¿Qué es la demanda? El funcionamiento y significado de la uno de los dos conceptos económicos más conocido. Ella ilustra en términos simples la conducta del comprador cuando se enfrenta a la compra de bienes y servicios.

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La demanda

La manera clásica esquemática en la que ella es representada gráficamente es la de una línea inclinada y que cae dentro de un eje de coordenadas.

La lógica de un diagrama así es obvia y establece una relación de sentido común entre el precio y la cantidad demandada.

Gráfica de la demanda

Si el precio es reducido, la cantidad demandada es alta. Y si el precio es elevado, la cantidad demandada es baja. El punto de intersección de las líneas punteadas lo muestra.

Las rebajas de artículos son un ejemplo claro de esa forma de actuar: si en un supermercado se encuentra una rebaja en el precio de un paquete de seis cervezas será lógico esperar que ese producto se venda más que si no existiera esa reducción de precio.


Alicia va al supermercado y encuentra que hay una rebaja en los precios de las naranjas, por lo que decide comprar más de las que tenía pensadas y usarlas para hacer agua de naranja, además de hacer mermelada de esa fruta. Con el mismo dinero ahora puede comprar más naranjas.

El precio bajo de las naranjas, además, puede hacer que el dinero que Alicia iba a dedicar a comprar fideos, lo dedique ahora a comprar más naranjas, o que compre las mismas naranjas de costumbre y con el sobrante adquiera otro bien que no tenía pensado.


De nuevo, la gráfica

El eje de coordenadas que se usa para representar a la Demanda coloca en el eje vertical a los precios y en el eje horizontal a las cantidades.

Cada punto en la curva de Demanda establece que cantidad se demandará en cada uno de los precios bajo la idea de una relación inversa entre precios y cantidades demandadas.

demanda

Esta idea de que la elevación del precio de un bien reducirá la cantidad demandada de él, tiene fundamentos sólidos.

Ingresos limitados

Uno de esos fundamentos es la realidad de que los ingresos de las personas son finitos, es decir, limitados.

Por esta razón, es natural esperar que si un bien deseado sube de precio, la persona verá la consecuencia de que al gastar más en ese bien tendrá menos dinero para comprar los otros bienes que desea.

El medio que hace posible la adquisición de bienes, los que sean, es un ingreso limitado y esta naturaleza del ingreso es una de las causas que mueven las cantidades demandadas de los bienes y sus precios.

Más aún, las personas tienen jerarquías que ordenan las prioridades de su consumo, lo que les hace reducir las cantidades demandadas de los bienes menos prioritarios en caso de que los bienes más prioritarios eleven sus precios.

Y viceversa, cuando los ingresos se elevan, es posible esperar una elevación de las cantidades demandadas de bienes considerados menos prioritarios.


Jorge ha recibido un aumento de sueldo al lograr un nuevo puesto en la empresa donde trabaja. Ahora ha decidido que puede fumar puros, quizá una vez a la semana, cuando se reúne con sus amigos. Antes fumaba puros muy ocasionalmente, quizá unas tres o cuatro veces al año.


Mutua sustitución

Otra razón por la que se mueven los precios y las cantidades demandadas de los bienes es la existencia de productos que tienen poder de sustitución entre sí.

Cuando una marca de cerveza sube de precio siempre es posible cambiar a otra marca si es que ella no ha elevado sus precios.

Y si todas las cervezas han subido sus precios, se tienen opciones de consumir menos de ellas y cambiar a otras bebidas disponibles.

Las demandas de los bienes están relacionadas entre sí cuando los bienes son sustitutos o complementarios, es decir, cambios en la demanda de un bien pueden producir cambios en las demandas de otros bienes, elevándolas o reduciéndolas.


Ramón acude a un bar a tomar una copa con sus amigos. Allí se encuentra con la novedad de que los precios del tequila han subido notablemente, por lo que decide tomar ron en lugar de tequila. La decisión de Ramón altera la cantidad demandada de Coca-Cola, pues toma el ron mezclado. Estaba por tomar whiskey, pero no lo hace porque el médico le ha dicho que esa bebida baja la presión.


Esto tiene una consecuencia interesante: es posible que en algún momento exista un monopolio de algún bien, por ejemplo, ron. En la superficie podrá creerse que ese monopolio podrá elevar sus precios más allá de lo razonable, cuando en la realidad es seguro que no lo podrá hacer por dos razones.

Una es la existencia de bienes sustitutos, ya que si el ron eleva sus precios los consumidores pueden cambiar a otras bebidas.

La otra es la posibilidad de que otros encuentren atractivo el mercado de rones en el que una empresa ha elevado los precios y ellos pueden importarlo o hacerlo para ofrecerlo a precios más bajos.



Siempre en movimiento

La demanda de bienes es una relación dinámica entre los precios y las cantidades demandadas. La demanda puede subir y puede bajar.

