La teoría del todo político y el tirano que la usa para legitimarse. Una serie de creencias que modelan en abstracto a una sociedad a la que es posible gobernar perfectamente para lograr un bienestar absoluto.

El concepto

La teoría del todo político es el conjunto de ideas que posee una persona y que forman un todo capaz de explicar a la sociedad, sus procesos y acciones y que tiene una aplicación práctica en la conducta del gobernante.

Similar al concepto de ideología, la teoría del todo político es personal en cada gobernante, su especie de mundo virtual, el que funciona de acuerdo con las ideas que tiene el mismo gobernante. Y tiene la cualidad de explicarlo todo en política y sociedad.

Por tanto, la teoría del todo político que tiene el gobernante le permite tomar decisiones de gobierno con facilidad y, más aún, sin necesidad de consultar a nadie más. Su teoría es total y él es quien mejor la conoce.

La mentalidad que crea a la teoría

Euforia desenfrenada

La mente del político que produce esta teoría personal del todo político tiene siempre ambiciones utópicas y es propicio a contraer compromisos imposibles de sociedades futuras ideales.

Es como meterse en un mundo de euforia sin frenos y entusiasmo desbocado. Un reino de optimismo tan entusiasta que solo es capaz de sobrevivir largo tiempo fuera de la realidad.

Su jovialidad es inacabable, su optimismo a toda prueba, su ilusión ilimitada. Y, desafortunadamente, su irresponsabilidad es tan inagotable como su alborozo.

Terquedad y obsesión

Perdura esa teoría del todo político con terquedad obsesiva. Sus ideas son tan buenas y reales, que nadie debe dudar de ellas. Son ciertas e incuestionables.

El resultado neto

La teoría del todo político que sostiene el gobernante, además de explicar a la política y a la sociedad por entero, está blindada por una actitud de optimismo sin escrúpulos y necedad ilimitada.

📌 La mezcla total produce un mundo virtual que es simple de gobernar. Es un mundo abstracto que puede ser conducido por el gobernante al sueño que él ha imaginado en su teoría. Una abstracción en la que sus decisiones son perfectas y producen resultados perfectos.

La teoría del todo político, precisiones

Por tanto, el gobernante que ha creado su propia abstracción se siente poseedor de una abstracción que conoce perfectamente y que le lleva a gobernar a la realidad de acuerdo con una realidad virtual sustentada en optimismo y terquedad ilimitados.

Un mundo abstracto

La compleja realidad social es reemplazada con un modelo abstracto que es capaz de ser conducido a la perfección por medio de actos de gobierno que se justifican por sus buenas intenciones.

En la mente aficionada a reemplazar a la realidad con la abstracción, a la imperfección con las buenas intenciones, a las evidencias con teorías que todo lo explican en la sociedad, allí no hay posibilidad de error.

En el mundo del modelo teórico abstracto que se ha creado, toda decisión logra el objetivo buscado, sin efectos no intencionales.

Con sujetos abstractos

La teoría del todo político usa expresiones necesariamente abstractas, como ‘fuerzas sociales’, ‘voz popular’, ‘leyes históricas’, ‘evolución social’, ‘pueblo’ y todo lo entiende usando conceptos colectivos.

El modelo reemplaza a la persona con sectores, clases, intereses, movimientos, fuerzas, reclamos, reivindicaciones, todas igualmente abstractas y colectivas.

Un panel de control

La teoría del todo político que describe al mundo que puede manipularse y conducirse sin contratiempos, en el que todo funciona como si se tratara de un panel de control que el gobernante maneja a voluntad.

Totalmente inmutable

El gobernante con su teoría del todo político no puede hacer alianzas que signifiquen ceder. Lo único que hace es buscar acólitos que demuestren fe incondicional y que aunque no sean capaces de comprender sus ideas, le tengan una lealtad a toda prueba.

Esto es lo que hace incompatible a estos gobernantes con los sistemas republicanos y demócratas y que, una vez en el poder, vuelvan a las cámaras legislativas, al ejército y al sistema judicial, sus acólitos. La teoría es perfecta y no puede modificarse.

