razonamiento

¿Que es una paradoja? Su definición, significado y, sobre todo, ejemplos. Una divertida manera de mostrar falsedades y contradicciones.

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Significado de paradoja

Puede empezarse a intuir su significado con una definición como esta:

«Una paradoja (del latín paradoxa, ‘lo contrario a la opinión común’) o antilogía es una idea extraña opuesta a lo que se considera verdadero a la opinión general.​ También se considera paradoja a una proposición en apariencia falsa o que infringe el sentido común, pero no conlleva una contradicción lógica, en contraposición a un sofisma que solo aparenta ser un razonamiento válido». es.wikipedia.org

Más concentrada es esta otra definición:

«Hecho o expresión aparentemente contrarios a la lógica. […] Empleo de expresiones o frases que encierran una aparente contradicción entre sí, como en mira al avaro, en sus riquezas, pobre». dle.rae.es

Características de una paradoja

De lo anterior es posible ver los elementos que forman a la paradoja.

1. Una idea, un hecho, una frase, una idea

Toda paradoja está contenida en algo que se piensa, escribe, o verbaliza. O bien en una realidad que se observa.

2. Contrario a lo esperado

Eso que se observa o expresa es opuesto o a la expectativa mental. Por varias posibles razones:

  1. Contrario a lo esperado normalmente.
  2. Opuesto a la lógica usada.
  3. Contrario a la opinión general de las personas.

Esta es la esencia de la paradoja. Está bien ilustrada en estos ejemplos de paradojas:

  • Yo solía ser indeciso, pero ahora no estoy muy seguro.
  • En un hotel de infinitas habitaciones, siempre se puede aceptar más huéspedes, aun si está lleno
  • ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?
  • Si Dios es omnipotente, ¿entonces puede crear una roca tan grande que no la pueda cargar ni él mismo?
  • Lo barato sale caro.
  • Quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará. Mateo 16, 25
  • Solo sé que no sé nada. Sócrates

3. Una oportunidad para usar la razón

Una consecuencia inevitable de las paradojas, como se ve en los ejemplos anteriores, es el echar la mente a andar. La paradoja produce reflexión e ideas posteriores.

Es esa curiosidad mental que se tiene al tratar de entender qué hay detrás de la frase: «Ya sabes que yo nunca digo la verdad». La siguiente paradoja, la del voluntario, es un gran ejemplo de esa cualidad de ir en contra de lo usualmente pensado.

La paradoja del voluntario

En el libro de R. Dobelli, The Art of Thinking Clearly  se habla de la paradoja del voluntario. Es el caso de una persona que está en la situación siguiente.

  • Un fotógrafo de modas que gana 500 dólares la hora.
  • Tiene inquietudes de un trabajo de «más trascendencia».
  • Recibe la invitación para construir casas para pájaros en peligro de extinción. Él ayudará a construirlas.
  • Sintiendo que así contribuirá a una causa noble, decide aceptar.
  • Dedica tiempo a esa tarea y eso le produce satisfacción.

¿Hará bien el fotógrafo al aceptar la invitación?

No, no es eficiente que el fotógrafo construya pajareras que mejor haría un carpintero que gana menos. El fotógrafo actuará más racionalmente si sigue trabajando y dona parte de su ingreso. El sentimiento de satisfacción de un trabajo de voluntario es solo eso, una emoción pero no algo racional.

La única otra posibilidad racional es que el fotógrafo contribuya usando su profesión, por ejemplo, donando sus habilidades fotográficas para, quizá, una campaña de obtención de fondos. O bien, construyendo esas casas el fin de semana, en tiempo libre (aunque según el autor para esto sería mejor usar a celebridades, por su valor en la difusión de medios).

Y concluye que en ese caso lo mejor es contribuir con dinero, lo que en general deja una impresión un tanto sesgada, que es lo que examino en los puntos que siguen.

Lecciones de la paradoja del voluntario

• Los trabajos voluntarios para causas de interés, como campañas de donación de alimentos para pobres, son una forma de cumplir con la obligación general de caridad y amor a otros.

