igualdad

El significado y características de la equidad social. Una expresión que se presta a interpretaciones muy diversas. Contiene elementos e intenciones admirables, al mismo tiempo que riesgos considerables.

Significado de equidad social

La idea puede ser intuida en explicaciones como esta:

«La equidad social supone la aplicación de los derechos y obligaciones de las personas de un modo que se considera justo y equitativo, independientemente del grupo o la clase social a la que pertenezca cada persona.
Para ello, existen en algunos países medidas para evitar situaciones de desigualdad social. La mayoría de ellas afectan a la falta de acceso de las personas a derechos fundamentales como la sanidad o la educación». significados.com

Una noción general de equidad de derechos y obligaciones para todos sin excepción y sin distinción alguna —algo que equivale al concepto de Estado de Derecho, en el que la ley es aplicable a todos sin diferencia.

Una interpretación extrema

Lo anterior, que resulta razonable y poco novedoso, puede ser llevado a interpretaciones variables —que pueden ser extremas, como esta:

«La equidad social es la forma en la que se denomina al conjunto de prácticas que pretenden demoler todas las barreras sociales, culturales, económicas o políticas que impliquen exclusión y desigualdad.
Su objetivo final es que, con independencia de las circunstancias en que se encuentren, todos los miembros de una sociedad tengan las mismas oportunidades y derechos». definicion.mx

En esta definición de equidad social, hay peticiones de eliminar toda barrera de desigualdad y así lograr una sociedad con todos teniendo las mismas condiciones —un reclamo demasiado idealista para ser tomado en serio.

Una interpretación vaga

Por otro lado, la equidad social puede ser tomada como algo que tiene dificultad para comprenderse e implantarse —como en este caso:

«La equidad social se refiere a que exista un equilibro entre el orden de accesos a los recursos básicos para todas las personas que forman parte de una sociedad, esta se encuentra basada en un conjunto de creencias ideológicas, sociales, políticas y económicas que tienden a ayudar de igual manera a todas las persona, formando así un grupo social que tenga exactamente los mismos accesos.
Esto se puede relacionar directamente con tener accesos a los organismos de salud gratuita o a la educación gratuita; pero tomando en cuenta que estas no deben ser menores en calidad a lo que brindan estos mismos servicios de forma pagada». diccionarioactual.com

¡Advertencia!

El significado de equidad social es equívoco —es decir, puede interpretarse de muy diferentes maneras y en sentidos distintos. Esta cualidad hace del concepto algo que pierde utilidad y conduce a discusiones probablemente improductivas.

Dependiendo de su interpretación, podrá referirse a sociedades libres pero también a los excesos del igualitarismo en regímenes totalitarios —lo que levanta un aviso de extrema precaución para quien use la expresión.

En lo que sigue examino características de la equidad social haciendo precisiones —como el propósito de refinar su significado.

Inequidad de ingresos y fortunas

Hay diferencias significativas en los ingresos de las personas, fácilmente vistas en la usual comparación entre el salario del obrero fabril y el gran ejecutivo de un banco.

O entre el empleado de un comercio y el propietario de una empresa —comparaciones que suelen ser interpretadas como injusticias, o al menos como inequidad indebida.

Esta comparación es llamativa, pero irreal porque deja de considerar todos los casos intermedios de ingresos menos bajos y menos altos. Incluso a veces se confunde ingreso con capital propio haciendo aún más engañosa la comparación.

Ingresos variables inevitables

Es una realidad que los ingresos de las personas varían —lo que es inevitable y depende de elementos como los siguientes.

  • A mayor oferta de trabajo, menor ingreso del trabajador —y viceversa, a menos oferta de trabajo, mayor ingreso del trabajador.
  • A menor demanda de trabajo, menor ingreso del trabajador —y viceversa, a mayor demanda de trabajo, mayor ingreso del trabajador.

Los dos principios anteriores aplican en diversos sentidos dependiendo del tipo de trabajo ofrecido: profesiones demandadas y con pocos profesionales del ramo tenderán a lograr altos ingresos.

Y lo contrario: profesiones poco demandadas y con muchos profesionales del ramo tenderán a tener bajos ingresos.

La preparación —años de estudio y experiencia— para una profesión tienden a elevar el ingreso, en mucho dependiendo de la demanda de cada tipo de preparación.

El capital utilizado que aumenta la productividad del trabajador y lo hace más productivo tenderá a elevar los ingresos personales —cuando el trabajador tiene la capacitación para usar esa tecnología y que produce diferencias entre países.

Los ejemplos aclaran los principios anotados antes.

  • Los empleados de comercios tenderán a tener ingresos bajos: muchos pueden realizar el trabajo, no requiere más que escolaridad básica —aunque dependiendo de la expansión de las inversiones, la demanda de este trabajo puede crecer y elevar los salarios.
  • Trabajadores encargados de la limpieza de un edificio tenderán a tener ingresos bajos: muchos pueden realizar esa tarea y no requiere preparación profesional.
  • Médicos muy especializados, por ejemplo, tenderán a tener ingresos superiores a los de enfermeros: son reducidos en número, su especialidad tiene demanda.
  • Personas con cualidades físicas valoradas, como deportistas hábiles, tenderán a tener mayores ingresos que deportistas sin esas cualidades.
  • Personas con gran preparación académica tendrán ingresos diferentes dependiendo de su área de especialización —haciendo que, por ejemplo, un doctor en física tienda a tener un ingreso mayor que un doctor en literatura medieval.

Valoración y equidad de terceros

Lo anterior puede resumirse usando el concepto de valor subjetivo —la idea de la Escuela Austriaca de Economía: tanto el comprador como el vendedor de trabajo aprecian los valores ofrecidos y demandados de manera distinta y esto es lo que produce ingresos diferentes.

• Valoración del empleador. Las personas con habilidades valoradas por los empleadores tenderán a tener ingresos superiores a las personas con habilidades menos valoradas por el empleador —sus ingresos se elevarán conforme menos personas de esas existan y más valoradas sean sus habilidades.

• Valoración del empleado. También el trabajador hace su valoración del trabajo ofrecido —de su empleador— y aceptará un ingreso dependiendo de ese juicio. Son valoraciones que incorporan elementos como: ingreso, estabilidad, calidad de empresa y superiores, cercanía y otras más.

📌 Las valoraciones, entre comprador y vendedor de trabajo, resultan en ingresos de diferentes niveles, irremisiblemente desiguales dependiendo de la valoración mutua entre ellos —igual que se dan distintos valores a bienes y recursos. Eso es irremediable y conduce a inequidad de ingresos.

Querer tener la equidad de ingresos iguales para todos significaría imponer una valoración universal igual al trabajo de toda persona —lo que es irreal y destruiría incentivos de esfuerzos de preparación.

Equidad social de oportunidades

La aceptación de la realidad es un trago imposiblemente amargo para muchos —como, por ejemplo, para quienes sostienen la necesidad de igualar las oportunidades económicas para todos en una sociedad.

En una sociedad en la que se tiene una economía libre, competitiva, con escasa intervención gubernamental, no todos tienen la misma oportunidad de mejora económica.

Eso está mal para la equidad social en una de sus interpretaciones —razón por la que se reclama que deben igualarse las oportunidades económicas de avance material para todos.

«Para que la igualdad no sea simplemente una cuestión formal y teórica es necesario que en una sociedad se pongan en marcha políticas de igualdad de oportunidades. En otras palabras, la igualdad de oportunidades implica que todos los individuos, independientemente de su origen o condición social, deben tener la posibilidad de disponer de los mismos recursos o servicios (las oportunidades) para desarrollar sus vidas». definiciónABC.com

El razonamiento de los partidarios de la equidad de oportunidad van más allá de la equidad de derechos y de aplicación de la ley — y proponen la equidad de las condiciones económicas.

Libertad y equidad

¿Sucede esa inequidad de oportunidad económica en una sociedad de economía libre? La respuesta es afirmativa.

En una sociedad de esa naturaleza las oportunidades económicas de las personas con ingresos bajos están más limitadas que las de las personas con ingresos altos.

Es imposible negar que una de las consecuencias de la libertad económica es la inequidad de resultados, o sea, de ingresos y riqueza personal. No hay manera de evitar esta inequidad económica y su consecuencia, la inequidad de oportunidades materiales.

En esa economía libre, los ingresos son proporcionales a las acciones e iniciativas de las personas —con factores aleatorios—, lo que constituye un incentivo al trabajo, al esfuerzo y en general a la innovación personal.