El problema

La gran dificultad, obviamente, es que la realidad no funciona igual a lo que pronostica la teoría del todo político sostenida por el gobernante.

Olvidó su complejidad, ignoró la imperfección humana. Sus buenas intenciones tuvieron efectos colaterales negativos, sus planes no dieron resultados, el dinero no fue suficiente. Su modelo político del todo simplemente no era más que una abstracción mental, una fantasía.

El fracaso real, sin embargo, no es freno suficiente como para rectificar y corregir. El optimismo a toda prueba sirve para intensificar el uso de la fuerza gubernamental para acomodar a la realidad a la teoría. Las cosas, por supuesto, empeorarán y llegará una crisis severa.

Es tal el optimismo y tan grande la terquedad que el modelo teórico creado no contiene mecanismos de corrección ante errores y dificultades.

Contribuciones académicas

La teoría del todo político, creada por la mentalidad del gobernante, recibe apoyos académicos que la fortalecen. Las ideas de Marx son un ejemplo, pero aquí señalo solo una de ellas y nada despreciable.

La ayuda de Keynes

En su obra de 1959, The Failure of the New Economics: An Analysis of the Keynesian Fallacies, H. Hazlitt se toma el trabajo de examinar una de las más grandes contribuciones académicas al modelo abstracto de gobierno.

El libro examina analíticamente la célebre obra de J. M. KeynesTeoría General del Empleo, el Interés y el Dinero de 1936. Y en un comentario Hazlitt afirma:

«La virtud de la enseñanza de Keynes es que elogió la prodigalidad, el gasto imprudente y los presupuestos desequilibrados y por lo tanto era extremadamente apetecible al político en el poder».

¿Qué más apetitoso para un gobierno que contar con una teoría económica famosa y que justifique la idea de gastar porque eso es bueno para el país?

Son ideas que sirven al gobernante para justificar conductas que coinciden con sus ambiciones personales y apoyan a su teoría del todo político porque son también abstracciones que apoyan la centralización del poder.

Así, pueden verse ideas de Marx, Gramsci y en general los proveedores académicos de teorías y opiniones que son cimiento a las ideas del gobernante.

Un ejemplo: J. Stalin

Un ejemplo clásico de aplicación de una teoría del todo político, entre otros posibles, es el de J. Stalin y los rasgos personales requeridos por la implantación de la teoría.

«Era cruel por temperamento y carente de compasión. De todos los métodos disponibles para resolver el conflicto político, social y económico, él favoreció el terror y no vio ninguna razón para moderar su uso. Al igual que otros dictadores, era obstinado e inflexible. La concesión y el compromiso fueron vistos como una amenaza a la inviolabilidad de su poder. Hizo reformas limitadas y poco entusiastas solo cuando las crisis socioeconómicas estaban llegando al punto de ruptura y la estabilidad del sistema estaba en peligro. Su dogmatismo teórico estaba en la raíz de la violencia que definía su régimen». Khlevniuk, Oleg V. Stalin: a new biography of a dictator. Yale University Press. Versión Kindle.»

Para realmente implantar sus ideas, el dictador necesita tener poder, mucho poder, y sin las limitaciones que le imponga la ley y los contrapesos republicanos. pero aún así, no es suficiente.

Necesita ese otro elemento irremplazable, la crueldad total. Es decir, ausencia de todo sentimiento de consideración hacia otros. Ningún sentimiento de culpa, ni de arrepentimiento.

Stalin se aferró a su idea de que la economía de su país dejaría de usar al dinero y los ciudadanos recibirían con gusto las órdenes estatales a cambio los bienes que ese mismo gobierno pensara que necesitarían.

Dos rasgos clásicos

El gobernante con una teoría del todo político tiene una personalidad que al menos tiene estos dos rasgos.

1. La ambición desmedida de poder con desdén hacia leyes, instituciones y contrapesos republicanos.

2. La terquedad teórica de sus ideas que no está dispuesto a confrontar con ideas opuestas. Una especie de fundamentalismo político que deriva en el uso de insultos hacia sus enemigos.

La teoría del todo político y el tirano

No todo tirano necesita una teoría, pero la del todo político si necesita a un tirano para ser implantada. Esto da pie a una distinción entre dos tipos de tiranos.

La distinción es vital y un libro reciente la trata muy bien. E. Krauze al inicio de su obra habla de ello. Primero, el tirano abierto y conocido, tan repudiado como reconocido. Es ese de quien no se tiene duda, es un dictador, un tirano.

Segundo, el otro tipo de dictador es el disfrazado, mimetizado y oculto. Krauze lo explica así:

«Pero en el siglo XX los [tiranos] más letales han sido los otros, los dictadores a quienes rodea un aura de legitimidad proveniente de ideologías, costumbres, tradiciones o del propio carisma del líder». Krauze, Enrique. El pueblo soy yo (Spanish Edition) (Kindle Locations 32-33). Penguin Random House Grupo Editorial México. Kindle Edition.

Usted puede nombrar a los obvios, Lenin, Stalin, Mao, Pol Pot, Mussolini, Hitler. Son nombres de tiranos pero que caen en una categoría diferente de la misma especie, distinta a esa en la que está Mugabe, Idi Amin, Mobutu Sese Seko, los Duvalier.

Tirano sin teoría y tirano con teoría

Digamos que hay un tipo de dictadura abierta y reconocida, como Somoza en Nicaragua hace ya tiempo, digamos tirano sin teoría (TST)

Pero hay otro tipo de dictadura, la que tiene una teoría del todo político, que se mimetiza de buen gobierno y que se diferencia de la anterior en eso precisamente: permanece oculta, disfrazada y es admirada incluso por los mismos ciudadanos. Digamos los tiranos con teoría (TCT)

Por supuesto, los dos tipos no son «limpios» totalmente. Las personas varían en sus percepciones. Los dos, tipo TST y tipo TCT, tienen el común tres características:

  1. El poder se ha concentrado en una persona.
  2. La ley y el estado de derecho han sido sustituidas por la voluntad de esa persona.
  3. Todas las acciones de esa persona están dirigidas a la conservación de su posición de poder absoluto.

Pero entre esos dos tipos de tiranías hay una diferencia notable. Mientras que la dictadura tipo TST es tan reconocida como repudiada por todos o casi todos, la dictadura tipo TCT es escasamente reconocida como tal y logra aprobación importante porque se le ve como un buen gobierno legítimo.

Teoría del todo político: surgimiento

Hay causas por las que los gobernantes que tienen su teoría del todo político surgen y se mantienen.

1. La búsqueda de un líder carismático

Es la búsqueda popular del gobernante iluminado por encima del respeto a un régimen de leyes y estado de derecho.

El que una vez encontrado embruja a un número importante de personas quienes lo elevan al nivel de iluminado.

2. La credulidad ingenua

La ingenuidad de que es posible tener una utopía social y que solamente ese líder puede alcanzar bajo la condición de darle todo el poder sin limitación.

El iluminado ha seducido a la población la que lo acepta como el guía que los llevará al paraíso que ha prometido.

3. El gobernante iluminado

El surgimiento de personas que se ven a sí mismas como obradoras de milagros terrenales y que tienen la capacidad para crearse un aura carismática que el resto admira sin condición.

Son los optimistas sin escrúpulos, como los llamó R. Scruton y que han creado o adoptado una teoría del todo político.

4. Ausencia de razón

La reducción de la capacidad de razonar del ciudadano cuando entra en terrenos políticos y que le hace presa inmediata de falacias continuamente usadas por el líder.

Un buen número de personas ha sido seducidas por el líder y han dejado de recelar del poder.

En resumen

Ha sido presentada la idea de la teoría política del todo, una serie de creencias organizadas que, según el gobernante, explican a la totalidad de la sociedad y le permiten gobernar según el modelo abstracto que ha formado.

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Y unas cosas más para los curiosos…

Buena parte del engaño del líder que toma el poder en una dictadura tipo TCT es la simplificación de la historia creando una narrativa en la que él es convertido en un mesías salvador.

Conviene ver algunas de estas ideas: