finanzas públicas

La calidad del gasto público, como un vicio adictivo de gobiernos y gobernantes. Sus características y naturaleza, ejemplos y mecanismos que demuestran la usual baja efectividad de los recursos manejados por las autoridades políticas.

La fiebre por gastar

Para mostrar la usual baja calidad del gasto público de gobierno causada por el vicio adictivo de gastar, comienzo con una muestra de impuestos decretados por autoridades. Es una prueba de la pasión gubernamental por gastar, la que requiere, primero, hacerse de recursos.

Algunos casos curiosos de impuestos (véase esta página para más ejemplos)

  • Inglaterra en 1660, un impuesto especial a las chimeneas —que produjo lo natural: taparlas con ladrillo para evitar el impuesto.
  • 1770, en Inglaterra, un impuesto unitario especial a los ladrillos —que produjo lo obvio, ladrillos más grandes para pagar menos impuesto.
  • 1789, Inglaterra, un impuesto a las velas aunado a la prohibición de fabricarlas en casa.
  • 1968, México, un impuesto especial a automóviles para gastos por las Olimpiadas —que aún subsiste.
  • Inglaterra, impuesto a las televisiones, a cada una de ellas, para pagar gastos de la BBC, con los ciegos pagando la mitad si es que tienen televisión.
  • Tennessee, 2005, un impuesto a los vendedores ilegales de droga, que podían pagarlo anónimamente: 5% de su ingresos.
  • México, 1853, impuestos a puertas, ventanas y perros.
  • «En 2012, en Japón el economista Takuro Morinaga planteó cobrar un impuesto a los hombres guapos y solteros». siempre.mx

Los impuestos se aplican con abundancia al tener ingresos, al tener egresos y al simple tener bienes. Una de las evidencias de la pasión por gastar.

Hacerse de recursos por cualquier medio

Mostrar esos casos persigue el propósito de demostrar la mentalidad consistente de los gobernantes: hacerse de fondos —el usar cualquier recurso a su disposición para allegarse dinero, incluso con ideas que son ridículas.

Mi tesis es una muy directa: no existe dinero suficiente para satisfacer el ansia que tienen los gobiernos para gastar. Con esto me refiero a lo que bien puede ser una patología personal similar a la que tienen otras personas, las llamadas shopaholics, las adictas a comprar.

En el caso de los gobernantes podría hablarse de spendaholics, los adictos a gastar —eso que se llama oniomanía: el deseo desenfrenado de gastar comprando algo.

Características del gasto público

La calidad del gasto público debe iniciar con las características de ese gasto:

1. Medios para la obtención de fondos y recursos

El gasto público se hace de recursos típicamente por medio del retiro de recursos propiedad de los particulares. Es una transferencia obligada y forzada de fondos que pasan de unos a otro. Es lo que se llama impuestos y otros pagos por permisos, licencias y similares.

Esta transferencia no requiere trabajo ni esfuerzo por parte del gobernante —el que puede usar la coerción para conseguir los recursos sin importar la calidad de su desempeño (como sucedería en la relación comprador-vendedor).

Hay otra posibilidad de conseguir recursos para financiar el gasto público y que afecta la calidad de este. Son los préstamos, eso que se llama deuda publica —y que coloca al gobierno como deudor, no al gobernante, de lo que puede concluirse que son impuestos futuros.

Una tercera forma de conseguir dinero para gasto público es la emisión de dinero —una posibilidad que es conocida desde hace mucho tiempo y que produce inflación. Si antes se reducía la cantidad de metal precioso en las monedas, ahora pueden crearse depósitos bancarios con dinero inexistente.

2. Oportunidades de gasto público

La calidad del gasto público debe considerar otra variable —la de los tipos de gasto que pueden realizarse con los recursos provenientes de impuestos, deuda pública, o emisión de dinero.

Una vez que los gobernantes tienen en sus manos los recursos para gastar se les presentan las siguientes oportunidades de gasto.

A. Oportunidad de gastar para sí mismos

Este gasto público es el que se dedica al bienestar de los gobernantes y la burocracia —bien representado en sus sueldos, remuneraciones, prestaciones y beneficios de sus puestos.

Por ejemplo, un aumento de puestos burocráticos, la que suele ser una tendencia natural en los gobiernos —o bien, una elevación de salarios y pensiones.

Ya que los recursos allegados antes no les representaron esfuerzos propios personales, los gobernantes tienen poco incentivo a ahorrarlos o gastarlos con eficiencia.

B. Oportunidad de gastar en proyectos favoritos

Esta otra oportunidad de gastar dinero público consiste en dedicar los recursos al financiamiento de proyectos y programas que son sus preferidos.

Quizá sean promesas de campaña o simples gustos personales este gasto está poco inclinado a pasar por filtros de costos de oportunidad y viabilidad financiera.

