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La eficiencia de las leyes. Cinco condiciones para que las leyes sean eficientes y así generen confianza y prosperidad. La sobrerregulación es más que un número excesivo de leyes. Es tener leyes confusas, extensas, numerosas, poco prácticas y con efectos no intencionales.

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Pero primero, una breve historia

Tres Ratones Ciegos, su autora, Agatha Christie. Una pareja de recién casados han abierto, sin experiencia, una casa de huéspedes. No se preocupe, no echaré a perder la historia para usted, solo apunto un pequeño pasaje.

La pareja recibe una llamada telefónica. Es la policía. Dice que enviarán a un inspector a su casa. No dicen la razón. El lector sabe que se debe a que la policía quiere capturar a un asesino, pero los recién casados lo ignoran. Y comienzan a tener miedo y padecer incertidumbre.

Se preguntan si acaso hicieron algo malo. Comienzan a recordar lo que han hecho. Es posible que sea por las dos libras de manteca que  ocultamente les enviaron de Irlanda. El permiso de posesión de la radio ya lo pagaron, no puede ser eso.

Y además tienen el documento que lo prueba. Quizá sea el intercambio de un abrigo por cupones de razonamiento. Hace unos días, el marido estuvo a punto de tener un accidente de tránsito.

Deben haber hecho algo, razonan los dos. Después de todo, la policía irá a su casa.

Entonces el marido exclama, «El problema es que prácticamente todo lo que hacemos en la actualidad es ilegal. Por eso tenemos un sentimiento de culpa permanente».

Y sigue con otras divagaciones: tiene de seguro que ver con el nuevo negocio que han abierto, quizá no han cumplido con alguno de los trámites y permisos oficiales que ellos desconocen.

Ella se pregunta, «¿Por qué no podemos dirigir nuestra propia casa como nos venga en gana?». Él contesta, «No lo sé. Eso es lo que diría cualquier persona. Pero como te digo, ahora todo está más o menos prohibido».

El breve pasaje de no más de una página sugiere la existencia de otro drama. No solo tiene el joven matrimonio en su casa a un asesino y ellos no lo saben. Están rodeados por otro criminal, más sutil y taimado: el exceso de leyes, la sobrerregulación.

Es tal el número de leyes y disposiciones gubernamentales que puede decirse que todo ciudadano las ha violado sin darse cuenta.

La eficiencia de las leyes

Una ley positiva —la emitida por un gobierno legítimo— debe tener ciertos rasgos deseables, como ser universal y también tener una fuente superior de la que proviene y por medio de la que logra ser justa.

De entre todos los rasgos que debe tener una ley, quiero destacar uno en especial que me parece es con frecuencia olvidado, el de la eficiencia.

Efectivamente, una ley debe ser eficiente y eso tiene sus manifestaciones.

1. Claridad y precisión

Eficiencia lograda por su claridad, ya que las leyes confusas, vagas, incomprensibles, provocan eso mismo en quien debe obedecerlas.

Esa incertidumbre repercutirá en mayor tiempo de interpretación y costos de aclaración, teniendo así un impacto negativo el el bienestar del ciudadano.

Las leyes deben ser eficientes en el sentido de tener textos precisos, claros, exactos, concisos, simples y accesibles al entendimiento del ciudadano.

2. Brevedad y concisión

Eficiencia lograda por su brevedad, ya que las leyes demasiado extensas tienen el mismo efecto que la falta de claridad y, también, la misma consecuencia final de afectar el bienestar del ciudadano.

Es una cualidad que acompaña a la claridad y consiste en textos cortos, parcos y sobrios que permitan su entendimiento por parte del ciudadano.

3. Número razonable y reducido

Eficiencia lograda por un reducido número total de leyes, ya que demasiadas tienen el mismo efecto de crear confusión y, por eso, violaciones involuntarias de la ley, lo que como antes altera el bienestar del ciudadano.

Esto es precisamente lo que resalté de la historia de A. Christie: hay tantas leyes que el ciudadano concluye que está fuera de algunas de ellas sin saber cuáles ha violado.

El exceso de leyes es un problema que ha sido señalado desde hace siglos, pero que no parece haber sido asimilado por los legisladores que muestran hiperactividad legislativa.

4. Posibilidad de ser cumplida y aplicada

Eficiencia lograda por su posibilidad de ser cumplida u obedecida, ya que las leyes que tienen propósitos imposibles de alcanzar se vuelven ineficientes por dedicar tiempo y recursos a una meta irrealizable o impráctica.

Esto es igual a tener un sentido práctico que considera a la naturaleza humana, la cultura del país y las posibilidades del gobierno para aplicarla.

5. Consideración de efectos no intencionales

Esta es la eficiencia lograda por la anticipación de consecuencias no deseables que las leyes mal diseñadas tienen. Es un objetivo de tratar de evitar efectos no intencionales que produjeran una situación peor a la tratada por la ley.

Quizá el más clásico ejemplo de una ley ineficiente en este sentido fue la prohibición de bebidas alcohólicas y los efectos que ella tuvo.

La eficiencia de la ley crea confianza

En resumen, el punto es simple y directo: cuando las leyes no son eficientes ellas se convertidas en un peso que altera el bienestar del país.

Una carga que requiere recursos y tiempo que podrían dedicarse a labores empresariales. Pero sobre todo, la ineficiencia de las leyes altera la confianza de ciudadano y eso dificulta el progreso.

Es decir, cuando las leyes son eficientes la prosperidad se facilita. Y las leyes eficientes son claras, breves, pocas, prácticas y sin efectos no intencionales negativos. Son las leyes eficientes las que permiten ejercer la libertad con confianza y eso permite progreso.

Algunas realidades

La conveniencia de la eficiencia de las leyes no ha sido una lección aprendida.

• Un reporte de 2009 ha señalado que en los EEUU que el número de leyes (bills) se ha reducido —en 1948 pasaron 906 leyes por el congreso y fueron sólo 482 en 2006. Pero el número total de páginas legislativas anuales subió de algo más de 2,000 a 7,000 en la comparación de esos mismos años. En ese tiempo, la propuesta de reforma del sistema de salud tenía poco más de 1,000 páginas.

• Un estudio de la Heritage Foundation de 2006 permite calcular que en la UE se han emitido entre 1973 y 2002 un promedio diario de 10 piezas legislativas.

• Una columna apunta consecuencias de la sobrerregulación: corrupción, desempleo, denuncias masivas. Otra columna afirma:

«Un reciente informe de la CEOE indica que en España hay ahora mismo en vigor unas 100.000 leyes. Parece una barbaridad y en realidad lo es porque el exceso de leyes no garantiza mayor protección para los ciudadanos sino que conduce a una inseguridad jurídica».

• Una lista de leyes y regulaciones ridículas en los EEUU. Más el efecto de la sobrerregulación en la salida de nuevas empresas de la UE.

Conclusión

La columna ha resaltado un requisito poco tratado de la ley, su eficiencia, definida como:

  1. Claridad y precisión de redacción
  2. Brevedad
  3. Número razonable y reducido
  4. Posibilidad real de ser cumplida y aplicada
  5. Consideración de efectos no intencionales

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Y unas cosas más para el curioso…

Debe verse:

Problemas complejos necesitan leyes simples

Conviene ver:



[Actualización última: 2020-08]