• Parte de esa obligación es usar la cabeza al hacerlo, lo que lleva a considerar el valor de la aportación propia. Por ejemplo, hacer donativos en bienes o dinero, si la persona no tiene la capacidad para, por ejemplo, preparar comidas para pobres. Su trabajo valdría menos que su donativo y con él se contrataría a cocineros profesionales.

• Hay una gran excepción a lo anterior, cuando puede donarse el trabajo en un campo en el que la persona tiene capacidades, como el oftalmólogo que da consultas gratuitas, o el fiscalista que asesora a una organización de caridad, o el ingeniero que ayuda a arreglar casas.

• Lo anterior establece un principio general: contribuir con trabajo voluntario solo cuando la persona haría ese trabajo mejor que el resto y si eso no es posible, la mejor opción general es dar dinero, lo más que se pueda.

• Hay otra posibilidad, la de considerar los ingresos no monetarios del trabajo de ayuda del voluntario —su satisfacción por hacerlo en persona: la felicidad que ella siente al ver a los ojos a esos a quienes ayuda, hablar con ellos y conocerlos un poco más.

[El libro del que toma el material es uno de una serie de publicaciones que en lo general tratan el tema de la disciplina mental y del razonar correctamente. El libro de Dobelli, me parece, no es de los mejores; por ejemplo, véase la crítica de O. Burkeman.]

Más ejemplos de paradojas

Las paradojas, en pocas palabras, son frases que afirman cosas que acarrean una contradicción, al menos aparente, o que tienen lógicas opuestas. Son afirmaciones que establecen lo opuesto de lo que se piensa. Y ponen a pensar siendo buenos ejercicios mentales.

Literatura

En la literatura es un recurso que se usa uniendo ideas incongruentes que revelan alguna idea no aparente a primera vista, como quizá decir que la verdadera libertad es la esclavitud ante Dios.

O la de Oscar Wilde, diciendo que puede resistirlo todo menos las tentaciones. O la del detective que descubre aun ladrón porque es precisamente el menos parecido a un ladrón.

O la del que exalta a la moderación siempre, incluso en la moderación misma.

Economía

En Economía, por ejemplo, hay una paradoja que establece que la economía mejor planeada es la que no se planea, algo que los gobernantes, por lo visto, tienen enorme dificultad en entender y, queriendo hacer las cosas mejor, las hacen peor.

Sucede con los controles de precios que es la mejor herramienta para elevarlos. Se ha dicho también que lo peor que puede pasar en un país es un gobernante que tiene el diseño para un mejor país. Y que los bienes que son de todos, son en realidad de nadie.

Quizá la más famosa del las paradojas en el terreno de la Economía es la del agua y los brillantes: el agua que es vital para la vida, mucho más que los brillantes y tiene sin embargo un precio que es inferior al de estos últimos.

Ahora será sencillo resolverla, pero se necesitó el talento de muchos para descubrir que la contradicción en realidad no lo es y los precios dependen de la disponibilidad del bien, mucho mayor del agua. Si hubiera igual cantidad de diamantes que de agua, costarían menos que esta.

Efectos no intencionales

Existe una íntima relación entre las paradojas y la teoría de los efectos no intencionales: deseando alcanzar algún objetivo se obtendrá lo opuesto o al menos un resultado no deseado.

Un caso de estos es el de las propuestas de campañas sanitarias que persiguen disminuir el contagio de enfermedades sexuales y embarazos no deseados, para lo que se propone que los gobiernos regalen condones en algunos establecimientos, como escuelas secundarias y superiores.

El objetivo es directo en el sentido de establecer una relación causal: más condones igual a menos enfermedades y embarazos, y viceversa. Se ponen de lado otras posibles relaciones, como la de más condones más actividad sexual; más actividad sexual más riesgos de enfermedades y embarazos.

Y podría llegar a ser que cuantos más condones se repartan más enfermedades se propaguen —una paradoja difícil de entender si no se cuenta con herramientas de ayuda.

