elecciones

El significado del derecho a votar, sus características y, sobre todo, como una libertad entre otras que requiere. Especialmente esas libertades y condiciones que requiere un real derecho a votar.

Introducción

El derecho a votar define al voto como «[…] el acto por el cual un individuo expresa apoyo o preferencia por cierta propuesta, candidato, o selección de candidatos durante una votación, de forma secreta o pública».

Y también entendido como: «[…] la forma en que una persona manifiesta de manera pública o secreta su preferencia por una opción ante una variedad de alternativas».

Y así, el principio de mayoría permite llegar a una decisión del grupo, que en el caso de una democracia hace posible la elección de gobernantes para el siguiente período de gobierno.

El derecho a votar

Entonces, en un sistema político democrático, el emitir votos para la elección de gobernantes es la manifestación del derecho al voto que cada ciudadano posee. Es una manera de participación en la vida pública del país.

Votar y el derecho a hacerlo es una parte sustancial de los regímenes democráticos, pero debe resaltarse que es solamente una porción de ellos. La democracia es bastante más que un proceso electoral que elige gobernantes mediante votos.

El sentido de la democracia

El derecho a votar es uno de los mecanismos que ese sistema posee para cumplir con su misión de preservar libertades personales. Tiene otros mecanismos que buscan el mismo propósito.

Esos mecanismos son, por ejemplo, la división de los poderes políticos, el estado de derecho, el federalismo y demás medios que fragmentan el poder para minimizar abusos y facilitar la corrección de errores.

En es este marco general de referencia que el significado del derecho al voto debe observarse, como uno de los varios mecanismos que fragmentan el poder, evitan abusos y preservan libertades.

Es muy visible el efecto de las elecciones, cuando gracias a ellas y por medios pacíficos, se cambia de gobierno. Y, adicionalmente, establece una actitud democrática que establece que realmente no importa tanto quién gobierna, sino cómo gobierna.

Emitir un voto es una libertad

El votar en las elecciones de un nuevo gobierno es una libertad de tantas y está sustentada en la libertad general, su dignidad y capacidad de razonar.

El derecho a votar es mucho mejor comprendido si se le entiende como la libertad que tienen las personas para elegir y cambiar a sus gobernantes. Si es una libertad, entonces puede verse a ese derecho como una de otras muchas libertades que se complementan y apoyan unas a otras.

📌 Este es el punto central de esta columna. El sostener que el derecho a votar es en realidad una libertad y que, por eso, está conectada con otras libertades sin las que votar carecería de sentido. Y su propósito es resaltar esas otras libertades conectadas con ese derecho a elegir gobernantes.

Las libertades sin las que no existiría el derecho a votar

Las siguientes son esas libertades conectadas tan íntimamente a la libertad de votar que esta última dejaría de existir sin ellas.

1. Libertad de expresión

La más básica de las libertades que permiten alimentar a la libertad de votar es la de expresión. Sin ella no el derecho a votar sería inexistente.

La libertad de expresión es la que alimenta información necesaria para votar por eso mismo, porque provee información acerca del desempeño del gobierno actual y las propuestas de los candidatos en las elecciones.

Especialmente importantes son las críticas al gobierno actual como un punto de referencia y comparación. Igualmente importante es la libre emisión de datos económicos y encuestas de opinión, que permiten añadir información al ciudadano.

Todo atentado a la libertad de expresión, por tanto, daña al derecho a votar. Especialmente importante es, entonces, vigilar los esfuerzos que los gobiernos hagan para censurar a medios de información. Una de las modalidades posible es el servilismo de medios que exaltan a la autoridad.

Un caso llamativo de la libertad de expresión son las campañas electorales «sucias», en las que existen mensajes identificados por su emisor de ataque a candidatos. Cuando esto no exista, la libertad de expresión es lastimada.

2. Libertad de creencia y opinión

El derecho a votar dejaría de tener sentido si las personas carecieran de tener opiniones y creencias propias que puedan expresar entre ellas, en redes sociales y que culminan en la emisión de su voto.

Son creencias políticas, económicas, religiosas, culturales que alteran y modifican la información usada para decidir el voto. Sin ellas no habría tampoco propiamente libertad de votar.

Entonces, por ejemplo, las creencias religiosas, sin son censuradas o impedidas, alterarían al derecho a seleccionar gobernantes, Igual sucedería en una teocracia, en la que la religión impidiera o censurara opiniones opuestas a la suya.