Malas noticias acerca de los efectos en la salud de un bien o de una marca pueden reducir su demanda estableciendo otra relación entre precios y cantidades demandadas.

Igualmente, el lanzamiento de una nueva tecnología de computación puede elevar la demanda de ordenadores de cierto tipo. Esto es lo que hace posible que en la realidad puedan darse casos que contradigan en apariencia la idea de que existe una relación inversa entre precios y cantidades demandadas.


Elena ve las ofertas del día en el periódico. Una de ellas ofrece dos botes de sal por el precio de uno y ella decide no comprar porque tiene un bote casi lleno de sal. Otra de las ofertas dice que los vinos de mesa están a mitad de precio y decide comprar esos vinos, aunque la tienda se encuentre lejos, porque la semana siguiente tiene una cena de diez personas en su casa y la cerveza, más barata que ese vino rebajado, que usualmente se toma en su casa no cree que esté a la altura de esa cena.


Por tanto, es posible encontrar casos en los que algunos bienes elevan su precio y, sin embargo, también elevan la cantidad demandada de ellos porque la demanda ha aumentado.

La explicación de este fenómeno es ese cambio en la demanda, la que se ha elevado y por ello producido una nueva curva de demanda que establece una nueva relación entre precios y cantidades demandadas para el mismo bien.

El efecto del precio en la cantidad demandada

La relación esencial entre precios y cantidades demandadas es clara en una línea de demanda: cuanto más bajo es el precio mayor será la cantidad demandada.

A esta relación inversa entre precios y cantidades demandadas hay que añadir un conocimiento adicional de utilidad y que es el tamaño del impacto de un cambio en el precio en la cantidad demandada.

La pregunta básica es la de qué impacto tiene un cambio en el precio en la cantidad demandada del bien en cuestión, un efecto proporcional o no.

Si un bien eleva su precio en 10% puede esperarse que el cambio en la cantidad demandada sea menor, mayor o igual a ese 10%.

Esta idea de la proporcionalidad entre un cambio en el precio y su efecto en la cantidad demandada es la elasticidad de la demanda.

Las posibilidades de elasticidad de la demanda son esencialmente tres.

demanda

La más obvia es la de una relación proporcional por la que un cambio de cierto monto en el precio produce un cambio en la cantidad demandada por un monto igual. Las otras dos posibilidades son la de producir un efecto menos que proporcional y la de causar un efecto más que proporcional.

• Cuando un bien tiene una elasticidad de 1, eso significa que un cambio en su precio tiene un efecto proporcional en la cantidad demandada; si el precio de ese bien se reduce en 5%, la cantidad demandada se eleva en 5% también.

• En cambio, un bien tiene una demanda elástica cuando un cambio en su precio produce un efecto más que proporcional en la cantidad demandada; si su precio se reduce 5%, la cantidad demandada se eleva en 10%, o cualquier otra proporción superior a la reducción de 5%.

• Un bien con demanda inelástica tiene un comportamiento contrario, pues sus movimientos de precio tienen efectos menos que proporcionales en las cantidades demandadas; por ejemplo, si el precio de un bien de este tipo se eleva 10% su demanda se reduce 2%, o cualquier cantidad inferior a ese aumento de precio.

Es posible razonar que la demanda de viajes en avión es inelástica para los negocios pero elástica para los vacacionistas; igualmente, una droga adictiva tiene una demanda inelástica para el drogadicto.

La fórmula para calcular la elasticidad es muy sencilla, pues se trata de dividir el porcentaje de cambio en la cantidad demandada entre el porcentaje de cambio en el precio.

Elasticidad de la demanda = %cambio en cantidad / %cambio en precio

La naturaleza en extremo cambiante de la demanda se vuelve a comprobar por la existencia de diferentes elasticidades para un mismo bien dependiendo del tiempo transcurrido, corto o largo plazo.

La demanda también se ve afectada por la existencia de relaciones entre bienes de distintos tipos y, desde luego, por cambios en los ingresos de las personas y por modificaciones a cuestiones fiscales.

Esa sencilla curva que relaciona inversamente a los precios con las cantidades demandadas es en extremo compleja.

Detrás de la demanda

La hipótesis inevitable que está implícita en la simplicidad de la relación que establecen las curvas de demanda es la existencia de personas capaces de razonar y con libertad de acción.

La realidad de que la elevación del precio de un producto cause una reducción de su cantidad demandada es posible solo si se piensa en la capacidad de decisión de las personas y que actúan de acuerdo a sus ideas.

Más aún, necesariamente se toma como un supuesto obligado la existencia de necesidades personales como fuente original. Es decir, la unidad de base del estudio de la Demanda es el individuo, con la suma de las demandas individuales convirtiéndose en la demanda general de un cierto bien.

La experiencia diaria prueba esto al observar las diferentes reacciones de las personas ante cambios de precio en el mercado; para muchos, la reducción del precio de una cierta marca de cerveza producirá la total indiferencia, pues pueden ser personas no bebedoras, bebedoras de otro tipo de bebidas, o personas leales a otras marcas.

Detrás de los movimientos simples de las curvas de demanda pueden verse, por tanto, procesos en extremo complejos de decisión personal en cada uno de los compradores, cuyo resultado final neto se expresa en esas curvas.


Ignacio es muy leal a la marca Apple de computadoras, mientras que Antonio cuando necesita herramientas de computación se guía por el precio solo. Ignacio es casi siempre uno de los primeros en comprar las nuevas máquinas de esa marca y compra únicamente con el distribuidor autorizado, pero Antonio visita varias tiendas para comparar precios y decidir la compra. La conducta de Ignacio es inexplicable para Antonio y viceversa.


La complicación del tema se amplía cuando se acepta que cada persona tiene curvas de demanda propias y personales, distintas a las de otras personas, y que pueden ser diferentes en el corto y largo plazo, e incluso variar dependiendo del uso de un mismo bien.

Esto equivale a decir que la definición del bien demandado es un asunto en extremo sutil, que debe ser expresamente establecido. Por ejemplo, es una realidad la existencia de demandas distintas para un mismo bien y por parte de un solo individuo.


Aunque Felipe no lo piense así, él tiene dos demandas diferentes para boletos de avión. Cuando viaja por motivos de negocio sus prioridades son las de poder decidir a última hora, llegar a tiempo y viajar cómodo. Pero cuando viaja con su familia por vacaciones, su demanda está basada en buscar tarifas bajas que le signifiquen poco gasto, ya que debe llevar a su esposa e hijos y él cubre esos gastos, no la empresa para la que trabaja.


Las personas, además, toman decisiones dependiendo de la cantidad de bienes de un cierto tipo que ellas posean.

En lo general, cuanta mayor sea la cantidad de un bien poseído, menor será su valor; pero esto no es siempre cierto y eso depende del bien y de la persona.


Leonor colecciona campanas pequeñas de todas partes del mundo y decide comprar otras dos adicionales que tienen un gran costo pero que ella piensan enriquecerían su colección. Gustavo ha recibido varios regalos de Navidad durante años, lo que le ha creado una cantidad enorme de plumas fuente que no usa. Al recibir otra pluma, decide venderla entre sus amigos a precios muy por debajo del normal.


La conclusión a la que debe llegarse es que detrás de ese sencillo comportamiento de las curvas de demanda existen personas con capacidad de decisión para elegir y capacidad de elegir, que parten de realidades como la existencia de bienes limitados y que asignan valor subjetivo a los bienes.

Personas que piensan y actúan

Esto lleva a pensar en personas que tienen iniciativas, desde las muy simples hasta las más refinadas.

Por ejemplo, la existencia de una prohibición de entrada de cierto producto a un país generará la iniciativa de algunos para realizar actividades de contrabando de ese bien.

O bien la elevación de los precios de algún artículo creará la idea en algunos de la oportunidad de hacer ese mismo producto y ofrecerlo a precios menores (lo que a su vez podrá echar a andar la imaginación necesaria para crear procesos de producción que reduzcan esos costos de producción).

Ya que la persona es la fuente original del comportamiento de las curvas de demanda, también por necesidad lógica, esas curvas se ven afectadas por el conjunto de ideas que la persona posea, incluso las más profundas y alejadas de los aspectos económicos considerados tradicionalmente.

Existen por esta razón líneas de demanda para bienes como libros de arte, pero también para publicaciones pornográficas; para alimentos sanos como las verduras, pero también para alimentos de dudoso nivel alimenticio; para drogas y para medicinas; para trabajos de limpieza y para tareas criminales.

Es lógico, por tanto, concluir que la moralidad de una demanda radica en las personas y no en la gráfica que representa a esa demanda y su comportamiento (un error con frecuencia cometido).


Flor evita la compra de embutidos que vienen empacados con materiales que no son reciclables y prefiere comprar productos de ese tipo que se piden en el mostrador. Sergio ha empezado a leer libros sobre su religión, pues piensa que eso le permitirá conocerla más a fondo.


Otros lectores también leyeron…

Bibliografía 

  • Lecturas de Economía Política. Jesús Huerta de Soto (ed.) Unión Editorial.1986. En especial Método y Crisis en la Ciencia Económica, de Jesús Huerta de Soto.
  • Price Theory and Applications. Steven S. Landsburg. Southwestern Thomson Learning. 2002. Un muy buen libro de texto sobre el tema.
  • Economic Logic. Mark Skousen. Skousen Publishing Co. 1999. Otro muy buen libro de texto que es una gran introducción al tema de la Economía.
  • The Armchair Economist, economics and everyday life. Steven Landsburg. The Free Press. 1993. Un divertido libro de razonamientos económicos que es de gran ayuda para el lego en la materia.

[Actualización última: 2021-04]