Si se pretende igualar las oportunidades materiales solamente existe una manera: empeorar la situación de quienes han trabajado más, o han tenido más iniciativas —una posibilidad que tiene poco sentido ético. Castigar al mérito no es precisamente un acto de justicia.

Este es un problema práctico de la propuesta de la equidad de oportunidad material —más allá de la igualdad de libertades y derechos. ¿Cómo tener esa igualdad material sin empeorar a quienes justifican sus ingresos elevados?

¿Hay alguna forma de hacerlo? Responder a esto será deber de los proponentes de la equidad de oportunidades materiales o económicas. Hasta donde sé, no ha habido una respuesta satisfactoria y todas sus acciones recomendadas son redistribucionistas.

Respetar a la libertad

Si los proponentes de la igualación material de oportunidades desean respetar el derecho a la libertad, deben encontrar cómo igualar esas oportunidades sin crear un gobierno que viole ese derecho.

Es decir, a menos que se retiren libertades, no puede usarse a los gobiernos como instrumentos de equidad de oportunidades materiales —el que quita recursos a unos para darlos a otros.

Aumentar el poder del gobierno sería una consecuencia indeseable que imagino que no quieran sufrir los promotores de la equidad de oportunidad material. Aunque cabe la posibilidad de que en realidad quieran correr ese riesgo muy peligroso.

Otra pregunta real que deben responder es la de si la equidad de oportunidad material que proponen alteraría a la sociedad de manera que todos empeoraran su situación —especialmente los de menores ingresos.

En una sociedad de economía libre es cierto que existe inequidad económica y, por tanto, inequidad de oportunidades materiales, pero ¿cuáles serían los efectos de igualarlas? Me refiero a consecuencias no previstas.

Optar por políticas redistributivas aumentaría el poder gubernamental y todos perderían libertades —todos, incluyendo los de mayores ingresos, pero también los de menores ingresos.

Además, habría un impacto en el estándar general de vida —el de un avance económico menor ocasionado por el mayor poder del gobierno que disminuye la libertad económica y sus incentivos.

Es perfectamente posible que los de menores ingresos redujeran su estándar de vida en una sociedad con menor inequidad de oportunidad material —y sufrieran de la dependencia gubernamental que se volvería su nuevo modus vivendi.

No aumentarían realmente su equidad de oportunidad material sino que dependerían de otra desigualdad, la que tendrían diversos grupos de presión para conseguir los repartos gubernamentales.

El dilema de la equidad social

Las sociedades y sus gobiernos se mueven entre dos valores centrales —la igualdad y la libertad—, reconociendo que ambos son positivos y deseables.

Son partes naturales de la esencia humana. En lo que sigue exploro una posibilidad, la de un régimen sostenido en la equidad social solamente.

La meta de ese régimen estaría contenida en la idea de que a mayor equidad, mayor felicidad en el país —su gobierno poseería esa meta prioritaria, la de la equidad total entre sus ciudadanos.

La decisión de una sociedad de equidad como meta central requiere una definición de equidad —sea ella explícita o implícita, no hay escape posible a esa definición. La definición adoptada se movería entre dos posibilidades:

A. Equidad natural

Corresponde a igualdad de la naturaleza humana en libertades, derechos, obligaciones —y tendría una manifestación muy clara en las leyes, las que se aplicarían de igual manera a todos, sin importar las características accidentales de la persona, como sexo, religión, raza, edad y similares.

Esta es la equidad que brinda un estado de derecho en una república democrática liberal.

B. Equidad material

Corresponde a equidad en el sentido de las dimensiones económicas de posesiones, ingresos, riqueza personal o familiar. Ninguna persona en esa sociedad podría ser más rica que otra, al menos de manera significativa.

Seleccionar A o B

Mi tesis es que una sociedad en la que la meta política sea definida como equidad para sus ciudadanos tiene que seleccionar una de las dos definiciones anteriores y solo una de ellas —no puede seleccionar a las dos.

O es una sociedad de equidad natural o es una sociedad de equidad material.

Es el dilema de la igualdad —es el de decidir entre dos tipos de ella que son mutuamente excluyentes. Son excluyentes porque la equidad material significa inequidad natural.

