Identificador de tema. Educación: falacias.

La falacia del poder, también conocida como argumentum ad baculum. Una forma equivocada de razonar en la que la razón es sustituida por el poder y sus amenazas.

Definición

Una manera de entender esta falacia es esta explicación:

«Un argumento ad baculum o argumentum ad baculum (en latín, “argumento que apela al bastón”) es una falacia que implica sostener la validez de un argumento basándose en la fuerza, en la amenaza o en el abuso de la posición propia; en otras palabras: “La fuerza hace el derecho”». es.wikipedia.org

De acuerdo con esto, la verdad de una afirmación cualquiera está comprobada por la amenaza de una autoridad de usar la fuerza contra afirmaciones opuestas. Como es menciona en lo siguiente:

«La expresión ad baculum significa al bastón y se refiere al intento de apelar a la fuerza, en lugar de dar razones, para establecer una verdad o inducir una conducta. La denominación es irónica, puesto que no existe tal argumento: se reemplaza la razón por el miedo. Su empleo exige dos requisitos: carecer de argumentos y disfrutar de algún poder. Representa, con el insulto, la expresión extrema de la renuncia al uso de cualquier razonamiento». usoderazón.com

Ejemplos de la falacia del poder

Los siguientes son casos del argumentum ad baculum (tomados de retoricas.com):

  • Si no pagas tus impuestos, entonces te embargarán tu sueldo y tus propiedades; por lo tanto, si no quieres verte convertido en un indigente debes pagar tus impuestos.
  • Si no usas tu cinturón de seguridad, la policía te multará. Por lo tanto, si ves un policía cerca, utiliza tu cinturón de seguridad para evitar ser multado
  • No vengas a trabajar a la tienda con este piercing; recuerda que quien paga, manda

Estructura del argumentum ad baculum

La falacia del poder tiene una estructura simple:

  • La persona A afirma X
  • La persona B afirma no-X
  • La persona A tiene poder sobre la persona B
  • Por tanto, la afirmación X es verdadera

Discusión

Las afirmaciones, para convertirse en algo más sólido que la mera expresión de un punto de vista que merece poca atención, necesitan algo más.

Requieren sustentos razonables, pruebas, evidencias, lógica, para ser llevadas a un nivel merecedor de mayor examen. Y quizá declaradas como correctas.

Cuando alguien sostiene una opinión cualquiera puede darle sustentos de diversos tipos. Algunos de ellos considerados inválidos.

Son formas de «argumentación falsa, es decir, razonamiento en el que la conclusión no se sigue lógicamente, necesariamente, de las premisas de las que se parte, pero que tiene la apariencia de verdadera, o pasa por verdadera».

Por ejemplo, cuando estoy frente a un ladrón que opina que le debo dar mi dinero, yo podría dar una serie de razones, todas lógicas y muy sustentadas, que defenderían una opinión opuesta a la suya. Ante lo que el ladrón puede usar un argumento que destruye todos los míos, el de la fuerza poniendo una pistola a centímetros de mi nariz.

Amenaza versus razón

En el caso de la falacia del poder, quien hace la afirmación no usa ningún instrumento racional para probar que está en lo correcto. Simplemente usa su poder para lograr que su afirmación sea aceptada como correcta

Si alguien mantiene la opinión de que le dé en propiedad mi automóvil y usa como argumento un arma, ese argumento no tiene relación con la opinión que él sostiene.

Si un gobierno afirma que los impuestos que ha decretado son justos y deben ser pagados, usando como defensa la posibilidad de ser condenado a cárcel, esta uso de la fuerza sustituye toda posibilidad de argumentar si esos impuestos son o no justos.

La amenaza de uso de fuerza, en esta falacia, es el sustituto de la argumentación racional. Este es el origen del error de la falacia de la autoridad o el poder. El poder no puede usarse lógicamente para demostrar la validez de una afirmación.

Por lo tanto, la aceptación de la afirmación sostenida por la amenaza de uso de fuerza es superficial. En lo externo, la persona amenazada puede aceptar que la afirmación es cierta, aunque en su interior no lo haga.

El caso de una confesión bajo tortura es un ejemplo de eso. La persona A afirma que B es culpable de robo. Sabiendo que puede ser torturado, B acepta que él ha robado, lo que no es cierto. Y así, A prueba que su afirmación es verdadera.

Y unas cosas más…

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[Actualización última: 2020-11]