3. Libertad y autonomía económica

La importancia de esta libertad puede comprenderse muy bien al ver un escenario en el que una gran cantidad de personas dependan de programas de gobierno, algo que les retira su autonomía personal y, por tanto, su libertad para votar.

Un voto legítimo y válido solamente puede venir de una persona autónoma e independiente que ejerza su derecho a votar sin que ello le signifique dejar de recibir favores gubernamentales. Estas dádivas funcionan fácilmente con chantaje que desvía votos indebidamente.

Es por eso que el voto que realmente cuenta no puede salir de personas que no son autónomas e independientes porque dependen de ayudas estatales que temerían perder.

Libertad en la cultura nacional

El derecho a votar que es en realidad una libertad dependiente de otras señalan una dirección general: solamente en una sociedad en la que existan amplias libertades podrán tenerse votos y elecciones merecedoras de legitimidad.

Visto de otro modo. Las culturas nacionales que poco valores a la libertad en general serán poco propicias a un régimen democrático completo. Si la población en general o una mayoría significativa de ella no tiene a la libertad como su gran valor político, ella sucumbirá con facilidad a regímenes que usen al voto como justificación de abusos de poder.

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Conclusión, el derecho a votar

Ha sido examinado el derecho a votar y su significado real, que es el de la libertad para elegir gobernantes y asi permitir cambios pacíficos de gobierno.

Siendo una libertad la de votar, ella está estrechamente relacionada con todas las demás libertades, especialmente de expresión, creencias y económica. Una persona que carece de libertades no tiene en realidad el derecho a votar pues ha sido despojado de él.


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Y unas cosas más…

Debe verse al menos una de estas dos ideas:

La democracia necesita ciudadanos capaces
Requisitos y condiciones de la democracia

Otras ideas relacionadas:



[Actualización última: 2020-09]

Notas extras sobre el derecho o libertad de votar

Una idea de Ben Johnson. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación. El título original de la columna es «4 freedoms that affect your right to vote (and 1 that doesn’t)».

4 libertades que afectan tu derecho a votar (y 1 que no)

Esta semana [la del 5 de febrero de 2018] marca el 100 aniversario del sufragio femenino en el Reino Unido. Justo antes del centenario, la Fundación para el Avance de la Libertad evaluó el sistema electoral de cada nación en su primer índice mundial de libertad electoral.

Encontró que cuatro libertades separadas se correlacionan con una nación que tiene elecciones libres y honestas.

El informe analizó 50 componentes de las leyes electorales, divididos en cuatro categorías: el desarrollo político de una nación, la libertad de voto, la posibilidad de postularse para un cargo y la medida en que los votantes podrían responsabilizar a los funcionarios elegidos.

Sus hallazgos son los siguientes:

Las 10 naciones con mayor libertad electoral:

  1. Irlanda
  2. Islandia
  3. Suiza
  4. Finlandia
  5. Australia
  6. Dinamarca
  7. Portugal
  8. República Dominicana
  9. Reino Unido
  10. Lituania

Las 10 naciones con menor libertad electoral:

  1. Emiratos Árabes Unidos
  2. Corea del Norte
  3. Omán
  4. China
  5. Sudán del Sur
  6. Eritrea
  7. Qatar
  8. Tailandia
  9. Arabia Saudita
  10. Brunei

En total, clasifica a la libertad electoral en 104 de los 198 países como «insuficiente» o inferior. (Estados Unidos ocupa un decepcionante lugar 44 por su sistema electoral «complicado», pero entre los 10 primeros por facilidad de voto, una hazaña tan ilimitada que a veces los muertos la ejercen).

«La existencia de una libertad electoral efectiva es esencial para la credibilidad y legitimidad de un sistema de gobierno», escribió Roxana Nicula, la presidenta de la fundación.

La posibilidad de participar en una elección libre se correlacionaba con otras cuatro libertades —y no tenían ninguna relación con otra.

¿Qué no mejoró la libertad electoral?

El libertinaje social: un régimen más socialmente «progresista» no necesariamente coincidía con la libertad electoral.

La organización comparó la libertad electoral con los resultados de su Índice Mundial de Libertad Moral, que mide cómo los ciudadanos libres están sujetos a restricciones gubernamentales sobre cuestiones morales como aborto, eutanasia, legalización de la marihuana, pornografía, prostitución legalizada, matrimonio entre personas del mismo sexo y limitaciones a la expresión transgénero.

