gobernantes imperfectos

Los dos grandes fracasos de gobierno, el económico y el humano, ambos causados por el ansia de establecer sociedades ideales que no reconocen a la naturaleza humana.

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Introducción

Hay gobiernos exitosos y los hay fracasados. Hay políticas que dan buenos resultados y las hay que producen lo opuesto. ¿Cuáles son las causas últimas de esas fallas?

Propongo que son, en última instancia, dos los grandes fracasos de gobierno que explican los fiascos gubernamentales y países con economías frenadas, sin desarrollo e incluso en retroceso.

Origen de los dos grandes fracasos de gobierno

Las dos grandes fallas, que anoto más abajo, tienen su caldo de cultivo en la aceptación de la idea de que es real la posibilidad de tener una sociedad perfecta o casi por medio de la intervención gubernamental.

Dentro de la mente de algunos gobernantes se acepta esa posibilidad optimista y sin escrúpulos de que sus ideas crearán una sociedad ideal si llegan al poder y lo usan para implantarlas.

La desafortunada consecuencia de creer posible una sociedad ideas ha sido comentada así:

«Y la convicción de que la humanidad podría ser remodelada por proyectos masivos de ingeniería social llevó a algunas de las mayores atrocidades de la historia … la ambición de rehacer la naturaleza humana … convirtió a los líderes en déspotas totalitarios y asesinos en masa … Los deseos humanos innatos son una molestia para aquellos con visiones totalitarias, que a menudo equivalen a lo mismo. Lo que se interpone en el camino de la mayoría de las utopías es … el comportamiento humano». J. Brodsky citado en Hollander, Paul. From Benito Mussolini to Hugo Chavez: Intellectuals and a Century of Political Hero Worship (p. 318). Cambridge University Press. Kindle Edition.

Deténgase un momento y piense en la escala del proyecto que desea implantar el gobernante utópico: cambiar a la naturaleza humana. modificar la conducta de millones y millones, unificar sus ideas, solventar sus dificultades; convertir a su país en un reino de ángeles por los medios que él quiere implantar.

Recuerda esto la frase de George Orwell, «Hay algunas ideas tan absurdas que solamente un intelectual las creería».

Los dos grandes fracasos de gobierno

Teniendo una forma de pensar que cree posible la instauración de una sociedad perfecta con la condición de que se apliquen las ideas de ciertas personas, es más sencillo determinar esos dos enormes errores políticos.

Son errores causados por mala comprensión de la naturaleza humana y que construyen un régimen cimentado en ideas erróneas acerca de esa naturaleza.

Primer fracaso de gobierno: económico

El fracaso económico puede ser entendido con sencillez. Por ejemplo, el caso más obvio, la economía comunista fue un fracaso y eso es reconocido ampliamente.

Las políticas de planeación central, de colectivización y de monopolios económicos guiados por personas que supuestamente sabían más que los demás, no dieron resultado.

La consecuencia de ese fracaso ha sido un cierto desprestigio del gobierno como conductor de la economía. Digo que «cierto» porque el fracaso económico del socialismo no es del todo aceptado y, en realidad, en ciertas partes sigue manteniendo la misma fe que tenía hace décadas.

Vea usted a Cuba, por ejemplo, o a Venezuela, con los mismos fracasos posibles de prever con buena seguridad y anticipación y que se mantienen tercamente. La adopción China de libertades económicas, con grandes resultados, no ha mermado la obsesión de muchos en el sistema de monopolio económico estatal (por ejemplo, López Obrador en México).

La principal razón que puede usarse para explicar la implantación y el mantenimiento de políticas económicas intervencionistas es la ambición de poder natural en todo gobernante. El socialismo aumenta poder del gobierno y la libertad económica lo disminuye.

Segundo fracaso de gobierno: humano

Mientras que el fracaso económico de gobierno es muy visible, este segundo de sus fracasos suele permanecer oculto. Es un error moral, de mala comprensión de la naturaleza humana y nace del énfasis absoluto en lo material.

Este materialismo que reniega de lo espiritual en las personas, produce personas inclinadas a la pasión inmediata e irresponsable que sin mérito solicitan tornándose sumisos ante la autoridad. Esto es lo opuesto a la naturaleza humana.

Por tanto…

Lo que he propuesto son dos grandes fracasos de gobierno. Ambas causadas por una mala comprensión de la naturaleza humana y les lleva a adoptar políticas económicas y sociales que fallan estrepitosamente.

¿Por qué sobreviven ideas fracasadas?

Una razón es que no han sido lo suficientemente desacreditadas. Su fracaso no ha llegado al nivel de reconocimiento que tiene el fracaso nazi.

Otra razón es la ambición del poder que satisface a gobiernos demasiado grandes en comparación al liberalismo que le hace perder poder al gobernante. ¿Entre cuál de las dos opciones escogerá la vasta mayoría de los políticos?

Sin duda existe otra razón: muchos gobernantes son un vendedores natos de sociedades ideales que tienen un gran atractivo entre cualquiera que está descontento con la realidad imperfecta. Si usted está insatisfecho con lo que ve a su alrededor, y es difícil que no lo esté, querrá corregirlo.

