Tiene un nombre, «costo de oportunidad» —y es esa idea que reconoce lo inevitable: cuando alguien hace algo, no importa qué, pierde la oportunidad de hacer otra cosa, lo que sea que podía haber hecho.

Hace tiempo, escribí acerca del costo de oportunidad:

«El asunto, desde luego, es apuntar que todo tiene un costo y que, por lo tanto, la mejor opción es dejar de hacer lo que tiene un costo menor, es decir, perder la oportunidad menos valiosa». 

Explicado desde otro punto de vista el costo de oportunidad es eso a lo que se tiene que renunciar por querer hacer algo —y no es algo complejo, por lo que resulta muy llamativo que sea un concepto tan poco utilizado.

Un ejemplo real: el gobierno mexicano ha iniciado la construcción de un tren en la península de Yucatán —con un costo de entre 6,000 y 8,000 millones de dólares para terminarse en 4 años —cifras y tiempo que, por costumbre gubernamental, debe esperarse que sean sustancialmente mayores.

El costo de oportunidad es el de haber renunciado a hacer el resto de las cosas que podían haberse realizado con esos mismos recursos —lo que se pierde con el dejar de hacer la mejor alternativa de uso de esos fondos.

Otro ejemplo real: el gobierno mexicano ha decidido cancelar la construcción del nuevo aeropuerto —lo que ha sido calculado tendrá un costo de 120,000 millones de pesos, una cantidad en extremo dificultosa de calcular en su totalidad. 

¿Qué otro mejor uso pudo tener esa cantidad dedicada a la cancelación del aeropuerto? Y así con todas las decisiones que tome cualquier gobierno y cualquier persona —eso a lo que ha renunciado la persona que por comprar una botella de whisky ya no puede hacer ni comprar.

En el fondo del concepto de costo de oportunidad se encuentra la realidad de recursos limitados —recursos escasos cuyo uso merece atención para poder dedicarlo a los usos mejores, con menor costo de oportunidad.

Es la realidad de recursos escasos lo que presupongo que desconozcan muchos gobiernos y, debido a ello, prescindan por completo de tomar en cuenta al costo de oportunidad —algo que es muy posible que esté sucediendo en México, donde el gobierno parece suponer que tiene un presupuesto sin limitación de gasto.

La idea del costo de oportunidad es rápidamente comprendida por quien sabe que sus recursos propios son limitados —y la aplica aún sin saber sus tecnicismos. 

Pero para quien maneja recursos ajenos y los gasta en cosas que no son propias, reconocer que los recursos son limitados es algo difícil de entender —lo que hará que el concepto de costo de oportunidad sea muy poco comprensible.

Addendum

Un caso muy curioso de la mentalidad de recursos sin límite es la solución implantada por el gobierno federal en México —para evitar el robo de gasolina de los ductos, optó por cerrarlos y hacer la distribución por transporte carretero, con el efecto previsible de desabasto de gasolina en muchas partes del país.

Las consecuencias del desabasto de gasolina, obviamente, tiene consecuencias costosas que toman la forma de filas y tiempos perdidos, más alteración de actividades productivas por dificultades de distribución de otros bienes y servicios —un costo nacional que no fue considerado por la autoridad.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.