El significado y las consecuencias de la caridad bien entendida, no confundida con justicia. Los efectos y consecuencias de esa confusión, especialmente con justicia social.

Primero, el significado de caridad

Las definiciones de caridad no presentan gran problema. Por ejemplo:

«Como caridad se conoce la actitud de quien obra desinteresadamente, en favor del prójimo, sin esperar nada a cambio». significados.com

Más ampliamente:

«Caridad es un término que sirve para definir una virtud teologal perteneciente a la religión cristiana, que consiste en amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo. Se trata de un amor desinteresado que surge por el mero deseo de darse a los demás sin pretender nada a cambio». definición.de

Y para terminar:

«La caridad (en griego: αγάπη agapë, ‘amor fraternal’)? (en latín: caritas)? (o amor, en español moderno) es la virtud de amar a tu prójimo incluso sobre sí mismo». es.wikipedia.org

Con lo anterior en mente examino la asociación del significado de la caridad con el de la justicia. como punto central de la columna

Justicia no es caridad

No son lo mismo. Justicia y caridad son diferentes y confundirlas causa problemas, serios problemas.

Ambos son deberes, pero unos son de justicia y otros de caridad. Mucho de los embrollos de las discusiones de nuestros tiempos tienen su origen en suponer que no hay diferencia entre esos dos tipos de deberes.

Deberes de justicia

Un deber de justicia no cumplido es eso que llamamos, obviamente, una injusticia y significa que una persona concreta le ha hecho un mal específico a otra persona concreta. Hacerle el mal a otra requiere el uso de la noción de derechos.

Cuando una persona va a una lavandería y deja su ropa para ser limpiada, ambas tienen derechos y deberes. El cliente debe pagar por el servicio y la lavandería debe entregar la ropa limpia. Si no cumple alguna de ellas, hace un mal, una injusticia.

No es diferente a la obligación de un profesor de dar la nota que merece cada alumno. Si no lo hace, comete una injusticia: el alumno es dañado. Tiene él el derecho a ser justamente evaluado.

El daño que un ladrón hace a su víctima es una injusticia clara porque daña el derecho de propiedad.

Deberes de caridad

Un deber de caridad no cumplido es eso que designamos con palabras como tacaño, egoísta, avaro, insensible y similares. Estos deberes no tienen sujetos claramente definidos de antemano, como el profesor y el alumno que son personas concretas y específicas.

La caridad es un llamado que obliga, pero que tiene un carácter general en sus sujetos que establece que una persona tiene el compromiso irrenunciable de ayudar a quienes necesiten ayuda, sin definir con precisión quiénes son los que están en esas dos posiciones, ni la clase concreta de ayuda.

Esto es lo que hace imposible que un deber de caridad pueda ser llevado a un tribunal, o que sea convertido en ley.

Sería absurdo que un limosnero demandara a un peatón que pasó de largo sin darle una moneda; o que un damnificado específico de un terremoto demandara a una persona concreta en otra parte por no enviarle alimento enlatado.

Justicia y caridad con significado distinto

Lo anterior establece que una gran diferencia entre deberes de justicia y deberes de caridad está ilustrada en el poder ser o no sujetos de una demanda o denuncia legal.

Los deberes de justicia son sujetos de reclamación concreta entre personas concretas, pero no los deberes de caridad.

Otra diferencia entre ambos, y que pasa desapercibida, es la base del reclamo de justicia, que es el de un daño concreto producido por una persona en otra, como el haber pagado un trabajo y no haberse realizado. La especificidad es total: dos personas concretas, un daño específico.

La base de los deberes de caridad no es propiamente un daño, sino la necesidad de algunas personas y la capacidad de otras para ayudarlas a satisfacer esa necesidad.

No es una base de daño concreto, sino de necesidad general. Esta necesidad podría ser la de atención médica, o la de pago de educación, o la que usted quiera.

Es muy diferente la base de reclamo por daño concreto en una situación específica con sujetos perfectamente identificados, a la base de reclamo por necesidad genérica en una situación imprecisa con sujetos indeterminados.

Consecuencias

Hasta aquí, creo, la diferencia es clara y razonable entre el significado de la justicia y el de la caridad.

Por ejemplo, un alumno puede pedir una revisión de examen si piensa que su calificación no ha sido justa, pero no puede reclamar una mejor calificación argumentando necesidad de caridad para pasar la materia.

Cuando son ignoradas las diferencias entre deberes de justicia y de caridad se tienen consecuencias que no son menores.

Agencias caritativas gubernamentales

Una de ellas es la implantación de regímenes que crean gobiernos convertidos en agencias caritativas que se adjudican la responsabilidad de obligar por la fuerza a algunos a satisfacer las necesidades de otros.

Esto es un efecto de la expresión ‘justicia social’, que convierte a los deberes de caridad en deberes de justicia que son implantados por ley y realizados por la fuerza gubernamental.

La igualdad reclamada frente a la justicia que solicita un trato igual para todos, con las mismas reglas, se transforma en una igualdad frente a un reclamo de necesidad.

Será irracional ir a la lavandería y exigir que sin costo limpien mi ropa porque tengo necesidad de ropa limpia.