«Solo Portugal coincide entre los diez primeros de ambos índices», informa.

En última instancia, descubrió que «no existe una correlación directa» entre las políticas socialmente permisivas y un electorado libre.

¿Qué importó?

• Libertad de prensa: el informe encontró una alta correlación entre sus clasificaciones y las del Índice Mundial de Libertad de Prensa, producido por Reporteros sin Fronteras.

• Libertad económica: «En general, puede decirse que los países con mayor libertad económica tienden a tener un alto nivel de libertad electoral, y viceversa», dice el informe.

«La mayor coincidencia se registra en la parte inferior de las tablas. … Corea del Norte y Eritrea coinciden en una de las peores puntuaciones en ambos índices».

El estudio es una prueba más de que la libertad económica actúa como garante de otras libertades.

• Libertad religiosa: después de revisar el estudio más reciente del Centro de Investigación Pew sobre restricciones religiosas, el informe concluyó: «Los países en los primeros lugares en libertad electoral tienden a estar entre aquellos que disfrutan de restricciones estatales “bajas” o “moderadas” de la libertad religiosa».

Sin embargo, «los países con una religión estatal o con un sistema comunista» —en los que la religión estatal es el ateísmo— coinciden cerca del punto bajo de ambos índices.

• Cultura: Si bien las naciones con mayor libertad electoral también tenían un predominio de los cristianos, el informe señala que muchas naciones cristianas tienen una pobre calificación. Mientras tanto, las naciones con predominio hindú (India), judío (Israel) y budista (Japón) obtienen buenos puntajes.

Lo que marcó la diferencia, según el informe, fue la cultura de la nación.

«Doce de los treinta países del mundo con mayor libertad electoral pertenecen al área cultural anglosajona», afirmó.

«La tradición legal de origen afecta la libertad electoral en gran medida. Específicamente, parece haber una tendencia más favorable hacia la libertad electoral en el campo de la ley anglosajona o Common Law, que en las áreas de derecho continental, derecho compuesto (con elementos de Common Law y continental), o la ley islámica ( fiqh)».

En general, «las naciones mejor colocadas tienden a ser las europeas que experimentaron la Ilustración de los siglos XVII y XVIII, directa o indirectamente, y pudieron poner fin al antiguo régimen de monarquías absolutas, reemplazándolas por monarquías o repúblicas parlamentarias», escribió. Carlos Alberto Montaner, presidente honorario de la fundación, en su prólogo.

El informe señala cómo Occidente influyó en el desarrollo de las naciones del Norte y América Latina y las democracias de Japón y Corea del Sur en la época de posguerra.

«Entre los países con mayorías islámicas, solo tres europeos tienen un buen desempeño en términos de libertad electoral», señala (Kosovo, Albania y Bosnia).

«Entre los electores y elegidos con menos libertad», escribió Montaner, «la religión islámica predomina».

«Aún peor es el lugar, en general, de los países no europeos que formaban parte del bloque soviético», dijo el informe, incluidos Vietnam y Laos.

La cultura occidental, que surgió de una raíz cristiana, floreció a través de un proceso histórico y filosófico específico para producir el respeto más robusto del mundo por la conciencia individual, la libertad de asociación y la libertad de expresión.

La conclusión del informe recuerda las palabras de Montesquieu, el filósofo de la Ilustración cuya teoría de la separación de poderes influyó tanto en los Padres Fundadores de América:

«La religión cristiana es extraña al mero poder despótico. La suavidad tan frecuentemente recomendada en el Evangelio, es incompatible con la ira despótica con que un príncipe castiga a sus súbditos, y se ejerce en la crueldad. … [Sus príncipes] están más dispuestos a ser dirigidos por las leyes, y más capaces de darse cuenta de que no pueden hacer lo que quieran.
«Mientras los príncipes mahometanos dan o reciben la muerte incesantemente, la religión de los cristianos hace que sus príncipes sean menos tímidos y, en consecuencia, menos crueles. El príncipe confía en sus súbditos y los súbditos en el príncipe. ¡Qué admirable es la religión, que, si bien parece tener en vista la felicidad de la otra vida, continúa la felicidad de esta [vida]!» El Espíritu de las Leyes, Libro 24, cap 3

«Le debemos al cristianismo», concluyó, «beneficios que la naturaleza humana nunca puede reconocer suficientemente».

Las libertades entrelazadas documentadas en estos informes subrayan el valor de la herencia cultural occidental y judeocristiana.