Ese deseo de corregir lo malo, cuando se une a un optimismo ingenuo y sin escrúpulos, reaviva la emoción de aceptar sin condiciones las promesas de gobiernos todopoderosos ignorando por completo su historial consistente de fracaso.

Una explicación más

Los dos grandes fracasos de gobierno tratados antes ha sido expresados de esta manera:

«Veo como un problema esencial en nuestros días, para Europa y para el mundo, el hecho de que el fracaso económico nunca se ha puesto a discusión, y por lo tanto los antiguos comunistas se han convertido en liberales económicos casi sin vacilación, mientras que el problema moral y religioso, que era lo realmente en juego, casi se descarta por completo. Sin embargo, los complejos problemas que dejó el marxismo siguen existiendo hoy en día. La pérdida de las certezas primordiales del hombre sobre Dios, sobre sí mismo y sobre el universo -la pérdida de una conciencia de valores morales intangibles- sigue siendo nuestro problema, especialmente hoy […]» Ratzinger, Joseph Cardinal. Europe Today And Tomorrow(p. 24). Ignatius Press. San Francisco California, 2007, Traducción mía.

Un dilema moral profundo

La conclusión que produce lo anterior es la de una disyuntiva moral. ¿Es justificable implantar políticas gubernamentales con historiales comprobados de fracaso y que son opuestos a la naturaleza humana?

Esa es la real pregunta que surge de los dos grandes fracasos de gobierno y su origen.

Dos sociedades diferentes

Dos tipos de sociedades diferentes, cuando son examinadas, producen una idea comparativa con la que es factible explorar ese dilema moral.

Esos dos tipos de sociedad los propuso Rafael Termes, hace ya tiempo, y los expongo esquemáticamente («El Poder Creador Del Riesgo» en Jesús Huerta de Soto, Lecturas de Economía Política, Vol. III (Madrid: Unión Editorial, 1987), p.297).

Primer Tipo de Sociedad

Una en la que se valora y facilita la acción personal, las iniciativas individuales, el crear empresas, realizar proyectos propios. Una en la que se estimula a salir del promedio y de la igualdad estándar.

En ella hay actitudes positivas hacia el ganar dinero, el vivir mejor, la superación personal. Donde el tomar riesgos es admirado y se alaba a la creación de riqueza y la inventiva personal.

Segundo Tipo de Sociedad

Una en la que se desprecia la acción personal y se desdeña la superación individual; donde se aplaude el no destacar del promedio y se aplaude la igualdad.

Una en la que se rechazan los frutos de esfuerzo y se envidia al exitoso; donde se rechaza la aceptación de riesgos y la riqueza produce resentimiento.

Efectos distintos

Los resultados prácticos de cada una de esas dos sociedades son distintos. La primera es una en la que el avance y la prosperidad serán alcanzados con mayor facilidad que en la segunda.

Es, en su fondo, un asunto de actitud ante el éxito ajeno, algo muy similar a la idea de R. Sheaffer. R. Termes lo explica:

«[…] la gran diferencia que va entre “dar al hombre la seguridad de que por sí mismo puede ganarse lo que necesita” y la de resolver este problema “dándole lo que necesita”, sin espolear en él el ímpetu que le lleva a abrirse camino en la vida, es decir, sin fomentar la responsabilidad de forjar la propia existencia y sin conferir al individuo la garra suficiente para afrontar la lucha y desarrollar su personalidad».

Una idea similar a la de Pobreza: Una Definición Causal, que entiende a la pobreza como la «muy baja o nula posibilidad de satisfacer necesidades básicas con medios generados por la misma persona».

En la primera sociedad, la riqueza creada es objeto de admiración, se le entiende como producto justo y merecido del esfuerzo personal, donde domina la idea de que las personas son capaces de ganar lo que necesitan.

En la segunda, la riqueza es objeto de sospecha y de desconfianza, seguramente un producto de engaños, fraudes y mentiras. Un producto de la explotación y la injusticia que debe quitarse a quien la ha producido.

El lector podrá concluir sin esfuerzo cuál es aquella sociedad que más florecerá.

• En el primer tipo de sociedad, el ansia de mejorar la posición personal será guiada por el trabajo y el esfuerzo, los que reciben premios y recompensas.

Si se quiere elevar la riqueza propia, en esa sociedad, la persona tendrá abierto el camino del trabajo propio y la realización de sus proyectos.

• En el segundo tipo de sociedad, se ha cerrado el camino del trabajo y el esfuerzo individual, sin que desaparezca la intención de mejorar la situación personal.

Para mejorarla, se tienen otros caminos distintos, como la expropiación y la expoliación, el robo y el fraude —todo oculto y de manera que no se entienda como producto del éxito personal, como el caso de la corrupción en política.

En resumen

He anotado dos grandes fracasos de gobierno, el económico y el humano, ambos causados por el ansia de establecer sociedades ideales que no reconocen a la naturaleza humana.

La cita siguiente ayuda en parte a comprender lo anterior:

«Partidos como Podemos van contra la lógica económica y explotan electoralmente la envidia y el odio a los ricos. Es peligroso que a las nuevas generaciones se les diga esto. ¿Cómo prospera un país si se odia a quienes se enriquecen?» Barbara Kolm, libremercado.com


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Y unas cosas más para los curiosos…

Quizá sea de provecho ver algunas de estas ideas: