La gente pagó el nuevo impuesto y se colocaron aun más pendones reales. Fue así que transcurrió el tiempo.

Pasa aún más tiempo

Pasó un año. Pasó otro año. Y transcurriendo el tercero, la gente comenzó a recordar las dos invasiones anteriores, pero nada más que eso, hasta que un día, de nuevo llegaron los invasores.

Y los hechos se repitieron. Tomaron el castillo y se llevaron la mitad del tesoro real.

Sucedió lo previsto. De nuevo el rey llamó a reuniones urgentes. De todos los rincones del reino llegaron los más leales pero no los más sabios. Pocos días después, el rey volvió a salir al balcón y anunció un nuevo impuesto para volver a llenar el tesoro real.

La cosa no fue aceptada por los súbditos, quienes se reunieron y nombraron a un representante para que hablara con el monarca.

El seleccionado era un campesino, famoso por su sentido común y sus escasas palabras. Llegó este hombre al palacio. Pidió audiencia. Pocos días después se la concedieron. Y fue así que, el campesino llegó frente al rey.

Se inclinó ante el monarca. Lo saludó a nombre de sus súbditos. Le rindió los homenajes acostumbrados y le dijo, «¿Por qué su Majestad no llama a los consejeros de mayores méritos en lugar de los más leales?»

Eso hizo el rey. Llamó a los más sabios y de mayores méritos, se olvidó de los que le eran leales solamente. Los puso a deliberar y en unos pocos minutos, uno de ellos se dirigió al monarca.

«Sabemos ya que cada tres años nos invaden y roban la mitad del tesoro. Sabemos también que después de cada robo, su majestad decreta un nuevo impuesto».

«A pesar de saber esto», continuó, «nada se hace. Su Majestad se ocupa con las labores del diario y descuida lo básico. Por esta razón, suplicamos a Su Majestad haga algo simple y concreto, como hacer un foso alrededor del castillo y recordar que él debe ser llenado con agua… y que esto haga antes de poner los pendones reales en las torres del castillo».

La siguiente invasión

Hizo el rey lo sugerido por los sabios y tuvo éxito. Cuando al tercer año llegaron de nuevo los invasores, vieron el foso, el agua, y la dificultad para entrar en el castillo. Eso fue suficiente como para que se retiraran.

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[Actualización última: 2020-08]