Las opciones

• En un régimen de Equidad Natural, es decir, de derechos y libertades iguales para todos, Juan puede realizar trabajos y tener iniciativas que le permitan tener una empresa valuada en millones —en la que Pedro quien no ha realizado esos trabajos ni ha tenido esas iniciativas no sea propietario de nada más que una pequeña casa.

• En un régimen de Equidad Material, es decir, de igualdad o gran similitud de ingresos y propiedades sucedería algo diferente —si Juan logra ser propietario de una gran empresa y eso lo hace mucho más rico que Pedro tendrían que tomarse decisiones que nivelaran esa diferencia material: quitarle a Juan lo suficiente para hacerlo similar a Pedro, dándole o no a Pedro lo que se le quitó a Juan.

El problema del régimen de la Equidad Material es que se violó la Equidad Natural —Juan ya no tiene los mismos derechos que Pedro: tiene menos y por eso se le puede retirar productos de sus derechos y libertades. Por esto, la definición de equidad social es vital de hacer explícita para saber sus consecuencias.

En un régimen de Equidad Natural existirán desigualdades materiales —y en un régimen de Equidad Material existirán desigualdades de derechos. No pueden tenerse ambas equidades, al menos con igual peso y deberá decidirse entre una de las dos.

Una sociedad de equidad material

A continuación supongo una situación en la que se ha optado por la Equidad Material, ya sea de manera explícita o no —un caso en el que se considera que la sociedad de mayor bienestar es aquella de igualdad de propiedades e ingresos.

Lograr ese objetivo también necesita tomar decisiones sobre el significado de equidad social material.

El nivel de equidad social necesita la definición del nivel de posesiones, ingresos y riqueza personal que todos deben tener.

Si todos son igualmente pobres, con muy bajos ingresos y propiedades inexistentes, se lograría la igualdad y podría afirmarse que los la meta de equidad ha sido lograda —por absurdo que parezca.

Por supuesto, la opción de todos pobres cumple con la condición de Equidad Material, pero debe reconocerse que no es aceptable —necesitaría lograrse una equidad material alta que en un extremo absurdo haga a todos millonarios poseedores de yates.

El escenario es cómico, pero ayuda a entender que el problema de la Equidad Material no es lograr esa equidad sino crear la riqueza suficiente como para lograrla.

📌 Es decir, el problema central de un régimen sustentado en la Equidad Material supone una condición irrenunciable previa, la de crear suficiente riqueza en la sociedad como para que al ser repartida logre que todos tengan niveles de ingreso y posesiones considerados satisfactorios y permanezcan así.

Es un hallazgo sorprendente: antes de tener igualdad material debe tenerse riqueza material.

Y este es el dilema en el fondo de los regímenes de Equidad Material —si quieren lograr su objetivo necesitan resolver primero el de la creación de riqueza, de lo contrario terminarían en situaciones bufas y extravagantes, como la de presuponer que el bienestar de la nación es igual a hacer que todos sean igualmente pobres.

La inevitable institución redistribuidora

La implantación de una política de Equidad Material tiene una condición indispensable que es la existencia de una agencia con el poder suficiente como para quitar a unos y dar a otros.

Me refiero al gobierno, uno con un poder de la proporción suficiente como para realizar un proceso de expropiación selectiva y llevar hacia sí los recursos a redistribuir. Lo curioso de ese gobierno de tanto poder se presenta en sus consecuencias:

• Violaría el principio de Equidad Material para todos —el gobierno sería muy rico en posesiones e ingresos, mucho más que el resto de los ciudadanos.

• Presentaría un problema insoluble de intervención: para repartir los recursos y elevarlos al mismo tiempo no tendría otro remedio que en la primera etapa dejar que la riqueza se cree hasta el monto en el que repartida haga a todos tener buenos ingresos y posesiones.

Ya en la segunda etapa de distribución se enfrentaría al problema de falta de creación de riqueza, por lo que tendría que suspender la distribución y entrar a otra etapa de crecimiento a la que seguiría otra de expropiación para distribución.

El problema es que una vez conocido el ciclo de creación y distribución, la creación dejaría de tener incentivos.

La desigualdad natural humana

Cualquier profesor, desde la escuela primaria se da cuenta perfecta de una realidad: existen diferencias notables en las capacidades de sus alumnos.

Los hay que deslumbran con una inteligencia notable y que pueden comprender sin gran dificultad ideas complejas.

Pero sucede también que el profesor encuentra alumnos de capacidades intelectuales limitadas —sin que eso sea producto de enfermedades, sino de menos capacidad intelectual. No reconocer esto es negar la realidad, como igual lo sería el estar ciego frente a la variedad de capacidad atlética o deportiva.

Es verdad —no puede negarse— los alumnos como el resto de las personas son muy desiguales entre sí. Los casos extremos son los más apropiados para enfatizar esa desigualdad: la forma de jugar futbol de Messi, la manera de escribir de Balzac, la perspicacia de Tocqueville, todas esas cualidades los hacen diferentes del resto.

En menos cuantía y con menos fama, las personas también tienen habilidades de diferentes niveles —como el alumno que considera extensa una lectura de tres páginas comparado con el que pide más bibliografía.

Punto de partida

Son las consecuencias de esa desigualdad personal imposible de negar. Como el joven con extraordinarias habilidades físicas que sigue esa inclinación y logra tiempo después ser una estrella del deporte con ingresos millonarios.

Los ejemplos son innumerables —un emprendedor que tiene una intuición sobre un producto nuevo, que resulta un éxito.

📌Las habilidades y capacidades diferentes de las personas tienen consecuencias en sus vidas y tampoco esto puede ser negado, con lo que llego a mi tesis —la de sostener que las diferencias que producen esas habilidades distintas son legítimas y válidas, que no pueden ser anuladas sin deterioro de la esencia humana.

Equidad natural

El asunto puede verse desde otro punto de vista, el de la equidad natural —la que establece que en la esencia última del hombre todas las personas son iguales, una idea que se vuelve peligrosa cuando se lleva a extremos.

Es digno de encomio partir de la idea de que todos los humanos tienen una misma esencia igual y valiosa.

Si allí se detiene la idea de la equidad, ella produce consecuencias valiosas, como la de la equidad social de tratamiento legal —que hace comprensible la idea de que es igualmente reprobable asesinar a un millonario que a un vagabundo, a un joven que a un anciano, a un hombre o a una mujer.

Pero si la equidad se extiende, comienzan entonces las dificultades —como la de qué hacer con las diferencias en las habilidades y capacidades, en los gustos e inclinaciones.

El plano cambia radicalmente porque estas diferencias tienen consecuencias que desigualan. ¿Sería reprobable que tuviera más ingresos el esforzado que el perezoso?

La habilidad de alguien tiene consecuencias, que le pueden darle una vida distinta a la de otros y sería absurdo pretender anular esas diferencias haciendo a la vida de esa persona lo más cercana posible a la vida del adulto que tiene se ha roto un pie.

Sería ridículo igualar las calificaciones de los alumnos por razones de su igualdad humana sin considerar la calidad y cantidad de sus esfuerzos y logros.

Conclusión

Creo que he explicado mi tesis —la que puede ser vista de forma esquemática:

  • En su esencia última el ser humano es igual —todas las personas son iguales en esa dignidad que define al humano.
  • Pero los humanos poseen grandes diferencias en sus habilidades y capacidades, en sus gustos e inclinaciones —más en las decisiones que toman.
  • Esas diferencias tienen consecuencias que también producen diferencias de resultados.
  • Las diferencias en los resultados de vida crean inequidad percibida —y ella, cuando son tratadas de anular, constituyen un ataque a parte de la esencia humana, esa que es desigual.

Con diferentes habilidades y capacidades, los humanos parecen haber sido creados para vivir en una sociedad que facilite el complemento mutuo —si todas las personas fuesen iguales en todo, no se necesitarían unas a otras.

Además, las circunstancias propias de la persona y que están fuera de su voluntad —como la de sufrir una enfermedad, o haber nacido en un lugar poco adecuado para su desarrollo.

Obviamente eso afectará su vida, la será distinta a la de quien no tenga esas desventajas. Un problema cierto, pero que no se soluciona con la equidad social material.

La equidad social, por tanto, es una expresión cuyo significado puede contener ideas admirables, pero también nociones riesgosas. Puede producir una democracia bajo un estado de derecho, pero también puede justificar un estatismo totalitario dañino a todos.



Y solo unas cosas más…

Debe verse:

Desigualdad y pobreza no son lo mismo
Las políticas igualitarias crean mayor desigualdad

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