Síndrome de la obsesión con el pasado. La mentalidad política que se ofusca con una interpretación histórica inexacta. Pone su atención en el pasado, al que idealiza en una interpretación errónea y la que pretende recrear en el presente.

Vayamos a un ejemplo de 2003

La BBC del 13 de octubre de 2003 reportó las palabras de Hugo Chávez.

Hugo lanzó a Cristóbal Colón un epíteto imposible de ignorar. Le llamó «genocida» y lo acusó de iniciar una invasión del continente por parte de conquistadores que fueron «peores que Hitler».

Dijo Chávez:

«Cristóbal Colón fue la punta de lanza de la invasión y del genocidio de todos los pueblos […] ¡Que viva Toro Sentado, que viva Tupac Amaru, Guaicapuro!».

Obsesión con el pasado

Quizá sea una especie de síndrome del poder esta obsesión con el pasado. Una parte del déficit de atención histórica amplia que limita a la mente ofuscándola en una interpretación obcecada de la historia.

Algo que es de gran intensidad y que causa monomanías alimentadas por una idignación tal que llevó a Chávez a preguntar «¿A qué Corte Internacional habría que llevar a aquellos asesinos de niños, de niñas, que descuartizaban y freían las cabezas de los indios?» (ibídem).

Regresemos al presente

En marzo de 2019, un reporte de la BBC, con esta noticia:

«AMLO solicita por carta al rey de España y al Papa que pidan perdón por la Conquista de México. “Envié una carta al rey de España y otra carta al Papa para que se haga un relato de agravios y se pida perdón a los pueblos originarios por las violaciones a lo que ahora se conoce como derechos humanos”, dijo el presidente». bbc.com

Y otra ilustración de lo mismo (con otra obsesión en la que no entro)

«”El 12 de octubre de 1492, América descubrió el capitalismo. Cristóbal Colón, financiado por los reyes de España y los banqueros de Génova, trajo la novedad a las islas del mar Caribe. En su diario del Descubrimiento, el almirante escribió 139 veces la palabra oro y 51 veces la palabra Dios o Nuestro Señor”, reseñó en 2007 el escritor uruguayo Eduardo Galeano». telesurtv.net

El pasado como una obsesión

El caso de los sucesos históricos de la Conquista y el imperio español en América parecen ser sujetos favoritos de esta obstinación tan intensa. Y siendo de tanta fuerza no deja de tener efectos.

Olvido del futuro

Podría verse hacia delante, hacia el futuro, pero no, la mira está en ese pasado que se regodea en las injusticias del pasado.

Cuestión de enfoques y de mentalidades. Esos dos presidentes, que tienen un nombre español y usaron el español, sin duda dieron gran prioridad a la celebración del Descubrimiento de América.

Y eso es por encima de los problemas de su país. Un desperdicio de recursos, atención y esfuerzos.

Visión inexacta

Esos países y otros en igual caso con en el presente producto de muchas variables, no solamente del dominio español. Ignorar eso es un error considerable, una de las consecuencias de la obsesión con el pasado.

Produce una historia inexacta que se reproduce en la educación pública, como en México, con falsedades. Como queriendo ser en el presente una nación indígena, cuando no lo es.

Creación de impotencia como excusa

Ya que lo pasado es imposible de cambiar, la obsesión con lo sucedido antes produce otro efecto. El de la impotencia irremediable que es usada como pretexto del presente.

Es un sentimiento de que ya nada puede hacerse y todo lo que se necesita en la resignación que trata de aprovechar la situación de víctima histórica que ya nada puede hacer.

Vivir en el pasado y tratar de recrearlo

Queda el remedio de la retórica, hablar como si el presente no fuera cierto. Vivir en un mundo virtual político en el que se imagina posible recrear el pasado idealizado.

Es así que el presente se descuida y el futuro se olvida. En realidad, el único futuro concebible para la obsesión con el pasado es regresar a él. Eso produce, por supuesto, pobreza.

Síndrome de la obsesión con el pasado

Lo que traté de mostrar es la existencia de un padecimiento obsesivo que pone su atención en el pasado, al que idealiza en una interpretación simple e inexacta y la que pretende recrear en el presente.