verdad

Ignorancia, su definición, significado y tipos. La voluntaria y la involuntaria. La consciente e inconsciente. La general y la particular. La supina intencional y la sabia.

Introducción: ignorancia e indiferencia

Cuenta un célebre profesor universitario que cierta vez hizo una pregunta a un alumno. ¿Cuál es la diferencia entre ignorancia e indiferencia? «No lo sé y no me importa», respondió el joven.

La distinción que hizo en esa respuesta es perfecta. La ignorancia puede ser voluntaria o involuntaria. En cambio, la indiferencia es siempre voluntaria. Es falta de interés y ella causa desgano y hastío.

Esto da ocasión a establecer dos tipos de ignorancia que aclaran su definición: ignorancia (1) voluntaria e (2) involuntaria.

Un ejemplo

Supongamos que en un país cualquiera, se tendrán elecciones en unos meses y los candidatos están en campaña.

Algunos ciudadanos podrán sufrir de ignorancia voluntaria, un tipo en el que la persona decide no conocer ni informarse. Ellos habrán decidido no saber del tema por la razón que sea y cuando tenían a su disposición medios y recursos para estar informados.

Ignorancia involuntaria

La definición de ignorancia del tipo involuntaria es más compleja y requiere una pieza de información previa: la humildad. Comencemos con una precisión de términos.

«San Bernardo la define [a la humildad] como: “Una virtud por la que un hombre, conociéndose a sí mismo como realmente es, se rebaja” […] la de Santo Tomás: “La virtud de la humildad”, dice, “consiste en mantenerse dentro de los propios límites, sin tratar de alcanzar cosas que están sobre uno, sino sometiéndose a la autoridad del superior”» ec.aciprensa.com

Humildad es esa idea que asociamos con modestia. Y que vemos como opuesta a altivez, soberbia y fatuidad.

La humildad tiene un clímax en esa frase de «yo solamente sé que no sé nada». Su autor, Sócrates, fue un tipo que debió ser realmente molesto y fastidioso por querer redescubrir a la ignorancia propia.

Es el redescubrimiento de la ignorancia. Es decir, una loa a la humildad y una diatriba contra la soberbia. Creo que lo que hemos olvidado es a Sócrates, es decir, a la humildad.

«El descubrimiento de la ignorancia fue para Sócrates el principio más que el final de la tarea filosófica, porque solamente a través de ese descubrimiento puede uno comenzar a remontar esas creencias recibidas que oscurecen la verdadera naturaleza de lo que es un ser humano». Richard Tarnas. Passion of the Western Mind: Understanding the Ideas That Have Shaped Our World View.

Ignorancia y humildad

La ignorancia involuntaria es otro de sus tipos y puede ser encontrada en sus dos versiones, la consciente y la inconsciente.

Sócrates expresó esa ignorancia involuntaria consciente que quiere ser remediada. Consiste en la humildad de aceptar que no se sabe y que se desea saber. Con frecuencia se describe con la frase «saber que no se sabe»

Otro caso es el de la ignorancia involuntaria inconsciente, la que por su propia naturaleza existe sin que sea conocida por la persona y que, por esa razón, se conserva hasta que la persona la reconoce y reacciona (1) remediándola o (2) con indiferencia. La frase que usualmente la describe es la de «no saber que no se sabe».

Definición de ignorancia

El significado de ‘ignorante’ es simplemente el de aquel que tiene falta de conocimiento. Es decir, describe la situación de «falta de saber y/o conocimiento o experiencia». Otra definición permite añadir elementos:

«Como ignorancia se designa la carencia de conocimientos o información, tanto a nivel general como específico. En este sentido, una persona puede mostrar ignorancia sobre algún asunto o materia particular, o sobre un campo completo de conocimientos. La palabra, como tal, proviene del latín ignorantĭa, que significa ‘no conocer’». significados.com

Entonces pueden verse otros dos tipos de ignorancia: (1) general y (2) particular o específica.