Los proyectos favoritos son aprobados usando como justificación sus buenos propósitos y no sus resultados probables. Ya que no se trata de recursos de su propiedad, los gobernantes pueden tomar decisiones sin fundamento pues no les significan riesgos a su patrimonio personal.

C. Oportunidad de gastar en proyectos de beneficio a terceros

La estructura de este gasto puede verse en, por ejemplo, los proyectos de pavimentación de calles, servicios de policía y justicia, construcción de casas de bajo precio y similares.

Esta oportunidad de gasto contiene dos elementos que reunidos muestran la causa central de la baja calidad del gasto público.

  1. Recursos recaudados sin esfuerzo personal y sin riesgo propio.
  2. Proyectos de beneficio a terceros cuya baja calidad no afecta el bienestar del gobernante.

D. Oportunidad de gastar el grupos clientelares

Otra de las oportunidades de gasto público que altera su calidad es la de dedicarlo a comprar lealtades de grupos que representan apoyos populares al gobernante —como votos y muestras de popularidad en mítines.

Eso se conoce como clientelismo y afecta notablemente a la calidad de gasto público que así pierde la oportunidad de ser usado en servicios públicos de real beneficio.

Calidad y naturaleza del gasto público

En concordancia con todo lo anterior pueden verse las manifestaciones del uso de los recursos en manos gubernamentales.

Vicio o adicción de gastar

Esto es un gusto inmoderado e incontrolable de gastar dinero —y que provoca el descuido de encontrar formas de ahorro y búsqueda de eficiencia o maximización de beneficios de largo plazo.

Es la pasión por el gastar pronto, de inmediato y mucho en oportunidades que logren un beneficio en la imagen popular del gobernante —el que en extremos personalistas llega hasta a dar su nombre a esos proyectos.

Uso de recursos ajenos y no propios

El gusto inmoderado a gastar usa recursos que no son propios del gobernante —sino que son recursos públicos, no de su propiedad, pero sobre los que él se ha adjudicado poder de manejo.

Será natural que el uso de los recursos ajenos, propiedad de ciudadanos sin poder de supervisión directa, carezca de incentivos para manejarlos con esmero y atención —como si lo haría el mismo gobernante con recursos propios.

Escasa y difícil rendición de cuentas

Es la renuencia severa a presentar resultados del gasto efectuado —muy bien representado en el razonamieinto de que si no hubo resultados eso tuvo como causa un gasto insuficiente.

Es un asunto de trasparencia del uso de recursos públicos al que el ciudadano tiene poco acceso.

Dificultades de corrección y aceptación de errores

Es la usual incapacidad para aceptar o reconocer decisiones absurdas o ridículas —como proyectos hechos con descuido, gasto clientelar disfrazado de bienestar y decisiones con efectos no intencionales.

Es decir un marco justificatorio colocado en el muy corto plazo, donde lo importante es gastar ahora mismo sin considerar la posibilidad de efectos colaterales futuros, ni los medios por los cuales se consiguen los fondos.

Quizá una patología

Esta patología se llama «gastoholismo público» y es un trastorno mental que afecta en especial a los gobernantes.

Resulta ser una variante del trastorno obsesivo-compulsivo, en el que la compulsión es la acción repetida y obstinada de gastar como un medio para reducir su ansiedad —la producida por un rasgo personal.

El gobernante cree que tiene a su cargo el bienestar general de los gobernados —que él posee el conocimiento de lo que debe hacerse para que sus gobernados sean felices. Esto produce ansiedad que solo puede reducirse mediante el gasto de dinero ajeno en lo que piensa él que debe realizarse para tener la sociedad ideal.

Es decir, la obsesión es volver realidad su idea del bienestar general, eso que describe en su opinión, cómo debe ser la sociedad perfecta —y su compulsión es gastar mucho, a diario, sin límite para volver realidad cualquier idea que él tenga.

Aunado una personalidad refractaria a toda opinión que no coincida enteramente con la suya, lo que le hace sentirse rodeado de enemigos potenciales ocultos y lo vuelve reacio a cualquier análisis de su desempeño.

Esto es lo que lo vuelve un ser aislado y que al mismo tiempo crea y busca toda posibilidad de rodearse públicamente de muestras de apoyo popular —para lo que usa partes importantes del gasto que realiza.

La calidad del gasto público, conclusión

Ha sido presentado un examen del gasto público como una obsesión por gastar mucho y a corto plazo recursos públicos. Las dos características de ese gasto y sus cuatro tipos de oportunidades de realización.

Más la naturaleza de ese gasto y rasgos que pueden llevar a la demostración de una patología con consecuencias severas en el bienestar de la nación.

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Y unas cosas más…

Debe verse:

Moral fiscal nacional: actitud ante impuestos

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[Actualización última: 2020-08]