Ya que los sujetos de los deberes de caridad no pueden ser identificados concretamente, se convierten en grupos genéricos entre los que los gobiernos redistribuye recursos según el criterio que mejor le plazca.

Con la desventaja de que para hacer esto, tendrá que ignorar los reclamos de deberes de justicia e igualdad ante la ley.

Significado de caridad como virtud

La virtud de la caridad, una de las tres virtudes teologales, es realmente esencial para el cristiano.

Todo eso de amar a Dios y al prójimo y que se convierte en compasión, generosidad, misericordia, perdón y el resto de ideas que usted se puede imaginar sin gran esfuerzo.

Muy bien, pero la virtud de la caridad no puede convertirse en equivalente de justicia. Perdería fuerza y significado, sobre todo cuando se mezcla con «justicia social»

La caridad es personal, la justicia social es impersonal. La caridad es concreta y específica, la justicia social es vaga e indeterminada. La caridad es directa y meritoria, la justicia social es indirecta y sin mérito,

«[…] la mayoría de los socialistas hoy se adhieren a una doctrina de ‘justicia social’, de acuerdo con la cual no es algo desafortunado sino una injusticia que personas justas y honestas comiencen su vida con desventajas que no pueden rectificar con sus propios esfuerzos y que presentan un obstáculo inamovible para recibir los beneficios de pertenecer a la sociedad» R. Scruton.

La mutación en el significado de la justicia social

No hay duda de que nuestra naturaleza perciba la bondad de la ayuda a los que están en una situación mala, la que sea. Es algo intuitivo, con lo que la gran mayoría simpatiza y considera deseable. No en balde la caridad es una virtud central.

Este es el mérito que tiene la justicia social, la simpatía que genera gracias a sus buenos propósitos de ayudar a quienes pensamos que lo necesitan, esos a quienes vemos como menos afortunados que nosotros.

Un sentimiento que mueve a querer ayudar a otros y que en el cristianismo es el principal mandato, el de amar.

Es un gran mérito de la justicia social, y que junto con sus palabras, logra una combinación irresistible de ser aceptada incondicionalmente.

Hasta el punto muy desafortunado en el que desplaza a la virtud personal para convertirla en política distributiva de gobierno.

La mutación es extraordinaria, especialmente porque sucede sin gran conciencia de lo que realmente pasa. Adiós caridad, bienvenida justicia social.

La sustitución de la caridad por la justicia social, es al final de cuentas, la sustitución del compromiso personal con los planes de gobierno.

Toma una forma clara en el estado de bienestar y ese reclamo tan célebre. Por ejemplo:

«AMLO demanda que el Estado garantice el bienestar “desde la cuna hasta la tumba”».  jornada.unam,mx

Y que equivale a la creación de una nueva clase de ciudadanos:

«[…] personas que han llegado a depender de pagos de bienestar, tal vez durante varias generaciones y que han perdido todo incentivo para vivir de otra manera». R. Scruton (ibídem)

Significado erróneo de una caridad trastornada

Es que cuando usted entiende como injusticia a la situación desafortunada de alguien, abre la puerta al aparato justiciero estatal con toda la fuerza que tiene para hacer lo único que puede hacer: quitar a unos para dar a otros, así sea injusto expropiar a los primeros.

No solo tiene el problema de crear pobres profesionales dependientes de los obsequios gubernamentales, también conduce con riesgo a las finanzas públicas que nunca tienen lo suficiente como para mantener de la cuna a la tumba a números crecientes de personas.

Y todo nace de una terrible confusión, el creer que el significado de justicia y el de la caridad son iguales.

Conclusión

En fin, toda mi ambición ha sido llamar la atención sobre un pequeño gran detalle en el uso desaliñado del lenguaje.

Cuando se hacen sinónimos a la justicia social o no, y a la caridad se desplaza a las personas, las que pasan a ser dominadas por el colectivismo impersonal del gobierno.

En resumen, pueden verse los puntos siguientes:

  • La caridad tiene efectos positivos, posibles de ver en la persona a la que se ayuda.
  • Lo anterior puede generar una idea atractiva, la de pensar que si todos hicieran actos caritativos, este sería un mundo mejor.
  • Para obligar a todos a hacer actos de caridad, especialmente a los más pobres, la única posibilidad es convertir a esos actos en leyes y regulaciones obligatorias, es decir, implantadas con la fuerza del gobierno.
  • Se espera que el efecto de las obras voluntarias de caridad se amplifique notablemente cuando esas obras se vuelvan forzosas. El razonamiento es lineal: si 10 personas hacen caridad voluntaria, habrá 10 veces mejores resultados si las mismas obras son obligadas a 100 personas.

En la realidad, no se tiene ese efecto lineal o proporcional y, peor aún se tienen efectos no intencionales que pueden empeorar la situación que se pretendía resolver. Por tanto, la conclusión es respetar la naturaleza voluntaria de la caridad y la ayuda a los demás.


.

Y unas pocas cosas más…

Debe verse:

¿Qué es la Regla de Oro? Una definición

Otras ideas:



[Actualización última: 2020-09]

Referencias extras: