Aborto legal y aborto moral. Un examen de ambas posiciones, que son distintas y no necesariamente coinciden. Lo que importa es la verdad.

Aborto legal

Sucede con frecuencia y es la emisión de leyes en algunas partes del mundo que autorizan legalmente el aborto. Uno de los casos más conocidos fue el de Irlanda.

Eso hace que el aborto sea legal. Eso significa que las leyes lo aprueban, que el ciudadano podrá realizar abortos según su propia decisión sin la intervención estatal.

Aborto moral

Que sea legal el aborto no necesariamente significa que sea ético. Es el problema de las leyes justas o injustas.

La moral y las leyes tienen un mismo origen, que es una serie de ideas al respecto del mundo y las personas. Cuando esas ideas son las mismas, ambos, leyes y moral, coinciden.

Leyes y moral

Por eso vemos en la moral una prohibición del robo, que las leyes también castigan. Igual sucede, por ejemplo, con el daño a terceros y cuestiones como el respeto a la vida humana.

Pero la moral es más amplia y obliga sin coerción cosas como respetar a los padres, cuidar de los hijos, ayudar a los demás. La ley es más limitada y detallada, define, por ejemplo, el robo con atenuantes y agravantes, especificando penas y multas.

La ley también entra en terrenos de mucho detalle, como los reglamentos de tránsito. Ha sido dicho que la moral es como un círculo cuya circunferencia en mucho mayor a la de la ley, la que es otro círculo mucho más pequeño dentro de la moral.

Una gran problema se presenta cuando alguna ley va en contra de la moral. Cada persona entonces debe decidir por sí misma: respetar a la moral o atenerse a la ley. La despenalización del aborto es un caso de estos.

El dilema: aborto legal y moral

La persona puede abortar sabiendo que no recibirá castigo legal, pero aún así, sigue vigente el principio del respeto a la vida humana en el círculo de la moral y que obliga más que lo que la ley dice.

Seguirá existiendo una acción inmoral, aunque ella sea legal.

Es decir, se presenta al final el punto central de la moral, que es la decisión personal: se actúa o no de acuerdo a los mandatos morales sin que en esa decisión tenga influencia el poder de coerción del gobierno.

Si alguien roba, es obvio que se trata de un acto inmoral que también es castigado legalmente. Pero hay casos en los que el gobierno no castiga y la persona decide.

Precisiones y comentarios

Al final, ese el el drama de la existencia humana, el de la libertad que tenemos para hacer las cosas que se deben o las que no se deben.

Son las ideas que hemos desarrollado y que provienen de una variedad de orígenes. Son realmente el terreno de la filosofía y de las religiones. Son las que explican nuestra existencia y de las que derivamos mandatos que orientan nuestra libertad.

Sin esas ideas, estaríamos absolutamente perdidos. Es un terreno que no puede estar vacío.

Y depende de las ideas que lo llenen el que unos digan que el aborto es permitido y otros lo opuesto.

Por eso me opongo al aborto, porque tengo ideas que valoran la vida de todos, que los consideran iguales y dignos de respeto porque todos somos al final creaciones de Dios… y todo eso me permite distinguir entre lo que es legal pero es inmoral.

Me decía un profesor hace tiempo que los espíritus primitivos de escasas luces intelectuales con dificultad perciben la diferencia entre lo legal y lo moral, que para muchos lo que es legal es permitido a pesar de que sea patente su inmoralidad.

Y ese es un real peligro, el de que demasiadas personas piensen justificar una acción meramente sobre bases legales.

Un alumno mío, al tratar este tema, aplicó la noción de los efectos colaterales indeseables y dijo que la despenalización del aborto es un incentivo a la multiplicación de las relaciones sexuales, lo que posiblemente eleve el número de casos de enfermedades contagiadas por ese medio.

En otras palabras, la despenalización del aborto es un incentivo para el incremento sin protección de relaciones sexuales… un razonamiento digno del mejor economista.

La discusión del aborto legal

El conflicto es tan arduo entre ambos que se sufre del defecto usual cuando las discusiones son ríspidas —se olvidan cuestiones centrales que ayudarían mucho a suavizar la discusión.

En lo que sigue exploro algunas de esas cuestiones olvidadas en la discusión sobre el aborto legal y moral.

Reconocer a la realidad

Primero, la realidad es independiente de los humanos. Existe un mundo fuera de la gente y que tiene sus propias reglas y realidades.

Si la vida comienza o no en el momento de la concepción eso es una realidad fuera de la voluntad humana y no puede alterarse.

Por tanto, no se trata de una cuestión de opiniones, sino de una cuestión de conocer la realidad que lleve a un conocimiento razonable del momento en el que inicia la vida. El resto de las argumentaciones sobre el aborto están de sobra ante esto.

Por ejemplo, quienes favorece la práctica del aborto se apoyan en varias razones. Una de ellas es el derecho de la mujer a usar a su cuerpo como propiedad ilimitada.

Esta razón de nada vale ante la definición de cuándo comienza la vida: si comienza en el momento de la concepción, ya no tendría sentido alegar propiedad del cuerpo.

Ley y moral

Segundo, otra cuestión que hasta donde sé realmente es un olvido grande: la relación entre ley y moral, a la que explico de la manera siguiente, insistiendo en un punto anterior.

En toda ley hay un componente moral, es decir, una idea moral sobre lo bueno y lo malo: no hay escape de esto. Si una ley contiene disposiciones que castigan el robo es porque antes que ella existe un principio moral que la soporta y esto es lo que cambia las cosas de manera notoria.

Si toda ley está soportada al final en una norma moral que distingue a lo bueno de lo malo, la cuestión se convierte en conocer qué tipo de moral apoya a qué leyes.

Una ley que permite el aborto está sin duda apoyada en alguna moral. Y, por el contrario, una ley que lo prohibe, está fundamentada en otra moral.

La moral no depende de la ley, sino que es la ley la que depende de la moral. Una ley que permite el aborto durante las primeras semanas de embarazo, así sea al día siguiente, está apoyada en una moral que no es la misma que tiene la ley que prohibe el aborto.

La conclusión es la natural que sigue a esa consideración — ¿Qué moral es la correcta, la que permite el aborto o la que lo prohibe? No es una cuestión de gustos o preferencias personales, sino una que define a la moral mejor como la basada en la verdad.

El inicio de la vida

Lo que lleva de nuevo al primer punto, a la discusión de cuándo comienza la vida.

La moral que debe aplicarse es aquella que parte de la verdad, de la realidad. La moral que debe rechazarse es la que no tiene fundamentos reales, ni verdaderos.

De las 10 defensas que suelen ser usadas para justificar el aborto, nueve de ellas pueden descartarse por ser razonamientos débiles. La única que podría sobrevivir es la que expresa que la vida humana no comienza en el momento de la concepción y esto es algo que puede discutirse con parsimonia.

En resumen, aborto legal y moral

Lo que he hecho aquí, y que puede ser de utilidad, es incorporar la idea de que no se trata de una cuestión legal.

Es un asunto moral: cuál de dos morales posibles se usa para apoyar una ley. No es una discusión sin consecuencias, las tiene y grandes.

No importa la decisión legal que se tome en la emisión de las leyes. Las leyes estarán basadas en una moral y esta moral alterará la emisión de otras leyes, muy notablemente la de eutanasia.

Son las consecuencias morales las que están en el fondo de la discusión.

Y unas cosas más…

Conviene ver:

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Nuestros tiempos

Todas las épocas en la historia tienen su dosis de soberbia.

Se creen ellas, en su presente, que son superiores a todas las anteriores y tienden a mofarse del pasado, atrasado y primitivo, que no tuvo el refinamiento que ahora se posee.

La nuestra es una época de ese tipo, con su buena cantidad de altivez y arrogancia.

Es tal el nivel de adelanto y progreso que tenemos ahora, que consideramos a los tiempos pasados como períodos arcaicos y vetustos de los que poco o nada podemos aprender.

Peor aún solemos cometer el error de evaluar los sucesos del pasado bajo los estándares actuales, lo que contribuye aún más a elevar nuestra vanidad.

Es así que criticamos, con razón pero sin gran entendimiento, a la esclavitud que tantos siglos duró bajo diversas formas.

Con mayor razón criticamos las acciones de genocidio realizadas con intención abierta por parte de regímenes salvajes, como los de Stalin, Hitler y otros más, incluso recientemente.

Vemos esos sucesos con aires de superioridad, como si en nuestros tiempos no fuésemos capaces de salvajadas similares que violan la esencia misma del ser humano.

Estamos equivocados

Llegará el día futuro en el que nuestra época sea vista como una igualmente atroz y brutal, seguramente peor que las acciones de genocidio, pues al menos en esas acciones los responsables podían ser perfectamente identificados, mientras que en nuestros días esas bestialidades son cometidas por la gente común.

Llegará el momento en que nuestros descendientes nos vean con asco cuando se muestre que en nuestra época matábamos niños en cantidades que asustan y que esos asesinatos no eran los dictados de un loco dentro de un sistema autoritario… sino las acciones voluntarias de personas comunes.

Sí, en otros momentos de la historia se esclavizaban a ciertas razas o se les quería exterminar, todo basado en algunas ideas equivocadas que justificaban esas acciones.

Llegará el momento en el futuro en el que, por el aborto legal, nos comparen con esos genocidios y digan que en estos tiempos se mataban niños de cualquier raza y muy pequeños, de unos cuantos días, de unos pocos meses, indefensos, aún sin haber nacido.

Que lo hacía mucha gente creyendo ciertas ideas atrasadas y erróneas.

Orgullo falso

No, no debemos sentirnos muy superiores en nuestra época, creyendo que somos perfectos y que podemos burlarnos de nuestros antepasados por salvajes y atrasados.

También nosotros somos imperfectos, más que ellos, porque en nuestros días pasa por aceptable y deseable eso que era permitido en tiempos idos, matar personas humanas.

Podemos enorgullecernos de los adelantos científicos y tecnológicos, podemos sentirnos satisfechos del nivel de riqueza alcanzada en el mundo, aunque aún nos falta camino por recorrer.

Pero al mismo tiempo debemos sentirnos avergonzados, profundamente avergonzados, porque ahora en nuestros tiempos existen ideas que justifican el asesinato de seres vivos no nacidos.

Llegará el momento en el futuro en el que se nos vea como salvajes, igualmente atroces que en los tiempos de la esclavitud y el genocidio.

Nos calificarán de atrasados y tontos, poseedores de ideas primitivas que hacían imposible maltratar a un caballo en la filmación de una película pero capaces de matar a seres de escasa edad que aún no pueden siquiera defenderse.

Llegará el momento en el que nos vean como una generación paradójica en la que hubo protestas por la caza de ballena, pero que al mismo tiempo poseía «hospitales» para deshacerse de bebés.

Estudiarán las ideas que justificaban esos asesinatos y las agruparán junto a las ideas que pedían el exterminio racial, pues ambas cosas son lo mismo, el asesinato consciente, sistemático y deliberado de seres humanos; negros, judíos, de otras religiones, de otras razas, opositores, bebés.

No, nos sintamos tan orgullosos de nuestros tiempos, que llegará el día de seguro en el que nuestros descendientes nos vean como atroces salvajes con ideas tan atrasadas que permitían el asesinato de seres indefensos y había lugares especiales y profesionales para hacerlo.