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Tiempo insuficiente para gobernar. Una de las causas principales de los malos gobiernos. Un recurso escaso. No hay más de 24 horas diarias, 7 días a la semana. ¿Es suficiente para gobernar bien? No, no lo es.

Introducción

Gobernar es un asunto complejo, con multitud de asuntos, presiones numerosas y prioridades diversas. Requiere orden, disciplina, conocimiento, atención y esmero. El bienestar de millones depende de la calidad del gobierno.

Entre las cosas que requiere gobernar está un recurso escaso, el tiempo que toma atender cada asunto. Los lapsos de atención dedicados a cada cuestión. Uno de los problemas del presidencialismo.

Esta es la idea encontrada en la obra de Parker, Geoffrey. Imprudent King: A New Life of Philip II, Yale University Press.

Tiempo insuficiente para gobernar, el problema

¿Tiene  el gobernante tiempo suficiente para gobernar? El tiempo es escaso y limitado. Los asuntos son muchos y complejos. El reto es obvio. Debe usarse el tiempo con eficiencia.

Aún así, el problema es real. Una prueba de ello, la cita siguiente. Es de R. McNamara y dice esto explicando la falta de orden que la administración del presidente J. F. Kennedy dio al conflicto de Vietnam:

«En pocas palabras, nos enfrentamos a una tormenta de problemas: solo había veinticuatro horas en el día y, a menudo, no teníamos tiempo para pensar con claridad. Esta situación no es exclusiva de la administración en la que presté servicios ni de los Estados Unidos. Ha existido en todos los tiempos y en la mayoría de los países … y debe ser reconocido y planificado para organizar un gobierno».  Citado en Parker, Geoffrey. Imprudent King: A New Life of Philip II (p. 100). Yale University Press. Kindle Edition. 

El problema y sus elementos

El problema del tiempo insuficiente para gobernar tiene al menos los elementos siguientes:

1. Tiempo limitado

No hay nada más allá que 24 horas diarias, de las que hay que tomar algunas para descanso obligado. Un recurso imposible de aumentar. La realidad del tiempo insuficiente para gobernar. No puede atenderse a todo.

2. Asuntos numerosos

Es copioso y considerable el número de asuntos que se presentan al gobernante. 

Él es inundado con cuestiones, pendientes, problemas,  oportunidades, conflictos. Una realidad inevitable, incluso en gobiernos con funciones limitadas.

3. Asuntos de mucha diversidad

Los abundantes asuntos que atiende un gobernante varían sustancialmente en cuanto a su importancia. Desde menudencias y trivialidades, hasta cuestiones de enorme importancia y severas consecuencias.

4. Cuestiones de urgencia diversa

Las gran diversa naturaleza de los asuntos que debe atender en un lapso limitado apunta también al tiempo insuficiente para gobernar. 

Habrá asuntos importantes que requieran tiempo para meditarlos, pero habrá otros de naturaleza urgente que necesiten soluciones inmediatas. Es la muy conocida noción de los cuatro cuadrantes de S. Covey.

Tiempo insuficiente para gobernar, un caso: Felipe II de España

Parker, en su libro, dedica un espacio importante al tiempo que el monarca dedicó a gobernar y cómo lo hacía. Un rey que es famoso por la gran cantidad de tiempo que dedicó a los asuntos de su gobierno. 

No los descuidaba, al contrario. De ese caso concreto, es posible encontrar aspectos acerca del problema del tiempo insuficiente para gobernar.

En lo general, es el fenómeno del micro-management en política.

Reservar demasiados asuntos para decisión personal

Es la variable del mero número de cuestiones que el gobernante quiere atender personalmente. Algo que hacía Felipe II y que con frecuencia producía la «logorrrea» real, según sus propios asistentes.

Escribe G. Parker:

«Su Majestad quiere hacer y ver todo, sin confiar en nadie más, ocupándose de tantos detalles insignificantes que no le queda tiempo para resolver lo que más importa». Ibídem, p. 114

Desconfianza en el resto

La cita apunta una causa central de la dificultad del tiempo insuficiente para gobernar. Si no existe confianza en las capacidades de los subordinados, el superior debe incrementar el número de asuntos que debe atender personalmente.

Confusión entre trivial y crucial

Eleva el problema del tiempo insuficiente para gobernar, la inhabilidad para distinguir las cosas importantes de las minucias. 

Escribe un cercano al rey que su majestad «no es capaz de organizar la multitud de sus asuntos haciendo una división entre aquellos con los que debería lidiar él mismo y aquellos que no puede evitar delegar en otros» (p. 114).

Tiempo insuficiente para gobernar, las consecuencias

Siguiendo el libro acerca del monarca, allí se apuntan efectos de la acumulación de asuntos en manos del gobernante.

Retrasos

Dada la insuficiencia de tiempo, es inevitable que las decisiones se aplacen. Se descuidan asuntos importantes y urgentes. Una faceta de la mala calidad de gobierno.

Costos altos y desatención

Los retrasos aumentan el costo de la acción decidida, pero también se tiene el costo de oportunidad.

Escribe el autor, «Uno debe preguntarse si las horas dedicadas a este ejercicio se habrían gastado mejor en considerar cómo resolver el rápido empeoramiento de la situación en los Países Bajos» (p. 115).

Ese otro ejercicio se refiere a la detallada atención que Felipe II dedicó a solucionar una disputa entre frailes sobre qué celdas debían ocupar cada uno en San Lorenzo del Escorial.

Otras precisiones

Como en el caso de Felipe II, el gobernante puede estar dotado de grandes habilidades. Puede soportar largas jornadas de trabajo, tener inteligencia, gozar de buena memoria, ser disciplinado y moderado.

Eso suavizará los problemas de tiempo insuficiente para gobernar, pero no los resolverá.

La apariencia de la gran dedicación a gobernar, oculta el problema de la tendencia a dar tiempo a lo trivial que podía delegarse y sus otros defectos. Sin embargo, puede alegarse una defensa.

Puede argumentarse que frente a graves problemas y en tiempos de crisis, la atención a problemas menores sirve como un ejercicio de distracción y descanso. Así, los problemas mayores parecerían menos atemorizantes.

Concluyendo

El problema del tiempo insuficiente para gobernar ha sido expuesto por G. Parker en su biografía de Felipe II. Las consideraciones que hace muestran una dificultad real de todo gobernante.

El tiempo del que dispone para gobernar es limitado. Más aún, el tiempo es tan limitado que parece sugerir la conveniencia de limitar el número de asuntos que deben llegar a manos del gobernante.

Con un número menor de asuntos, ellos recibirían una atención mejor y la calidad del gobierno aumentaría para beneficio de todos.

Ha sido argumentado que no existe información económica lo suficientemente detallada como para que el gobernante intervenga en la economía. Es un problema de falta de información necesaria.

A ese argumento debe agregarse este otro, el del tiempo insuficiente para gobernar con calidad cuando el gobernante debe atender un número excesivo de asuntos. 

Simplemente no tiene tiempo para hacerlo. Y, si lo intenta, reducirá notablemente la calidad del gobierno.

Y otras cosas más…

Resulta inevitable tratar una derivación implícita en el tema del tiempo insuficiente para gobernar. Es el de la preparación insuficiente del gobernante en cada uno de los asuntos que llegan hasta él.

¿Sabe lo suficiente de la industria petrolera como para dictar órdenes a empresas de ese ramo? ¿Lo suficiente de agricultura como para ordenar qué debe cosecharse en ciertas localidades? Nadie es especialista en todo. Y para serlo se necesita tiempo de aprendizaje y experiencia.

Existe una edición en español del libro usado en esta columna, El rey imprudente. Las traducciones del libro son de ContraPeso.info.

Existen más columnas sobre el tema en ContraPeso: gobernantes imperfectos.

Y sobre el libro usado para esta columna:

Imprudent King: A New Life of Philip II de Geoffrey Parker

Un libro recomendado por ContraPeso.info

Imprudent King: A New Life of Philip II

Imprudent King: A New Life of Philip II by Geoffrey Parker

My rating: 4 of 5 stars


¡Fantástica lectura! Una buena biografía que aprovecha documentos nunca antes usados, miles de ellos, para presentar a un personaje digno de examinar muy de cerca. La abundancia de documentos originales permite al autor citar continuamente al rey mismo, lo que permite adentrarse en una mente sin duda compleja.
El rey gobernó durante 55 años de un territorio extendido por toda la tierra, período durante el que solamente hubo seis meses sin guerra. Además de la narración histórica, el autor presenta un análisis de la personalidad de Felipe II. Entre las facetas más interesantes está la de su estilo administrativo y que es un tema digno de estudio para cualquiera interesado en el ejercicio del poder.
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Fue una curiosa coincidencia que mientras leía este gran libro de G. Parker, en México el actual presidente hizo una declaración llamativa.

«El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dijo este martes en Ecatepec que “no tiene mucha ciencia” gobernar. “Eso de que la política es el arte y la ciencia de gobernar no es tan apegado a la realidad; la política tiene que ver más con el sentido común, que es el menos común, eso sí, de los sentidos”, mencionó el mandatario federal». animalpolitico.com

¿No tiene mucha ciencia gobernar? La simplificación es llamativa al menos. ¿Habría Felipe II estado de acuerdo con eso? No lo creo.

Ninguna persona realmente está preparada para gobernar a otros, como creo que dijo E. Burke. Gobernar debe ser la tarea más compleja y ardua a la que pueda dedicarse una persona.