Muchos proponentes de medidas proteccionistas sostienen que ellas ayudan al bienestar del país al permitir la creación de empleos en mayor proporción a la que se tuviera de no existir esa protección de comercio.

Pero lo paradójico es que la protección significa también precios mayores y calidades menores de los bienes producidos, que dañan a la población a la que se pretendía ayudar con la creación de empleos.

Conclusión, ellas ponen a pensar

Las paradojas son fuente de diversión razonada por un motivo, ellas fuerzan a pensar más a fondo y encontrar explicaciones conducentes a la verdad. Algunas serán juegos de palabras atractivas e incluso graciosas. Otras serán verdades o falsedades.

Pero lo que ellas hacen, sobre todo, es evitar uno de los vicios mayores, el del simplismo que es de tan gran riesgo en cuestiones de importancia para todos.


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Y unas cosas más para los curiosos…

Debe verse:

La ley de la contradicción
¿Qué es juicio crítico? Una definición

Otras ideas relacionadas:



[Actualización última: 2020-09]

Otras referencias:

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Notas extras sobre las paradojas y su diversión

¿Amigo mentiroso?

Suponga usted que oye a un amigo decir, »Lo que estoy diciendo es falso». ¿Qué piensa usted?

¿Es eso cierto o falso? Si el amigo habla con la verdad, es falso lo que dice. Pero si el amigo dice una mentira, entonces es cierto lo que dice y por eso es falso.

Es el caso de una paradoja: una extraña situación sobre conclusiones y premisas. Un terreno divertido que hace pensar y ejercita la mente, la que también lo necesita igual que el cuerpo.

El barbero requisitoso

Otro ejemplo de una paradoja es la del barbero que solo corta la barba a aquellos que no se la cortan ellos mismos en una aldea en la que nadie puede usar barba.

La cosa parece no tener problema hasta que uno se pregunta quién le corta la barba al barbero.

Si él se rasura a sí mismo, entonces no podría cortarse a sí mismo pues su principio se traicionaría. Y si no se rasura a sí mismo, entonces sí se rasura el mismo.

La pelirroja

Ahora suponga usted que desea establecer una relación con una guapa pelirroja de piernas torneadas y tiene miedo de que ella le diga que no a su invitación a salir a cenar. El remedio es plantear lo siguiente.

Usted le dice a la guapa pelirroja,

«Te haré dos preguntas, la primera, ¿contestarás esta pregunta de la misma manera que contestarás la segunda? La segunda pregunta, ¿saldrás conmigo a cenar el sábado?»

Si la pelirroja es de fiar y cumple su palabra, saldrá con usted no importa qué conteste y usted ya tiene plan para el sábado.

Otros casos

El asunto puede proyectarse a cuestiones de la vida de todos los días y recuerda eso de «despacio que tenemos prisa». También, podemos ir a la frase de «toda regla tiene una excepción».

Si es cierta esa regla, entonces lo que ella dice es falso, porque al menos una regla no tendría excepciones.

Otra es la del letrero que dice «Por favor, no lea esto», lo que hace imposible la situación: contradecir la orden significa obedecerla. También hay una paradoja en «Una copa no es ninguna y como dos es una y una es ninguna, bebamos».

Voy ahora a una paradoja en la que creo profundamente. Da la impresión de ser opuesta al sentido común, pero me parece cierta. ¿Cómo puede mostrarse Dios? Él se mostró de la manera opuesta a la que pensaríamos: en la humildad y pequeñez de Nazaret y la Crucifixión.

La expectativa hubiera sido la opuesta, el mostrar el poder mayor posible, tanto como para destruir a todos. Es decir, la grandeza está basada en la pequeñez.

Notas

  • Las primeras tres paradojas fueron tomadas de Sainsbury, R. M (1995). Paradoxes.
  • La otra referencia es de Tuchman, Barbara Wertheim (1985). The march of folly: from troy to vietnam.
  • La común frase de «toda regla tiene su excepción», se niega a sí misma, pues es una regla que tendría que tener excepciones para ser cierta y si tiene excepciones, entonces es falsa.