responsabilidad

La real y verdadera responsabilidad social del empresario. Un análisis de la idea, definiciones, características y elementos que le dan forma y sentido.

Introducción: el reclamo usual

Al hablar de esa responsabilidad es común encontrar cosas como esta:

«La responsabilidad social empresarial (RSE), se define como la contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, económico y ambiental por parte de las empresas, con el objetivo de mejorar su situación competitiva, valorativa y su valor añadido». gob.mx

O como esta otra:

«Es la contribución al desarrollo humano sostenible, a través del compromiso y la confianza de la empresa hacia sus empleados y las familias de éstos, hacia la sociedad en general y hacia la comunidad local, en pos de mejorar el capital social y la calidad de vida de toda la comunidad». eoi.es

Y también así:

«La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) es la integración voluntaria por parte de una empresa responsable de un estilo de gestión empresarial diferente, que persigue conciliar el crecimiento y la competitividad, apostando por el desarrollo sostenible». responsabilidad-social-corporativa.com

Variedad y vaguedad

Las diferentes definiciones muestran diversidad de enfoques y una cierta carencia de concreción que no permite claridad de entendimiento de la real responsabilidad social del empresario.

Hay en ellas elementos obvios, como desarrollo sustentable, responsabilidad en diferentes ámbitos, contribuciones adicionales y otras que no aclaran el concepto. En lo que sigue intento corregir esas fallas.

Primero, ¿qué es un empresario?

Una buena definición es esta, en la que ya aparecen elementos vitales:

«El término empresario define a aquella persona que se encarga de la dirección y gestión de una compañía, negocio o industria. Su finalidad es la obtención de beneficios económicos. El empresario puede, además -pero no necesariamente- ser el propietario de la organización y de su capital y, al mismo tiempo, asumir los riesgos de innovación e inversión». eonomipedia.com

Esto nos lleva al entendimiento de qué es una empresa:

«Una empresa es una organización de personas y recursos que buscan la consecución de un beneficio económico con el desarrollo de una actividad en particular. Esta unidad productiva puede contar con una sola persona y debe buscar el lucro y alcanzar una serie de objetivos marcados en su formación». Ibídem

Segundo, ¿qué es responsabilidad social?

La responsabilidad social, en general, se entiende como la consideración de los efectos de la conducta propia en los demás.

En realidad, la adición del término ‘social’ es irrelevante y es más el producto de una moda del lenguaje al que pretende añadir connotaciones.

Puede mejor entenderse a la responsabilidad como la «Capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente», lo que incluye «Deuda, obligación de reparar y satisfacer, por sí o por otra persona, a consecuencia de un delito, de una culpa o de otra causa legal».

En realidad, todo empresario, y el resto de las personas también, deben tener conductas responsables. La conducta de la ‘empresa’ en realidad no existe, pues es solo la conducta de las personas que la conducen.

Por eso es mejor hablar de la responsabilidad real y concreta del empresario, sin que la adición de ‘social’ haga mucha diferencia.

La real responsabilidad social del empresario

La mejor forma de comprender esa responsabilidad es examinar sus componentes, comenzando por el más básico y esencial.

1. Responsabilidad de sustentabilidad de la empresa

Es el deber de supervivencia y éxito de la empresa a su mando y tiene como cimiento la obtención de utilidades que aseguren su continuación.

El empresario obtiene y organiza recursos variados que coordina para la producción de bienes que piensa serán aceptados por los compradores a precios que sean de beneficio mutuo.

Los ingresos obtenidos pagarán los precios de los insumos de producción: maquinaria, tecnología, equipo, empleados y trabajadores, materiales, intereses, dividendos y demás. Son los ingresos de obreros, empleados, proveedores, accionistas, bancos, outsourcing y demás.

Esta es la responsabilidad central del empresario, el que la empresa sea capaz de generar ingresos suficientes como para convertirse en ingresos de quienes intervienen en la empresa como parte de su operación. Y hacerlo con bienes aceptados por los compradores.

