El subdesarrollo tiene sus orígenes. El progreso tiene sus raíces. 

Sabemos mucho acerca del asunto. Complicado y difícil, sin embargo, no podemos argumentar ignorancia. En estos tiempos, si alguna nación no prospera, eso será casi siempre una situación intencional.

Una de las varias explicaciones es la de pobreza como un modo de pensar. Es un rasgo cultural con hábitos y tradiciones arraigados y que son incompatibles con la creación de riqueza. Corrupción, ilegalidad, nepotismo y similares.

Un autor ha apuntado aspectos de esa cultura:

«Así, ya en la historia de América del Sur y Cuba, ciertas características familiares eran evidentes: la centralización; la dependencia de una autoridad soberana remota; corrupción; y confusión o desenfoque, entre el ejecutivo y la autoridad judicial». Thomas, Hugh. Cuba: A History (Kindle Locations 811-813). Penguin Books Ltd. Kindle Edition. Mi traducción.

Hay, al parecer, culturas que son propicias a la creación de riqueza y culturas que no lo son. Esto explicaría en buena parte el porqué a pesar de saber lo que hay que hacer para prosperar no se progresa. Una cosa es aprender acerca de cómo crear riqueza. Otra es modificar hábitos y tradiciones asentadas y bien establecidas, por siglos.

La causas de la pobreza, por supuesto, tienen una explicación de ignorancia económica. No es infrecuente que los gobernantes tengan un conocimiento económico de dosis homeopáticas (vea a Trump o a Maduro, por ejemplo) y que tomen decisiones sustentadas en esa ignorancia.

Pero incluso esa ignorancia, en muchos casos (como López Obrador), admite una explicación cultural: el marco mental producido por la cultura impide comprender eso que necesita hacerse para prosperar. Una especie de cerrazón a otras ideas que cierto modo de pensar no admite.

Creo que bien vale una segunda opinión el apuntar a ciertos rasgos culturales como una causa central del subdesarrollo de muchas naciones. Cosas como tradición de gobiernos lejanos y autoritarios, de dependencia estatal, de ilegalidad y corrupción, desprecio de virtudes y valores, y todas las demás cosas que a usted se le vengan a la mente.

Entre ellas hay un hábito que merece destacarse, el de la cultura que gira alrededor del gobierno, en la que la libertad personal tiene poca cabida y la vida propia se coloca en la esperanza de gobernantes benévolos de amplios poderes. Esta es una marca cultural en la que son bienvenidas doctrinas socialistas y centralistas (que no producen prosperidad).

En fin solo quise tratar un asunto que me parece llamativo. 

Si sabemos mucho acerca de cómo crear riqueza, de cómo salir de la pobreza, ¿qué es lo que ha impedido que se aplique ese conocimiento? No puede ser desconocimiento, pero sí puede ser ignorancia voluntaria. No puede ser analfabetismo, pero sí puede ser una cultura arraigada incompatible con la creación de riqueza.