Vivir en sociedad es como firmar un contrato obligatorio. Significa la aceptación de ciertos acuerdos por parte de todos. Aceptados incluso sin mucho reconocimiento abierto y declarado por las personas, pero también de los gobiernos.

Contrato social: contractualismo

Cuando alguien vive en una comunidad, ella adquiere obligaciones. Es algo como firmar un contrato si es que ella quiere vivir en una sociedad.

Hablando del contractualismo, un autor ha expresado lo siguiente: 

«Las personas eventualmente descubren que tienen algo que ganar al entrar en acuerdos (a) para reconocer la autoridad de un gobierno sobre ellos y (b) para respetar los principios morales con respecto a la conducta de los demás». Julian Baggini. The Ethics Toolkit: A Compendium of Ethical Concepts and Methods (Kindle Locations 865-866). Mi traducción. 

El contractualismo es una tesis que sostiene que nuestra pertenencia a una sociedad puede entenderse como una especie de contrato aceptado. Uno que limita las libertades hasta el punto de hacer posible una vida en común.

Tiene un punto valioso, que es ese mismo, el de la aceptación implícita de ciertos mandatos no muy obvios para todos.

Aceptar principios de convivencia

Uno, reconocer y aceptar ciertos principios que norman conductas individuales. Dos, reconocer y aceptar la autoridad de un gobierno. 

No son irracionales estas suposiciones de un contrato para vivir en sociedad.

Sean producto o no de un contrato original de vida en sociedad, muestran que la convivencia necesita ciertas cosas que tienen que ver con un tema espinoso, los límites de la libertad.

En una sociedad que desea sobrevivir, la libertad de uno tiene que tener la frontera de la libertad del otro, algo muy bien manifestado en el respeto a la propiedad personal.

Contrato social y libertad

No creo que hay mucha objeción contra esa necesidad práctica que nada tiene de ideológica.

Necesitamos atemperar nuestra libertad si queremos ser libres en una sociedad y el límite es el de la libertad ajena. Una petición razonable. 

Una cláusula justificada de ese supuesto contrato que aceptamos por default al vivir en sociedad y por la que obtenemos ventajas sustanciales en nuestro estándar de vida.

Póngase en el plan de Robinson Crusoe y la vida que llevaría en una isla solo, para entender esto.

La otra cláusula del contrato es la aceptación de una autoridad política a la que nos sometemos. Otra limitación a la libertad y no tan fácilmente aceptable como la anterior, pero que se vuelve razonable cuando la función del gobierno es la de hacer respetar a las libertades personales.

El problema del contrato social, su gobierno

Aceptar esto es igual a admitir que se necesita un medio para dirimir situaciones inevitables de conflicto en el ejercicio de la libertad. No es una idea alocada y es práctica.

Justificaría sin gran problema la idea del gobierno mínimo que es un vigilante de la libertad y respeta el principio de la subsidiariedad

Esto daría un régimen liberal, republicano, democrático, lo que no está mal, pero contiene una semilla inevitable. La inercia del poder gubernamental a crecer con una consecuencia indeseable, la pérdida de libertades más allá de lo necesario para vivir en sociedad.

Cuando la tesis de un contrato social pide la aceptación de una autoridad política está jugando con fuego.

La alta probabilidad de que la autoridad política rebase su límite contractual de defender las libertades de sus gobernados y crezca en tamaño y funciones que signifiquen pérdida de libertades. La traición de su propósito contractual original.

A lo que voy, si se sostiene que vivir en sociedad supone la aceptación de las personas de esas dos cláusulas, debe concluirse que también los gobiernos tienen cláusulas que deben aceptar en ese contrato: defender las libertades de las personas y nunca disminuirlas.

Concluyendo

Si vivir en sociedad es firmar un contrato y eso implica ciertas obligaciones personales para todas las personas, eso también significa otra cosa también.

Si el gobierno quiere gobernar, también está obligado por ese mismo contrato entre las personas. Esta obligado a respetar sus libertades como prioridad primera. Esta obligado a hacer posible la vida en común, libre y respetuosa de todos.

Una cosa más…

En El riesgo de una comunidad plural hay una tesis que establece esa obligación de aceptar principios de convivencia y libertad para los inmigrantes.