La ignorancia general es la que produce el desconocimiento de campos amplios de conocimiento. Por ejemplo, el de la ignorancia general de la Economía, o de la Medicina. Incluso puede ser más amplia si se consideran casos de personas con baja educación o educación a medias.

La ignorancia particular se refiere al desconocimiento de campos más reducidos. Por ejemplo, el de la ignorancia específica de las leyes fiscales corporativas, o el del número de especies de insectos en Madagascar.

No saber que no se sabe

Regresemos a uno de los tipos que ilustran su definición, el de la ignorancia involuntaria inconsciente. Hay cosas que conocemos. Las hay que sabemos que no conocemos. Y las hay que no sabemos que no sabemos.

¿Confuso? En realidad solo un poco. El caso clásico reciente de esta distinción fue este:

«Hay conocidos conocidos. Estas son cosas que sabemos que sabemos. Hay incógnitas conocidas. Es decir, hay cosas que sabemos que no sabemos. Pero también hay incógnitas desconocidas. Hay cosas que no sabemos que no sabemos». Donald Rumsfeld.

La idea puede ilustrarse con un ejemplo:

«Lo conocido conocido incluye la distancia al sol […] y la capital de Bélgica. Lo desconocido conocido incluye el cómo el cerebro da lugar a la conciencia […] Lo desconocido desconocido son todas las otras cosas que están allí pero que aún no, o jamás, conoceremos. Antes de 1930, por ejemplo, Plutón era algo desconocido desconocido». Baggini, Julian The Duck That Won the Lottery: 100 New Experiments for the Armchair Philosopher

Tenemos entonces tres tipos de cosas según las conozcamos o no:

1. Lo que sabemos que sabemos

Es decir, lo conocido que conocemos. Sabemos que sabemos la composición química de los seres vivos; y que John Howard fue primer ministro liberal en Australia de 1996 a 2007.

Claramente, sabemos que sabemos una gran cantidad de cosas, que nuestra ignorancia es escasa comparada con la de otros tiempos. Si hay ignorancia en estos campos, ella debe ser del tipo voluntario.

Tome usted, por ejemplo, la ley de la oferta y la demanda. Sabemos que una reducción del precio de un bien tenderá a hacer que suba la cantidad demandada de ese bien; y lo contrario.

No puede alegarse ignorancia y suponer que, por ejemplo, cerrar la frontera a las exportaciones no producirá muy probablemente una elevación de los precios internos debido a la ausencia de competencia externa.

2. Lo que sabemos que no sabemos

Es decir, lo conocido que desconocemos. Son cosas que reconocemos que ignoramos. Algunas son terriblemente complicadas de explicar.

Otras quizá sean más simples, como el desconocer el lugar en el que he perdido las llaves de la casa o la composición de la materia oscura. Esta es la ignorancia involuntaria consciente y que tiende a producir esfuerzos de solución.

3. Lo que no sabemos que no sabemos

Es decir, lo ignorado que ignoramos. Obviamente no pueden darse ejemplos de esto, porque por principio se desconocen.

Solo podría ilustrarse con el descubrimiento de algo, como los geográficos; o la tabla periódica de elementos. Esta es la definición de ignorancia involuntaria inconsciente.

Ampliando la definición de ignorancia

Hay otra posibilidad adicional a las tres anteriores, el de las cosas que sabemos que sabemos pero se deciden ignorar. Esta es la ocasión que más plenamente define a la ignorancia: decidir hacer de lado a lo que sabemos que conocemos.

Ejemplos

Una persona cualquiera no sabe quién pintó el cuadro de «Flaming June»; es decir, sabe que no sabe y su ignorancia puede ser resuelta sin gran dificultad. Su ignorancia al respecto es voluntaria, por la razón que sea (quizá le interese un comino la pintura, o no tenga tiempo para esto).