Para crear los bienes producidos, el empresario los administra, coordina, organiza, crea métodos, aplica innovaciones, controla, planea, todo con el propósito de producir esos bienes que él ha imaginado ofrecer a los compradores. Esto ha sido llamada la labor del emprendedor.

Esta responsabilidad social real, esencial y central del empresario logra distribuir beneficios a compradores, trabajadores y empleados, proveedores, acreedores, accionistas. Y la supervivencia de la empresa da certidumbre a todos ellos.

2. Marcos de la responsabilidad social del empresario

La actividad empresarial no se realiza en el vacío, sino dentro de una realidad que permite examinar esta responsabilidad.

El empresario debe alcanzar el objetivo de supervivencia y éxito de la empresa dentro del marco legal del país en el que ella opera. La obligación es el respetar a las leyes que existen, una responsabilidad real, clara y directa del empresario, llámese social o no.

Ese es el principio general de acción, aunque puede involucrar situaciones dudosas provocadas por exceso de leyes, disposiciones confusas, ineficientes e incluso leyes injustas, impuestos excesivos y autoridades antagónicas, por no mencionar el problema de la corrupción.

Sea lo que sea, el principio de conducta del empresario es actuar dentro del marco legal.

B. Marco moral del empresario

Ya que las leyes no cubren la mayoría de las cuestiones morales, el empresario, al igual que el resto, tiene obligaciones de este tipo. Son ellas parte de la real responsabilidad del empresario, se emplee el término ‘social’ o no.

No es él una excepción y le obligan los mismos preceptos morales que a todos los demás y que pueden resumirse en el modo mínimo de la Regla de Oro: no hagas a otros lo que no quieras que te hagan a ti.

C. El empresario es un ser humano imperfecto

Al igual que el resto de las personas, incluyendo a los gobernantes, los empresarios son imperfectos. Eso tiene dos consecuencias:

  • Cometerán errores, es decir, tomarán decisiones equivocadas.
  • Desobedecerán leyes y principios morales.

No hay remedio y es inevitable que eso suceda, lo que dará pie a escándalos empresariales, algunos notables. Algo que puede minimizarse con un buen estado de derecho y un gobierno con escasa intervención para dar escasa ocasión a corrupción y corporativismo.

Esto da pie a una nota de advertencia a quienes supongan que los abusos empresariales serían corregidos con más intervención estatal, ya que esto ocasionará así abusos gubernamentales de mayor envergadura.

Más allá de la responsabilidad esencial del empresario

La responsabilidad del buen manejo de la empresa para asegurar su supervivencia y éxito sostenido dentro del respeto al marco legal y moral, forma la real y esencial obligación del empresario y tiene consecuencias muy positivas en lo social.

El concepto de responsabilidad social empresarial, como se interpreta actualmente, pretende ir más allá de lo establecido antes. Suele incluir los siguientes aspectos:

A. Responsabilidad medioambiental

Esta es la consideración de las consecuencias de la actividad de la empresa en el medio ambiente. Se refiere a las externalidades de esa operación. Esto opera bajo dos principios:

  1. No dañar el medio ambiente, por ejemplos, con desechos, usar empaques reciclables y cosas como esas.
  2. Colaborar con actividades adicionales para la mejora del medio ambiente, como sembrar árboles y similares.

La primera puede o no estar considerada en la ley, en cuyo caso sobra como algo adicional. Es una buena idea el que las decisiones empresariales tomen en cuenta estos impactos ambientales, lo que puede ir acompañado de la responsabilidad legal y el asumir los costos de reparación de daños.

La segunda es algo que debe ser dejado enteramente a la libertad del empresario y no forma parte de su responsabilidad real.

B. Responsabilidad comunitaria

La idea es un tanto vaga y se refiere a contribuciones al desarrollo y prosperidad de la comunidad en la que la empresa está establecida, generalmente una limitada área geográfica.

Esto puede incluir una enorme variedad de iniciativas, como escuelas, o parques deportivos, que tengan un efecto benéfico en la comunidad. Pueden ser fundaciones caritativas, instituciones médicas, y muchas más.

Esta posibilidad es bienvenida siempre y tiene como limitación solamente la sana conducción financiera de la empresa, pues es de ella de donde se obtienen los recursos para estas posibilidades.

C. Responsabilidad laboral

Esta oportunidad de rebasar a la real responsabilidad social del empresario, que es el éxito de la compañía, lleva al terreno de las relaciones con empleados. Esa una consecuencia de la Regla de Oro que solicita tratar a otros como uno quiere ser tratado.

Se refiere a tratos respetuosos y razonables que pueden dar cabida a iniciativas de cursos de capacitación y oportunidades de avance. Es una buena idea que rompe con lal visión caricaturizada del obrero-víctima y patrón-villano tan común en la ley laboral.

D. Responsabilidad de producto y mercado

Aquí nada hay realmente que no esté incluido ya en la responsabilidad real del empresario para mantener viable a la compañía en su sentido económico dentro del marco legal y moral.

Esta responsabilidad hace referencia a calidad de los bienes producidos, un incentivo al que contribuye mucho el sistema de competencia económica y los mercados libres.

¿Y los giros y actividades cuestionables?

Lo anterior, así como el marco legal, sugieren fuertemente el examen de las actividades empresariales que tienen un mérito moral al menos dudoso. Es el caso de la venta de drogas, los prostíbulos, la pornografía y similares.

Incluso si esos giros están dentro de la ley, no dejan se hacer surgir cuestionamientos morales. No entro al tema, simplemente lo apunto.

Conclusión

Ha sido examinada la idea de la real y básica responsabilidad social del empresario, enfatizando que ella es centralmente el logro del éxito financiero de la compañía dentro de un marco legal y otro moral. Ese éxito beneficia mutuamente a todos quienes intervienen en ella.

Se ha explorado la idea que pide ir más allá de esa responsabilidad para incluir otras facetas: ambientales, comunitarias, laborales y de mercado. Algunas de estas iniciativas ya están incluidas en la definición anterior, otras son buenas ideas y el resto son alternativas posibles que el empresario puede decidir o no.

Comentarios

Algunos de mis amigos hablan de que la empresa tiene una «función social», vagamente definida como ser socialmente responsable. Confieso que nunca he podido entender bien a bien la naturaleza exacta de esa función social.

Primero. Parece haber un campeonato por el uso del adjetivo «social». La empresa, dicen, debe ser socialmente responsable. La palabra «social» está inflamada y su definición es demasiado vaga. Intenta justificarlo todo.

Segundo. La interpretación mayoritaria es la de una empresa cuya conciencia se tranquiliza por medio de un buen trato al personal, nunca hay despidos de obreros o casi nunca, los sueldos son más altos que los mínimos y tienen políticas ambientales.

Hay en todo eso cosas que son buenas. No está mal, pero tiene un gran olvido, que es el empleo eficiente de recursos que son escasos, y que también es una responsabilidad. Creo que es la principal en un mundo de escasez y limitaciones.

Tercero. Nunca, en esa función social, se menciona la verdadera responsabilidad social de la empresa. Los preocupados con las cuestiones sociales y morales se pierden en un bosque de restricciones accesorias que lastiman la naturaleza misma de la empresa.

Se preocupan por el bienestar de todos y lo hacen con tanto ímpetu que ignoran la eficiencia, la productividad, la iniciativa y el riesgo.

Es así que la misma idea de la empresa socialmente responsable crea un germen de destrucción de aquello que crea riqueza. La verdadera responsabilidad de la empresa es el uso de recursos que son escasos.

Su responsabilidad es la de utilizarlos de manera que su actividad haga posible que se incremente la capacidad de satisfacer necesidades. Los recursos son escasos, pero las necesidades no lo son.

Hacer que lo que es escaso alcance para satisfacer necesidades ilimitadas es la función real de la empresa socialmente responsable. Esa es la verdadera responsabilidad de las empresas: usar adecuadamente los recursos de manera que se cree riqueza, una riqueza mayor que la que existía antes.

No puede hablarse de una empresa responsable sin incluir la función central que ella tiene.


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Y unas cosas más para el interesado…

Debe verse:

¿Qué es una empresa y quién es un empresario?

Otras ideas relacionadas:



[Actualización última: 2020-10]

Otras referencias:

Notas extras sobre la responsabilidad social empresarial: la noción de stakeholders

Por Leonardo Girondella Mora

La idea de la Ética de Negocios ha recibido una promoción descomunal en tiempos recientes —con un pequeño problema, los negocios no pueden tener ética, los únicos que pueden tenerla son las personas, todas y no nada más los hombres de negocios.

En este campo se habla de «responsabilidad social» —y en medio de esas ideas se cometen errores colosales, como el de la existencia de los llamados stakeholders, todos los interesados en las empresas y negocios, es decir todos.

Los stakeholders

Lo que intento hacer aquí es examinar la idea de los stakeholders para encontrar su real significado y consecuencias —retirando de esa idea el vestido de modernidad que le ha hecho tan atractivo.

En una empresa y su funcionamiento, tienen interesas indudables sus propietarios —igual que en su casa tiene interés su dueño. También tienen interés en ella los empleados, los proveedores y los clientes. Lo que le acontezca a esa empresa, les es de su interés porque tienen una relación directa con la empresa.

Pero la idea de los stakeholders, es decir, de los interesados en general, ha ampliado el número de interesados en la empresa —ahora incluye al resto de las personas, a todas ellas.

El problema con esta ampliación es uno de indefinición, pues no se determina qué es eso de «tener interés» en una empresa.

Un accionista de Apple, de seguro tiene interés en esa empresa, como lo tendría el dueño de un restaurante en su negocio. Igual podrá decirse de otros que están directamente involucrados: a los proveedores les interesa que la empresa sea exitosa, lo mismo que a los empleados y a sus clientes. Las relaciones entre esas personas y el negocio pueden verse.

Pero el resto de las personas tienen un interés mucho menos claro y muchas de ellas, ninguno. Podrá argumentarse que a la gente en general le interesa que las empresas tengan éxito, que sean bien manejadas, que produzcan innovaciones, pero eso no es nada más que un interés general, vago y genérico, que no implica ninguna relación concreta.

La gran dificultad que presenta el concepto de stakeholders es que lleva la idea de un interés explícito que da derecho a influir directamente en la empresa —esto es muy comprensible para quienes han invertido su patrimonio en ella y para quienes su subsistencia representa un interés personal claro. Pero no lo es para el resto de las personas.

Sería un absurdo que el manejo de una empresa se pusiera a votación en un referéndum nacional, pues votarían así personas que carecen de intereses demostrables en el destino del negocio.

La idea de los stakeholders es, en pocas palabras, la anulación de la propiedad privada de la empresa.

A pesar de esa consecuencia innegable, las modas intelectuales ha popularizado eso de los stakeholders como una noción de avanzada —con tanto éxito que incluso hombres de negocios la han abrazado con entusiasmo.

La aceptación que ha tenido la idea de los stakeholders es un buen ejemplo de la inocencia de los empresarios —pues significa la renuncia a sus derechos de propiedad y la alteración de las decisiones de negocio por parte de personas que nada han arriesgado en la empresa.

La clave está en el reconocimiento del riesgo patrimonial voluntario en el negocio y que está expresado muy claramente en el tener acciones de una empresa —es obvio que la persona ha arriesgado algo que es suyo y eso le da derecho a influir en la marcha del negocio. Pero quien no ha tomado ese riesgo, carece de justificación para influir en él.

Brevemente expuesto, el concepto de los stakeholders otorga influencia de decisión en la marcha de una empresa a una gran cantidad de personas que ningún riesgo personal voluntario corren con la empresa —personas que tendrían similar poder de decisión que quienes sí están corriendo un riesgo con ella.

Es el equivalente a que una persona cualquiera pudiera sentarse en la asamblea de accionistas de Exxon, sin ser accionista. No tiene sentido, pero la idea se aplaude. El concepto tiene además una consecuencia ominosa: da un poder descomunal a los activistas sociales.