¿Tiene límites la tolerancia, o debe ser ella absoluta? La pregunta lleva sin remedio a la cuestión central. Esa que plantea si la tolerancia debe ser aplicada a la intolerancia.

Una respuesta que es razonada

«El liberalismo, sin embargo, debe ser intolerante de todo tipo de intolerancia. Si uno considera la cooperación pacífica de todos los hombres como la meta de la evolución social, uno no puede permitir que la paz sea alterada por ministros y fanáticos». Ludwig von Mises, Liberalism: The Classical Tradition, p.55. Mi traducción.

A muchos sorprenderá que si son partidarios de la tolerancia son también partidarios de uno de los valores centrales del liberalismo económico. El que por razones de convivencia y paz se muestra tolerante de creencias religiosas y metafísicas.

En un ambiente liberal, donde la tolerancia trabaja, el respecto mutuo permite paz y progreso, mediante la propiedad privada en manos de quien tiene la motivación de mejorar su vida.

En ese ambiente liberal, por ejemplo, serían igualmente reprobables dos sistemas de educación. El del monopolio educativo en manos del gobierno, o en manos de una iglesia. Igual que sería reprobable que toda publicación fuera previamente autorizada por la autoridad política, o por una religión.

El que cualquier iglesia obligara por la fuerza a las personas a convertirse a su fe, sería igual de reprobable que el gobierno que obligara a votar por él en las elecciones.

Tolerancia liberal

Lo que el liberalismo ha concluido es que la tolerancia es una consecuencia de la libertad. Lo que ha logrado una aceptación tan amplia que ha ocasionado una mala interpretación. La de la tolerancia absoluta o incondicional, esa que tendría que aceptar incluso a la intolerancia.

Esa contradicción de la intolerancia absoluta tiene una solución en el liberalismo y sustentada en la libertad. La tolerancia tiene un límite claro y él es la libertad ajena.

Un ejemplo de cómo opera la tolerancia liberal en oposición a la tolerancia absoluta, es el de la educación. Concretamente en el caso de la imposición de la educación sexual y la ideología de género.

Quien pretenda imponerlas alegando tolerancia y calificando a sus oponentes de intolerantes, comete el error de olvidarse de la libertad de educar a los hijos, si así lo quieren sus padres, sin esas creencias.

Si el liberalismo, gracias a su tolerancia, admite la existencia de la educación laica y la religiosa, será una contradicción no aceptar también escuelas en las que no se tenga instrucción de ideología de género.

Concluyendo, ¿tiene límites la tolerancia?

La tolerancia es una consecuencia de la defensa de la libertad que el liberalismo realiza. Evitando el problema de la tolerancia ilimitada cuando ella viola a la libertad.

La tolerancia es en resumen una faceta de la defensa de la libertad y por principio no puede violarla. Entonces, la tolerancia sí tiene límites. La tolerancia como valor debe ser una idea restringida y con límites.

¿Tiene límites la tolerancia? Sí, sí los tiene y tienen que ver con la libertad como gran principio y norma.