Otra persona piensa en aumentar los costos de despido de trabajadores para combatir el desempleo y el trabajo por contrato de tiempo determinado. No podrá alegar que no sabe que eso probablemente produzca mayor desempleo al hacer más costosa la contratación. No es que no se sepa eso, sino que la persona decide ignorarlo voluntariamente.

Igual que quien decide ignorar a la ley de la gravedad y se lanza desde un sexto piso. Lo que ella ha decidido es una ignorancia voluntaria de cosas que conocemos que sabemos.

Los casos perdidos y ganados

Lo que he hecho antes es añadir a la definición de ignorancia el tipo que es voluntario, decidido libremente, que opta por hacer de lado cosas que sabemos que sabemos.

Esto lleva a la consideración de otro tipo de ignorancia, cuya definición está caracterizada por ser voluntaria, terca y obstinadamente voluntaria.

La ignorancia involuntaria es eso que hace a una persona poco pensante y conocedora. Cuando, por ejemplo, la mente, por la razón que sea, no comprende. No se trata de excepciones patológicas, ni de anormalidad, sino de falta de capacidad natural.

Ignorancia intencional y terca

Este tipo es la ignorancia supina intencional y es más complejo e involucra dos elementos.

  1. Un estado de desconocimiento importante; la persona simplemente no sabe.
  2. Segundo, un propósito explícito de no querer saber.

La combinación es fatal: sabe que no sabe y no quiere saber. Son los casos perdidos de ignorancia invencible.

Existen varios casos de estos, como la del que cree que siendo experto en un campo, también se es experto en otros que desconoce y no quiere conocerlo. Un novelista o un científico célebres que proponen políticas monetarias, por ejemplo.

La involuntaria mostraría el caso de quienes tienen una razón de capacidad limitada, o bien, una que no ha sido cultivada ni entrenada. Podría ser el resultado de una mala educación escolar, o la despreocupación familiar por estimular el uso de la inteligencia del niño.

La ignorancia intencional y terca es aún más trágica, pues en este caso la persona sí tiene una capacidad racional aceptable. Sin embargo, por decisión propia se niega a usarla. Rehúsa la posibilidad de añadir conocimiento y de mantiene firme en sus fallas. Es un caso de terquedad extrema. Terquedad y soberbia.

Ignorancia humilde

Este es otro tipo, la ignorancia consciente y sabia, que es lo opuesto a la voluntaria y terca. Ella reconoce el desconocimiento personal al que busca remediar. Esta es una ignorancia productiva que inquieta y busca soluciones.

Puede resumirse en «sé que no sé, que necesito saber, y quiero saber». Lo opuesto a la anterior que expresa «sé que no sé y que necesito saber, pero no quiero saber».

Discusión: ignorancia y opinión

No es posible negar a nadie la expresión de sus ideas personales, así sean las más descabelladas y desatinadas, argumentando la ignorancia de quien las expresa.

La más razonable y justificada de las opiniones vivirá junto a la más necia y desequilibrada. Usted puede ver esto en las redes sociales y en Internet. La realidad es así y ella impone dos obligaciones voluntarias y no exigibles.

• Quien emite la opinión debe reconocer que tiene el deber de explicarse con claridad, de justificarse con solidez, de validarse con evidencias. Pero hacer esto es opcional; nadie puede exigir que lo haga.

• Quien está expuesto a las opiniones de otros debe reconocer que tiene el deber de desarrollar la habilidad para distinguir lo razonable de lo irracional, lo sólido de lo débil, lo probado de lo irreal. Es saber diferenciar calidades de las opiniones. También esto es opcional y no puede ser exigido.

Las personas pueden examinar esto teniendo un punto de arranque, que es el del redescubrimiento de su ignorancia.

Conclusión

Se ha tratado la definición de ignorancia y sus diversos tipos. La voluntaria y la involuntaria. La consciente e inconsciente. La general y la particular. La supina intencional y la sabia.



Y unas cosas más sobre el tema…

Debe verse para completar el tema:

¿Qué es juicio crítico? Una definición

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[Actualización ultima: 2020-09]

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